La situación de los trabajadores en el sector del turismo en la isla de Corfú es algo más que lamentable. El ejemplo de la isla no es único en el país. Semejante o aún peor es la situación en varios sitios en Grecia, en los cuales hace una sdécadas sus habitantes se convirtieron en vasallos modernos, abandonando la tierra y dedicándose casi enteramente al turismo. Igual de preocupante es la situación ecológica en la isla. Los daños ocasionados al medio ambiente a causa del modelo turístico desastroso que ha prevalecido en la isla desde hace más de medio siglo no son reversibles. Siguen unas reflexiones nuestras, hechas con motivo de unas supuestas “movilizaciones” realizadas recientemente por unos esclavos asalariados en la industria turística de la isla.

Corfú es una isla que hasta la aparición del turismo sus habitantes se autoabastecían de la mayoría de los alimentos consumidos. A partir de los años ´70 la gente empezó a abandonar la agricultura, la ganadería y la pesca, para dedicarse al turismo. El fenómeno se generalizó en los años ´80 y ´90, cuando la isla se llenó de hoteles y alojamientos y negocios turísticos de todo tipo. Los olivares, los viñedos y los demás cultivos se fueron abandonando. La gente fue perdiendo el contacto con la tierra. Una buena parte de la población ha sufrido una alteración mental, adoptando las invenciones ideológicas pequeñoburguesas y pensando que podría lucrar o al menos vivir bien, sin esforzarse mucho. Y por supuesto se equivocó.

La explotación turística intensiva ha contaminado y destrozado una parte de la isla. Sobre todo ha destrozado a la gente que abandonó sus tierras para dedicarse al turismo. Una parte de la población se convirtió en depredador. Otra se convirtió en los vasallos modernos que trabajan en las “haciendas” turísticas de las empresas multinacionales. Hace unos años la denomionada crisis empezó a afectar a los estratos inferiores y medios de la población, sobre todo a los que dependen del flujo turístico. Algunos emigraron al extranjero o a Atenas, otros se suicidaron, otros fueron conducidos a la indigencia y sobreviven, pero por varios motivos no pueden salir de la isla. Pocos son los que han vuelto a la tierra, cultivando algo en alguna huerta para no morir de hambre. Y por supuesto, la mayoría de la población, totalmente alienada y lobotomizada, no se ha enterado de nada.

Las masas (a las que de manera eufemística se les llama sociedad) están atrapadas: La globalización y la situación en la isla no les permite vivir de la agricultura como lo hacían hasta hace unas décadas. Son vasallos en su propia tierra, la cual tampoco es suya. La isla está siendo privatizada. Los grandes negocios turísticos están en manos del Capital, y grandes superficies de tierra se van vendiendo a peces gordos rusos, europeos y griegos, quienes han construido mansiones y en varias ocasiones han cortado el acceso a las playas. El Capital alemán tiene en sus manos el aeropuerto, el Capital europeo y norteamericano tiene en sus manos la economía turística de la isla, el Capital trasnacional ha comprado una superficie de 50 hectáreas de un parque natural en el norte de la isla (Erimitis, Kassiopi) parta convertirla en hoteles, y quiere meter mano en la playa bonita de Issos, en el sur de la isla.

Los vasallos modernos son los que trabajan para las compañías navieras de los barcos de cruceros y para las cadenas hoteleras. Ambos imponen sus condiciones a los vasallos, habiendo convertido la isla en una colonia económica del Capital trasnacional. Este coloniaje es mucho más peligroso que él de los conquistadores de la isla venecianos, franceses y británicos. El coloniaje moderno tiene varios aspectos. Casi nadie habla de sus facetas ecológicas y sociales. Corfú es una isla en que la Izquierda tiene más poder que en otras regiones. La Izquierda pasa de estas facetas del coloniaje, hablando sólo de sus consecuencias laborales, buscando sacar plusvalía del descontento de su clientela.

Este verano los esclavos asalariados de varias cadenas hoteleras llevan semanas o meses sin cobrar las migajas de su sueldo. Los trabajadores en el hotel Grotta Verde, perteneciente al grupo hotelero Mayor, llevan unas semanas sin cobrar. Semejente es la situación de los trabajadores en otro hotel del mismo grupo en Pélekas, así como en otros hoteles en varios lugares en la isla. Los del hotel Albatros llevan dos meses y medio sin cobrar. Los trabajadores en los grandes hoteles de la isla que no han cobrado son más de 700. Al mismo tiempo la patronal de la mayoría de los hoteles obliga a los esclavos asalariados a trabajar seis o siete días a la semana. La jornada laboral casi nunca se respeta y hay casos en los que los patrones no han pagado a los esclavos modernos ni siquiera el precio estipulado de su miserable sueldo.

¿Cómo han contestado los trabajadores y sus asociaciones a esta ofensiva que están recibiendo? Convocando un paro de trabajo de unas horas y una huelga de un día en un hotel y una huelga de un día en otros dos hoteles… La Izquierda habla de una victoria de los trabajadores “movilizados”: Varios días después de las supuestas movilizaciones un patrón les pagó a los trabajadores sus sueldos. Otros dos les pagaron una parte de ellos. Sin embargo, la Izquierda no nos ha dicho que ha pasado con los demás trabajadores, quienes todavía están sin cobrar. No nos ha dicho si con estas “movilizaciones” se logrado cobrar las interminable horas extras trabajadas, si se ha logrado obligar a los patrones respetar la jornada laboral de cinco días de trabajo semanales, o si se ha conseguido algún aumento.

La Izquierda (sobre el llamado Partido “Comunista”) no va a proceder a movilizaciones combativas, con huelgas indefinidas, conectando esta lucha con las demandas de otros sectores laborales. La Izquierda no va a realizar unas verdaderas movilizaciones contra la privatización de la isla entera, contra su hormigonado, contra la destrucción de su medio ambiente. Lo único que le interesa es mantener su clientela electoral. Tampoco esta clientela está interesada en algo más que cobrar su sueldo a tiempo. Como mucho va a reclamar “que se vayan los capitalistas extranjeros” para que vengan los “inversores griegos”, los nuestros, los buenos, los partidarios del capitalismo con rostro humano. Varios progresistas griegos y extranjeros sostienen (en serio…) que es mejor trabajar para un patrón local conocido que para el Capital trasnacional que es invisible. Con sus “movilizaciones” los vasallos modernos (ellos los llaman clase trabajadora) pueden conseguir algo a los capitalistas locales. Con los otros, los extranjeros, los invisibles, esto es muy difícil, dicen…

No dejaremos de gritar que los sueños de todos estos izquierdistas, progresistas y reformistas de todo tipo terminan en la falacia del “capitalismo con rostro humano”. Lo único que quieren es un puesto de trabajo, un sueldo y unas prestaciones sociales que les permitan vivir sin sufrir demasiado como esclavos asalariados. Para ellos el desarrollo es vía única, al igual que para los soberanos actuales. Están satisfechos con este estado de cosas. Nunca van a reclamar algo más. Nunca van a desafiar el sistema capitalista, nunca van a pretender su derrocamiento. Nunca van a luchar por la desaparición de la esclavitud asalariada, por la explotación del hombre por el hombre. Ellos se muestran conformes con esta explotación, basta con que sea “suave”, “europea,”con que ellos puedan vivir su vida consumista. Por eso, atacan con rabia a los que lo hacen y a los que se alertan ante la inminente catástrofe del planeta a causa del desarrollo (de este desarrollo o de cualquier tipo de desarrollo).

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El texto en portugués.

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