Texto de la Colectividad de anarquistas de los barrios orientales (de Tesalónica), en solidaridad con la huelga de hambre de Nuriye Gülmen y Semih Özakça, y con las luchas contra el Estado fascista turco.

Excarcelación inmediata de los docentes despedidos

“Lo nuestro no es un problema laboral personal, es un lucha en contra de los decretos del gobierno y en contra del gobierno, en una fase de incremento de la injusticia”.

Después del intento de golpe de Estado en Turquía en julio de 2016, el Estado turco ha desatado una ola de persecuciones contra sus rivales políticos, con encarcelamientos, persecuciones, torturas, asesinatos y despidos (de más de 100.000 funcionarios). En el marco de este estado de emergencia, intenta acabar con todos los que “conspiran contra él”, ya sea por haber hecho algún comentario negativo del gobierno,o por pertenecer a organizaciones revolucionarias.

Nuriye Gülmen y Semih Özakça son dos docentes despedidos que salieron a la plaza Yüksel para luchar contra el régimen y para llamar a todos los despedidos a juntarse con ellos. Cuatro meses después, el 9 de marzo, iniciaron una huelga de hambre con el fin de resistir a las medidas con las que se impuso el estado de emergencia. A los 76 días, sin embargo, el Estado turco, al ver reforzándose el apoyo y la solidaridad entre los despedidos, decidió encarcelar a Nuriye Gülmen y Semih Özakça, sosteniendo que “esta resistencia puede convertirse en una huelga de hambre hasta la muerte, o en una rebelión como la de la plaza Gezi o la de los obreros tabacaleros de Tekel en 2010”.

El 14 de septiembre, dos días antes del juicio, fueron detenidos y encarcelados todos los abogados de los huelguistas de hambre. Unos días después fueron secuestrados vasrios luchadores del Frente Popular, y se hace pública una lista con los nombres y apellidos de 110 miembros suyos encausados. Nuriye Gülmen, estando en huelga de hambre por más de 200 días, se traslada a un hospital para ser sometida al régimen de la alimentación forzada, quedando prohibido cualquier contacto suyo con el mundo exterior.

El Estado turco, al igual que cualquier Estado que tiene resistencias sociales y de clase en su interior, agudiza la represión: Prohíbe las manifestaciones del Gay Pride, las huelgas, ilegaliza a organizaciones políticas, persigue con una rabia cada vez mayor a luchadores kurdos, bombardea plazas, hace redadas en casas, y asesina a quien se le resista. Los que se declaran comunistas, anarquista o simplemente demócrata, corre el riesga de perder su trabajo y se pone en el punto de mira de la Policía y de la Justicia. Al mismo tiempo, (el Régimen) intenta jugar un papel más importante y aumentar sus pretensiones en los juegos de Poder geoestratégicos en la zona geográfica en la que se encuentra. Después de unos ataques esporádicos contra los kurdos de Siria, quienes están tratando de extender el experimento del “confederalismo democrático”, ha comprado armamentos militares a Rusia, ha cambiadod de alianzas, y se ha encargadod de jugar un papel ya claro en los enfrentamientos en Siria.

Ya sea con los despidos y la represión cruel, o con su participación cada vez más activa en guerras, el objetivo de los Estados, y en concreto del Estado de Turquía, es colar a los oprimidos la narrativa nacional y acabar con las luchas sociales y de clase. El sistema político y económico a nivel mundial es el que engendra y mantiene las desigualdades sociales, la pobreza, la explotación, la represión y las guerras. A pesar de sus antagonismos y los enfrentamientos que ellos engendran, las clases burguesas y los Estados de todo el mundo están listas para colaborar y reprimirnos. A nosotros, los desempleados, los trabajadores, los alumnos y los eestudiantes, los inmigrantes y los nativos de cada país, que reclamamos una vida que sea digna de ser vivida, una vida en la cual todo sea para todos. A todos los que ya no aguantamos sangrar, en los lugares de trabajo y en las cárceles, en los campos de concentración y en las trincheras de sus guerras.

La huelga de hambre de los docentes en Turquía debe cruzarse con nuestra solidaridad intercionalista, de clase y revolucionaria. Debe tomar la forma de una lucha contra el Estado y el capitalismo, contra el fascismo, contra cualquier retórica del odio que divide a la clase obrera y a los estratos sociales sometidos de Grecia, de Turquía y de todos los Estados vecinos, contra la clase burguesa local y europea, contra los planes de los militares de ambos países (quienes despilfarran la riqueza pública controlada por el Estado para invertir en planes militares, al mismo tiempo que las estructuras sociales, por ejemplo los hospitales, se van abandonando), así como contra la posibilidad de una guerra.

Solidarizándonos con la lucha de los oprimidos en Turquía contra su clase burguesa y el Estado turco, en los dos lados del Egeo, en todos los rincones del Mediteráneo y en todas las costas de los océanos, extendemos la solidaridad obrera y revolucionaria, y preparamos la revolución social global.

Que se acaben las persecuciones de los luchadores por el Estado turco.

Colectividad de anarquistas de los barrios orientales

El texto en griego.

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