El siguiente texto de la “Iniciativa de clase de trabajadores en el sector del comercio” de Tesalónica es un llamamiento a la creación de una asamblea de base entre los trabajadores en este sector en la ciudad.

¿Qué pueden tener en común un tipo que vende flores, un tipo que vende aparatos eléctricos, una tipa que vende zapatos, un tipo que es cajero en una tienda, y una tipa que trabaja en un supermercado recogiendo los productos vendidos? Empaquetan, vuelven a empaquetar, recogen, limpian y venden productos, los cuales muchas veces son inútiles. Y son obreros en el sector del comercio. Unas figuras como estos somos nosotros que repartimos este folleto.

Nos hemos dado cuenta de algo simple: O vamos a hablar nosotros de nosotros, nuestros problemas y nuestras necesidades, o nos dejaremos en manos de los patrones y de los jefes sindicales, quienes hace mucho que han vendido los intereses obreros. Nos hemos encontrado, hemos hablado y nos hemos percatado de que como trabajadores y trabajadoras compartimos muchas cosas, de que son muchas las cosas que nos separan de nuestros patrones, y sabemos que también compartimos muchas cosas contigo que en este momento estás leyendo este texto. Nuestro propósito es que cada vez más trabajadores en el sector comercio en Tesalónica nos pongamos en contacto y hablar de nuestros problemas. Organizarnos sobre la base de nuestra posición de clase, y a través de procesos de base, sin “expertos” y “líderes” defender nuestra causa contra la de los patrones: Explotarnos cada vez más, cada vez más barato. Esto no va a pasar quejándonos, sino luchando y solidarizándonos.

El sector de los trabajadores en el sector del comercio tradicionalmente ha sido y sigue siendo una “arena” grande, donde los derechos laborales son constantemente violados y los trabajadores son cada vez menos importantes ante las ganancias de las empresas. No es fortuito el hecho de que casi todas las veces las propuestas de ley sobre asuntos laborales se aplican primero al sector del comercio. Pero veamos cuál es la situación actual de un trabajador en el sector del comercio, aparte de los problemas que confronta, los cuales son cada vez más.

Está de pie constantemente y sin razón alguna. Al estar de pie durante toda la jornada laboral, tu cuerpo se machaca. Esta situación te va convirtiendo en una persona no funcional, como si fuera un insulto para los clientes estar sentado. Sin embargo, es tanta la presión que te ejercen los patrones, exigiendo que “te abalances” sobre el cliente, nada más entrar él en la tienda, que tienes que estar en un continuo estado de alerta. Porque como ellos dicen: “Nadie tiene que salir de la tienda sin haber comprado algo”. Las metas que ponen las empresas son un estrés continuo. Cada dos por tres tienes que “demostrar cuál es tu valor”, si no, el fantasma del despido está todo el rato por encima de tu cabeza. Muchas veces estas metas que tienen que ser alcanzadas generan un antagonismo fuerte entre los trabajadores, el cual acaba con el ambiente colectivo y contribuye a la creación del individualismo. Muchas veces te ves forzado a adaptarte al horario partido de la tienda. El resultado de esto es dejar de tener tiempo libre, y perder tu creatividad, sobre todo si vives lejos de la tienda en que trabajas. En vez de trabajar para vivir, vivimos para trabajar. A causa de la falta de un sindicalismo combativo en nuestro sector, no puedes reclamar nada, porque estás solo frente a una empresa, el terrorismo del despido y la amenaza de la cola que hace la gente por tu puesto de trabajo.

Después de la abolición de los convenios colectivos, ya no hay unos mínimos estándares para basarte, por consiguiente nos vemos forzados a firmar convenios que son pésimos. Alguien podría decir que todo esto es soportable (o no lo es) para poder conseguir un sueldo que te cubra tus necesidades. Esto, sin embargo, pertenece ya a la esfera de la imaginación, ya que casi todos los patrones pagan el salario mínimo, el cual ha llegado a un nivel humillante. Los patrones nunca pagan más, porque “no pueden”. Todo el rato nos están presionando, porque quieren sacar más dinero de nuestro trabajo. ¡A menos que algún patrón a finales del mes reparta las ganancias contigo! Además, los patrones quieren que los salarios que pagan sean cada vez más bajos. Hoy, a causa de la crisis a esto lo llaman “competitividad de la economía”. “Competitividad” significa qué patrón vende más en detrimento de los demás, teniendo menos gastos (salariales). A esta situación laboral que ya es mala, vienen a sumarse las nuevas medidas inaceptables. Al principio teníamos las tentativas de eliminar el domingo como día festivo para todos los domingos del año. Luego bajamos a los ocho domingos al año. Ahora las negociaciones están en marcha. Luego tenemos las noches rojas y blancas y la adaptación de estúpidos costumbres consumistas de origen norteamericano como la del Black Friday, que en América ha habido hasta muertos en su celebración.

Semejante y algunas veces peor es la realidad para los trabajadores de otros sectores. Sabemos muy bien qué significa para los patrones el ser muy joven, muy mayor, inmigrante o simplemente mujer. Los salarios se van recortando, la intensificación del trabajo aumenta, los acosos son fenómenos corrientes. Al mismo tiempo nos dicen que tenemos que estar satisfechos con los nuevos programas de trabajo, los cuales conciernen a contratos de trabajo de ocho meses en municipios, o convenios de pocos meses de trabajo en empresas (voucher). Al mismo tiempo, se van extendiendo las prácticas sin cobrar y los llamados “cursos de trabajo”.

Puede ser que los patrones, pequeños o grandes, se quejen de los impuestos que pagan y del descenso de las ventas, sin embargo, se olvidan que sus posibles pérdidas se equilibran con el trabajo cada vez más barato que les ofrecemos. Ya sea sentados delante de un ordenador, repartiendo folletos, vendiendo paquetes de conexión en compañías telefónicas, estando ocho horas de pie con una sonrisa falsa, cargando, sirviendo, fregando escaleras u ofreciendo nuestros servicios de todo tipo a los patrones de todo tipo, cualquiera que sea el trabajo que hacemos para vivir, nosotros, la clase obrera, a pesar de producir la riqueza de este mundo, nos volvemos cada vez más pobres y más incapaces de cubrir nuestras necesidades básicas. Y el empeoramiento de esta situación seguirá, mientras nos callemos, mientras tengamos miedo, mientras tengamos ilusiones falsas, mientras estemos contentos por habernos tocado el menor de los males, mientras no protestemos por los recortes salariales continuos, por nuestro tiempo libre que se va disminuyendo y por las condiciones laborales que van empeorando.

Correo electrónico: ergazomenoi-emporio@espiv.net. La primera asamblea se celebró el lunes 24 de abril de 2017, a las 17:00h, en Edoth, Proxenou Koromila, 51, Tesalónica.

El texto en griego, portugués.

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