Hoy, 9 de noviembre de 2017, son juzgadas en Tesalónica 21 personas, acusadas del ataque incendiario al recinto de las minas de oro en Calcídica. Sigue el texto relativo de la Asamblea abierta de solidaridad con los luchadores encausados por la lucha contra la extracción de oro.

La materialización de la obra de la instalación de las minas de oro en Skuriés empieza con la invasión violenta de la empresa minera en la montaña y con la demolición del puesto de guardia de resistencia, construido por los vecinos. Todo eso no fue hecho por la Policía o por una agencia de alquiler de bravucones, sino por los mismos (futuros) mineros. Desde entonces muchas cosas han ocurrido. Se han completado la tala de muchas hectáreas de un antiguo bosque, la transformación de esta superficie en un paisaje desértico y la instalación de la maquinaria de la empresa minera, y la construcción de unas carreteras asfaltadas enormes en la montaña para el paso de vehículos y maquinaria de la empresa. La perforación de la montaña para la creación de galerías, así como de la red de comunicación entre las minas subterránea, ya han alterado la composición del agua: Se ha detectado alto nivel de arsénico en el pueblo de Neojori. Esto ha tenido como consecuencia la prohibición de su uso hasta para lavarse, mientras que las aguas en el arroyo de Karatzá, situadas en la montaña, en un sitio en el que iba a construirse una de las dos balsas de residuos de la extracción, ya están teñidas de rojo.

Al mismo tiempo, las perforaciones de mucha profundidad que ha puesto en marcha la empresa minera ya han empezado a “drenar” la montaña. Y todo esto está pasando antes del comienzo de la extracción. De todas formas, la obra está en curso, y los varios jueguecitos entre el Estado y la empresa tienen como único objetivo hacer ruido comunicativo. En ningún caso van a detener (anular) la continuación de la obra. En realidad son unos juegos de presión y negociación de las condiciones bajo las cuales se vaya a hacer la extracción.

Para mantener su careta izquierdista, el gobierno está jugando el juego de las licencias. Desde luego, el que mejor sabe jugar los juegos comunicativos es El Dorado Gold, dado que por tercera vez en los últimos años declara la suspensión de las obras y su supuesta huida (retirada) de Calcídica. Y todo esto para ejercer presión al aparato estatal, así que se le concedan las licencias necesarias sin condiciones. En este chantaje sus aliados son sus trabajadores, los mineros.

Puede ser que la crisis haya sido una coyuntura particularmente favorable para la empresa, ya que le dio la oportunidad de ganar terreno en la población local, prometiendo soluciones temporales a sus problemas económicos graves. Sin embargo, los que han sucumbido al chantaje se han organizado, ya desde 2016, con el fin de resistir al proyecto de la empresa, reclamando la descalificación de la zona como minera, y la recuperación de sus bosques. En el decurso del tiempo la lucha de los habitantes de la zona, así como de muchos solidarios, ha tomado muchas formas: Desde actividades de información hasta bloqueos de carreteras, manifestaciones combativas y otras actividades cuyo fin es la anulación de la extracción.          

Como era de esperar, durante estos años, el Estado, en colaboración con la empresa, intentando silenciar cada voz que resiste, ha tratado de presentar la lucha contra las minas de oro como una lucha sin continuidad, dada por unas minorías reaccionarias, y de reprimirla y penalizarla. Esta tarea la ha llevado a cabo valiéndose de todas sus armas represivas: Reprimiendo salvajemente las marchas antimineras (disparando gases lacrimógenos directamente a los manifestantes, causándoles daños corporales muy graves), con la persecución organizada de cientos de habitantes de la zona y de solidarios, con detenciones, retenciones preventivas, incluso con la aterrorización, con escuchas telefónicas, redadas violentas en casas, cafeterías, hasta en autobuses, así como con la toma de muestras de adn sin el consentimiento del detenido.

En total, desde marzo de 2012 se han llevado a cabo catorce procedimientos judiciales contra la lucha antiminera en Calcídica, en los cuales son acusadas 210 personas (56 de las cuales han sido acusadas de delitos mayores, como el de haber constituido unna organización delictiva). Cuatro personas han sido retenidas durante tres o seis meses, acusadas de delitos mayores. Se han tomado de manera ilegal muestras de adn a más de 200 personas.

La solidaridad con los luchadores encausados, y el apoyo de las resistencias sociales contra los planes del Estado y los patrones de la empresa minera Elinikós Jrisós (Oro Griego) constituye la única arma y la barrera más fuerte contra la agresividad del Poder. En este contexto, nos ponemos al lado de las luchas de la gente de Calcídica y resistimos junto con ellos. No obstante, como ocurre en varias luchas sociales, locales o centrales, también en la lucha de la gente de Calcídica contra las minas de oro, hay varias contradicciones. En una sociedad sin experiencia en luchas, es lógico y de esperar que algunos de los chantajes del Estado hayan aterrorizado a los encausados. Como consecuencia de este hecho, a veces hay diferencias entre las líneas de defensa jurídica de algunos de ellos, y a veces hay tentativas de detener los procesos del movimiento de solidaridad. Todo esto ha conducido, en cierto grado, el debilitamiento parcial de la lucha.

Por último, un dato adicional que contribuye al debilitamiento de la lucha es el hecho de que una parte de los luchadores, estando acostumbrado a obrar en el marco de la democracia parlamentaria representativa (al igual que la mayor parte de la sociedad), delegó la lucha por la suspensión de las obras a sus representantes institucionales. Como una gran parte de los luchadores no identifica esta lucha con una lucha más contra el Estado y el Capital, sino como una lucha medioambiental parcial, se han creado ilusiones falsas sobre la resolución de los problemas mediante vías institucionales. Ya se trate del gobierno, de las autoridades locales (el alcalde “anti-minero”) o de la vía judicial (Consejo de Estado), obviamente  la lógica de la delegación no ha tenido ningún resultado. En cambio, la lógica de la delegación ha sido la razón principal por la cual la lucha se ha debilitado y la fábrica en Skuriés sigue construyéndose sin problemas algunos. Mientras la delegación sustituya a la lucha, y mientras los movimientos tengan esperanzas institucionales, las comunidades en lucha serán fragmentadas.

El 9 de noviembre de 2017 son juzgadas 21 personas, acusadas del ataque incendiario al recinto de las minas en Skuriés. La persecución (incoación) abarca delitos mayores y menores. Los acusados niegan todas las acusaciones. La defensa de los luchadores encausados es la defensa de la propia lucha contra las minas. Es un asunto de todos. Vamos a estar ahí.

Concentración fuera de los juzgados de Tesalónica el jueves 9 de noviembre, a las 9:00h.

No a la extracción de oro. Ninguna persecución. La solidaridad es nuestra arma por la autonomía y la dignidad de las luchas.

Asamblea abierta de solidaridad con los luchadores encausados por la lucha contra la extracción de oro

El texto en griego, portugués.

Enlace corto: http://verba-volant.info/es/?p=13226.

Deja un comentario

*

Archivo