Cartel de la Asamblea Antifascista autonome-antifa.

Es uno de los hechos más didácticos de los últimos años: Después de cada revuelta en un centro de internamiento, los primeros que hace falta “ser rescatados” por los llamados equipos antidisturbios son los miembros de las organizaciones no gubernamentales. Los inmigrantes reclusos, a causa de su posición y sus experiencias, son los primeros que se han enterado de que la palabra no en el título de estas organizaciones es un mero engaño. En realidad, las organizaciones no gubernamentales, a pesar de ser unas empresas privadas, son tan estatales que cualquier organización estatal.

Y las organizaciones estatales últimamente se ocupan de forma exhaustiva de la gestión de la clase obrera. El apilamiento de los inmigrantes de los inmigrantes en campos de concentración a cambio de dinero es el aspecto más claro de esta gestión.

Sin embargo, existen más aspectos, como existen “desempleados”, “personas sin techo”, “drogadictos” y “marginales”. La política estatal sobre estas personas es su detección como problema, y la creación de campos de concentración abiertos, donde el “problema” es registrado y controlado, y se convierte en objeto de la gestión estatal.

Las ONGs se extienden por la ciudad, yéndose adonde van estos “problemas”, los cuales a la vez son el objetivo de la gestión estatal. Sus oficinas se extienden en las “zonas conflictivas” como Victoria, Metaxourgeio, Patisia, según la distribución de las comisarías locales, y por supuesto según las zonas controladas por las mafias locales.

Tampoco es fortuita esta coincidencia urbanística. Porque la Policía y las organizaciones no gubernamentales son las dos caras de la misma moneda: De la gestión de los estratos inferiores de a clase obrera. Las oficinas de las organizaciones no gubernamentales y las comisarías son las dos caras de los puestos de vigilancia de ciertas zonas “problemáticas” de Atenas, las cuales se convierten cada vez más en campos de concentración.

Durante las semanas pasadas hemos puesto de manifiesto esta coincidencia con flechitas en las paredes de los edificios de la ciudad. Las flechitas indican la dirección hacia las oficinas de la organización no gubernamental más próxima. Al mismo tiempo con las flechas se pone de manifiesto un hecho: Las organizaciones no gubernamentales son una parte del Estado. Y lo único que puede esperar la clase obrera al Estado es violencia y “gestión creativa de problemas”. Nadie sabe cuál es peor.

El texto en griego, portugués.

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