El 4 de abril por la tarde, unos 5.000 manifestantes de todas las edades se reunieron en la plaza mayor de Atenas, Síntagma, manifestando contra toda la barbarie que condujo a una persona al suicidio, a la mañana del mismo día, y que está conduciendo la mayor parte de la sociedad a la miseria y la desesperación.
La gente estuvo gritando lemas contra la Policía, el sistema político y los periodistas. Algunos de ellos: “Pan, Educación, Libertad, la Dictadura no acabó en 1973”, “Canallas, rufianes, periodistas”, “La solidaridad es el arma de los pueblos, violencia a la violencia de loa patrones”, “la sangre fluye buscando venganza”. En la manifestación participaron varios manifestantes en moto, quienes llegaron en marcha motorizada hasta la plaza, así como muchas personas mayores.
La Policía se vio forzada a retirar a los soldados de la guardia del Parlamento de sus garitas. Una manifestante leyó en voz alta la nota que dejó el jubilado que se quitó la vida frente al Parlamento hacia unas horas.
Los grupos antidisturbios cargaron varias veces contra los manifestantes, tratando de dispersarlos y disolver la manifestación. Ellos, sin embargo, no se dispersaban sino que regresaban al sitio de la concentración después de recibir las cargas y retroceder. En dos ocasiones montaron barricadas en una calle peatonal cerca de la plaza. Los grupos antidisturbios pegaron indiscriminadamente a muchos manifestantes, incluso a personas mayores que acudieron al sitio del suicidio del jubilado para rendir homenaje a su acto y manifestar contra el Régimen.
A las 22:30h, unas cuatro horas después del comienzo de la manifestación, la Policía se precipitó a abrir la avenida que corre entre el Parlamento y la plaza de Síntagma. Sin embargo muchos manifestantes se reagruparon y lograron aproximarse a las proximidades del Parlamento. Entonces se pusieron a tirar piedras y otros objetos a los maderos que estaban alineados delante del Parlamento, mientras que entre maderos y manifestantes pasaban coches. Entonces, la Policía cortó de nuevo la avenida. Es que si se pretende presentarles a los tele-espectadores la imagen de una ciudad en calma en la que reina el silencio y el orden, a veces es posible llevarse algún chasco como este…
Los enfrentamientos, aunque a una escala menor, continuaron casi hasta la medianoche. La Policía retuvo a varias personas, entre ellas a un padre con su hija, por estar cerca del sitio del suicidio después de la evacuación de la plaza de la mayoría de los manifestantes. En otro caso, muy tarde por la noche, dos maderos pegaron a sangre fría a dos manifestantes que estaban frente a ellos, en la acera del Parlamento. Al rato, otro pretoriano furioso pegó y tiró al suelo de la avenida a una mujer, mientras que por al lado de ella estaban pasando coches. Su brutalidad fue abucheada por los manifestantes que la presenciaron y fue reñido hasta por otro madero, quien le dio una patada y lo forzó a retirarse. La mujer estuvo tumbada en el suelo durante mucho rato, lesionada de la paliza que recibió, hasta que fue recogida por una ambulancia.
Hasta la medianoche había gente reunida fuera del Parlamento.