Texto de la ocupación Sinialo, publicado en su página web.

1. Las elecciones siguen siendo la única manera de hacer socialmente comprensible la capitalización política de las competencias sociales y de clase. No es fortuita -una vez más- la suspensión de cualquier tipo de “movilización popular” desde el momento en que han sido anunciadas las elecciones. Además, esta suspensión, no es una casualidad de que fuera cumplida por la gran mayoría de los que abstuvieron de las elecciones. Es obvio que lo mismo va a ocurrir en los próximos meses y durante el tiempo que la sociedad esté atrapada en las ilusiones del proceso electoral. Así que tenemos, ya, una primera victoria de la Democracia (representativa).

2. A pesar de que en un período de crisis sistémica los riesgos políticos y sociales aumentan a un ritmo rápido, el riesgo dominante en la constelación de las elecciones no podría ser otro que el llamado “vacío de gobierno”. La indigencia que ha sido generada por la ofensiva capitalista despiadada, tiene que estar constantemente controlada, a través de una gestión política y bajo un régimen de estabilidad política. De acuerdo con la propaganda dominante, no hay manera de ser permitida cualquier solución de gestión de los problemas que esté fuera del marco de las estructuras soberanas. En el altar de la legitimidad del Poder social y para evitar variables independientes que puedan aparecer en un potencial estado de prolongado “vacío de gobierno” es históricamente evidente que los gobernantes pueden negociar cualquier constante económica lateral, ya sea que se llame “memorándum” o “pacto de estabilidad”. Todo esto, por supuesto, después de haber asegurado el mantenimiento social de los valores burgueses tradicionales y coherentes. El enemigo era y siempre es la rebelión, el derrocamiento, la revolución.

3. Dentro de este marco, se puede entender la promoción del partido de Coalición de Izquierdas como el “gran vencedor” de las elecciones. Como fácilmente se puede entender la interpretación de las elecciones por la sociedad como el “monopolio ideológico” para su constitución política, de la misma manera se puede entender la obvia promoción social durante esta campaña preelectoral de los dos siglos del clientelismo. Por otro lado, no es posible que dentro de dos años se imprima en la conciencia social la superación del proceso electoral de identificación y del clientelismo. Y es muy lógico, en medio de crisis sistémica y reducción de los privilegios del clientelismo, que el mero mantenimiento de los privilegios existentes sea considerado un indicio de este clientelismo. Entonces, dada la demolición pretendida de los estratos sociales medios e inferiores y su proletarización, tal como lo exige el “memorándum” y su gestor político bipartidista, era de esperar una cierta reacción social. Por lo tanto, grandes fragmentos del partido Pasok[1], procedentes de estas clases sociales, votando por el Syriza pretenden una defensa masiva y notable de sus “conquistas” sin arriesgar ninguna desviación ideológica de la índole clasista de la política pro-europea. La “gran victoria” del Syriza en realidad no constituye ninguna tendencia progresista de la sociedad y esto es algo que se nota mucho. No es sólo por la Federación de Industriales Griegos, que acepta un gobierno bajo el liderazgo del Syriza (una solución de estabilidad política y de equilibrio sistémico), sino también por la eliminación por parte del Syriza de toda referencia a la política anti-migratoria, en el marco de (con vistas a) la formación de un frente gobernante (acariciando a la numerosa “masa” electoral de los estratos pequeñoburgueses reaccionarios).

4. Si se suman los porcentajes de los tres partidos derechistas, tenemos el porcentaje que alcanzó el partido derechista Nueva Democracia en las elecciones generales de 2009. Además, sumando los porcentajes del partido neonazi Jrisí Avgí, del partido nacionalista Laos y de varios otros “guardianes” de un patriotismo diversificado, nos encontramos con un claro giro al conservadurismo de una sociedad atada al carro de la extrema Derecha en aumento. Así que nos encontramos con la aseguración de una gran aceptación social por parte del Sistema de los valores de cohesión burgueses más inmovilistas. La “protesta” social contra la gestión política oficial de los últimos meses, con el apoyo de los mass media así como de la propaganda racista, se identifica en el “pasado eterno” de los valores tradicionales nacionalistas, y ellos por su lado le garantizan al Sistema no sólo su mantenimiento, sino también el fortalecimiento de sus pilares ideológicos.

5. Si dejamos de lado los epifenómenos de los enfrentamientos pseudo-ideológicos entre los aspirantes a ser gestores del Poder político, en realidad no hay ninguna alteración sustancial de las estructuras políticas. Ningún caos está a la vista del prometedor régimen de esta “nueva” política. Todas las soluciones han sido digeridas por el supermercado ideológico del sistema capitalista y la Dominación está ganando terreno, frente a las variables peligrosas que pudieran introducir las clases sociales sumisas y peligrosas.

6. El bando de la propuesta libertadora (si se dejan de lado algunos retrocesos grotescos que de forma increíblemente errónea han conducido a unos compañeros a las urnas, violando una posición basada en valores en el nombre de una táctica “realista” ridícula) requiere la intensificación del proceso de subversión de la continuidad democrática. No es sólo la propuesta de la abstención activa, que constituye la única garantía para la destrucción efectiva de las ilusiones de la eficacia de la cultura de la adjudicación y para la destrucción de las estructuras políticas soberanas. Es imprescindible la acentuación de la acción en dos direcciones: la creación de infraestructuras organizativas sociales abiertas para desarrollar la materialidad necesaria de las relaciones libertadoras, y la guerra contra los pilares racistas y nacionalistas del Sistema que sustentan la fascistización social, con la legitimidad institucional de la agresión fascista.

7. Lo que la Soberanía llama caos, desorden y desestabilización, nosotros lo llamamos rebelión, derrocamiento y revolución.

El texto en griego.



[1] Supuestamente partido socialdemócrata pero de política neoliberal y a favor del memorándum. Ganó las elecciones de 2009 pero se vio forzado a formar una coalición gobernante a finales de 2011.

Un comentario para “Siete posiciones sobre las elecciones”

Deja un comentario

*

Archivo