El miércoles 28 de septiembre de 2016 por la mañana unos 30 antifascistas realizaron una concentración fuera del ayuntamiento de Réthimno (isla de Creta). Ese día el concejo municipal de la ciudad iba a decidir sobre la instalación de refugiados en la ciudad. Un poco después del mediodía, unos 20 fascistas estaban concentrados en el patio del ayuntamiento, mientras que dentro del edificio se encontraban varios maderos, uniformados o vestidos de civil.

Al cruzarse las dos concentraciones, empezaron los enfrentamientos entre los antifascistas y las escorias neonazis. Durante ellos varias personas de ambos grupos resultaron heridas. Los maderos participaron en el conflicto disparando gases lacrimógenos a los antifascistas y protegiendo a los fascistas. Algunos de los gases llegaron hasta una escuela primaria, ubicada a poca distancia del ayuntamiento. Al mismo tiempo que el grupo de los antifascistas se vio forzado a retroceder, los fascistas estaban charlando con los maderos uniformados o vestidos de paisano dentro y fuera del recinto del ayuntamiento.

Al rato llegaron más fascistas al centro de la ciudad. Entonces empezaron a tirar piedras, palos y botellas de agua a los manifestantes antifascistas. A continuación atacaron con palos y barras de hierro a los antifascistas, quienes los repelieron. Los fascistas se retiraron en el patio del ayuntamiento, resguardados por la Policía. Sus provocaciones no pararon. Continuaron blandiendo palos, barras de hierro y cayados, estando alineados a poca distancia de los maderos. Durante y después de los enfrentamientos, varios fascistas entraban y salían del ayuntamiento como si fuera su casa.

Tres horas después del comienzo de la manifestación antifascista, llegaron refuerzos de maderos uniformados. También, el número de los antifascistas había aumentado. Ya la manifestación contaba con unas 150 personas, las cuales retrocedieron marchando, y un poco más tarde la marcha recibió una carga por parte de la Policía y se dispersó. Los gases lacrimógenos que dispararon los maderos llegaron hasta el interior de una iglesia, donde se celebraba un funeral. Al dispersarse la marcha antifascista, los fascistas sustituyeron a los uniformados en la tarea de la represión y el terrorismo. Salieron de su escondite y blandiendo palos y barras de hierro se pusieron a buscar a antifascistas e inmigrantes.

La operación entre los maderos uniformados o no y los grupos fascistas y paraestatales el 28 de septiembre en Réthimno, no es un caso aislado. Forma parte de la duradera relación y colaboración entre ellos, la cual durante los últimos años se ve más coordinada. Más sobre la interrelación entre la Policía y los fascistas podéis leer aquí.

El texto en portugués.

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