Texto publicado en el blog http://strangejournal.wordpress.com.

Por supuesto que la responsabilidad de la pasividad tiene que dirigir el espejo primero hacia nosotros. Porque somos conscientes de que el Poder se vale de todos los medios para conseguirlo. Lo que importa es qué hacemos nosotros.

No sé hasta qué grado hemos concebido la responsabilidad personal de cada uno de nosotros. Lo malo pasa porque los buenos permanecen inactivos: podría ser una frase que cuadra a la perfección en lo que está sucediendo en este momento en la sociedad.

La gente está totalmente distanciada de cualquier demanda colectiva masiva, simplemente porque ve las medidas pasando (aprobándose) una tras la otra. No hemos llegado a este punto sin oponer ninguna resistencia, sin embargo, hay que pensar mucho en cómo hemos llegado al compromiso, a la evitación de presentar cualquier batalla contra el gobierno bajo condiciones de presión popular, y en como todo esto ha estado creando conciencias, y como ha desacreditado la resistencia y las iniciativas.

Durante todos los años de la…prosperidad la doctrina que prevaleció fue “métete en tus asuntos”.  Puede que sea difícil cambiar el mundo, y seguro que nadie te culpará por ello o por no estar integrado en algún movimiento, nadie te va a imputar la responsabilidad, pero por otro lado, tienes la responsabilidad total de la revolución personal no hecha.

Si has aceptado acríticamente todo lo que te han propuesto como prioridades en la vida, si has adoptado los valores del Sistema, si no has hecho nada en tu entorno (familia, trabajo, vecindario, e.tc.) cuando lo podías hacer, si has tenido miedo de distanciarte y has buscado el calor de la uniformidad para que “te dejaran en paz”, entonces tienes responsabilidad.

Porque sólo has sido una secuencia determinista en la cadena de las personas que reproducen puntos muertos. Y está bien si no lo vas a alcanzar, nadie puede alcanzarlo todo. ¿Pero al menos lo has intentado? No, porque sólo querías integrarte y vivir una vida trazada.

La esclavitud voluntaria es peor, porque le das la oportunidad a cualquiera que aspira a ser explotador a pegarte una etiqueta y utilizar como suyas tus habilidades, tus capacidades, tu propio cuerpo.

Tengamos en cuenta eso al preguntarnos por qué la gente no sale a la calle, por qué no responde a la guerra abierta de las élites, por qué considera sin sentido las concentraciones de protesta y los llamamientos de los colectivos, de las asociaciones e.tc. ¿Para qué te pueden servir todos los llamamientos revolucionarios del mundo, si cada uno de nosotros no ha hecho su propia “rebelión” y no ha roto sus ataduras? Por supuesto, esto requiere conciencientización‎, la cual ciertamente no viene sola.

El mayor crimen de esta sociedad es que ha perdido la pasión por la revolución, este anhelo oculto por el cambio. No por la gestión de la vida en términos no humanos, sino por la vida misma. Una normalidad virtual construida con compromisos, sin perspectivas de futuro, que sólo habla de “realismo ” y no tiene visión, es una vida ficticia, una esclavitud que estigmatiza al apasionado como “soñador” y “estúpido” y al esclavo lo eleva al rango del que “mantiene los pies en el suelo” y del “prudente amo de casa”.

¿Y qué si eres esclavo? No tienes nada que perder, aparte de tu oportunidad de vivir.

El texto en griego.

Un comentario para ““¿Y qué si eres esclavo?””

  • ¿Y qué si eres esclavo? | greek_independent_news:

    […] Fuente: verba volant […]

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