Texto de la Iniciativa anti-autoritaria de Corinto sobre la “rebelión de la Escuela Politécnica” contra la dictadura militar, el 17 de noviembre de 1973, la situación sociopolítica actual y el papel del movimiento anarquista.

Hoy, el aniversario (de la rebelión del pueblo en la Escuela Politécnica contra la Dictadura, en 1973) se dota de significado de una manera particular, en una situación política, cuya lectura no requiere una perspicacia política especial, sino una profunda conciencia política y social. La dictadura representativa de los partidos dominantes de la transición, ya le da su lugar al modelo neo-totalitario de la Dominación, de forma definitiva e irreversible. Este modelo compone coaliciones de fuerzas políticas de Poder y consiste en la transformación del Parlamento en un teatro de títeres, en el que hasta los que no están directamente involucrados en la fiesta de la distribución de roles, se han encargado de rescatar el Sistema desde “la otra orilla”.

Que la Izquierda, parlamentaria y extraparlamentaria, se haya convertido en un confidente, leal y seguro porteador de la Historia, actuando como un sujeto político del modelo de Poder dominante del sistema parlamentario, se nota en el asiento vacío que le han dejado en la cogestión, o aún más en su papel importante en la destrucción o manipulación de cualquier tentativa insurreccional del movimiento popular. Está incluida la mayor parte de la izquierda extra-parlamentaria, porque es obvio que el sueño y la ambición de ella es participar en la distribución del Poder, aún peor, la clara intención “revolucionaria” de una “verdadera” dictadura del partido de la clase obrera, es decir, de los privilegiados del Poder.

Unos fantasmas políticos del pasado vienen a reclamar el futuro más lúgubre de la historia humana, donde el totalitarismo global no tendrá rival alguno, a pesar de la realidad virtual de una vaga “oposición” izquierdista, la cual proyectará en la pared de la memoria que está construyendo, “la ocupación del Palacio de Invierno”, “el acorazado Potemkin” y el desarrollo ordenado de un eco-capitalismo racionalmente organizado, cuya versión más light (suave) es digerible y más flexible.

Hoy, el salvaje oeste del capitalismo agrega nueva sangre a las filas de los “desheredados” de esta sociedad, disolviendo la conocida hasta hoy composición social y situando la mayor parte “no productiva” de la clase pequeñoburguesa y mediana en los vasallos de la sociedad del 1/3. En las décadas de la transición, la sociedad, en casi en su totalidad, vivió la ‘buena vida’, a cambio de su propia libertad. La clase política pudiente se impuso (sobre la sociedad), ofreciendo la participación en el fraude consumista, sobornando a los súbditos con pequeñas escapatorias cotidianas, montando la cárcel invisible del futuro, con las fuertes grapas y clavijas de la alienación, del aislamiento, del individualismo y de la disolución social.

La construcción del nuevo modelo de hombre, presuponía y presupone que él sacrifique su libertad voluntariamente, acción que es consecuencia de su baja auto-estima y dignidad, de sumisión de conciencia e incluso de la pérdida de la memoria cerebral de la libertad. Las fuerzas de la Dominación, puede que hayan establecido un nuevo Medievo en una sociedad machacada, pero no han logrado dominar, al menos por completo, al fragmento diacrónicamente rebelde de la sociedad, que siempre ha sobrevivido y sigue sobreviviendo, a despecho de la situación actual, al espíritu insumiso de la rebelión, de la anarquía social, del contrapoder contemporáneo. Es un espacio de ideas libres y de búsqueda espiritual, de acción subversiva y de creación iluminada, que constituía y constituye el camino más seguro hacia la sociedad libre y solidaria de la igualdad y la justicia, de la convivencia armoniosa entre la naturaleza y el hombre.

No obstante, hasta en el lado más brillante de la luna hay zonas oscuras. No podría ser de otra manera en el área política del Contrapoder, donde se enfrentan la solidaridad social con un aislamiento muy particular, el avance hacia adelante con las pesas ideológicas del pasado, la pasión por la vida con el fetichismo de la violencia, la concepción igualitaria con la propensión a la vanguardia, el valor de las ideas con obsesiones sectarias. La falta de coordinación y de organización, la previsibilidad de las acciones, la acción impulsiva e instantánea, la falta de objetivos y metas a corto plazo, sintetizan una red negativa que sube el grado de dificultad de la asimilación y difusión de las ideas anarquistas y anti-autoritarias.

El peor enemigo del movimiento anarquista-antiautoritario es él mismo. La lucha contra nuestra sombra continúa. ¿Hasta cuándo un movimiento libertario podrá soportar las pérdidas internas? Hoy, en la situación política históricamente más significante, existe la posibilidad de reagrupamiento, reconstitución y difusión de nuestras ideas. La batalla final con la falta de libertad no se limita a una victoria o a una derrota. Una lucha constante nos está esperando, en la que no sobra ni un rebelde, ningún compañero va a estar solo. La difusión de las ideas tiene que ser un aluvión, en calles, plazas, fábricas, universidades, centros de salud, ciudades y campo. El auto-enjaulamiento dentro de los confines espaciales e ideológicos es incompatible con nuestros objetivos y actividades. El contraataque del contrapoder social no escatima medios, pero debe tener una comprensión realista de las capacidades del movimiento popular y las condiciones actuales. Para el movimiento anarquista-antiautoritario, los medios nunca son la meta.

La creación de un ambiente pre-revolucionario en la sociedad, alias de una cultura de resistencia, es una necesidad preparatoria de la época de las grandes transformaciones. La desobediencia civil generalizada, el estado de ánimo insurreccional, las pequeñas y grandes resistencias en la vida cotidiana, las contra-constituciones y las contra-estructuras, a todos los niveles, la nueva cooperación social horizontal, la recuperación de los bienes públicos y los recursos naturales, el desarrollo de cooperativas libres y de redes horizontales, en la base de la economía sin dinero, la creación de redes de solidaridad con los afectados por la pobreza y las enfermedades, nuestra educación libertaria, la auto-educación y, finalmente, la organización de las asambleas populares de democracia directa en todas partes, es la semilla que ha sembrado el movimiento anarquista y anti-autoritario y que hoy crece en la sociedad.

Hoy, en vísperas del aniversario de “la rebelión de la Escuela Politécnica” contra la dictadura militar, en 1973, y en la memoria de las rebeliones grandes y pequeñas de la transición, la lucha contra el Estado y el Capital, contra la explotación del hombre por el hombre y la naturaleza por el hombre, es más que nunca necesaria para el rescate del honor y la dignidad del ser humano.

Honor a los muertos de la rebelión de la Escuela Politécnica de 1973

Honor a los muertos de las grandes y pequeñas rebeliones de la transición

Iniciativa anti-autoritaria de Corinto.

Un comentario para “Sobre el significado que tiene hoy la rebelión popular de la Escuela Politécnica en 1973”

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