El siguiente texto fue repartido el 15 de octubre en las calles del barrio ateniense Exarjia, y fue publicado en varias páginas web.

Es obvio que las agresiones que tienen carácter de canibalismo social no son un fenómeno que se da solamente en el barrio de Exarjia. Estas prácticas constituyen una parte integrante de la crisis social, la cual se ve cada vez más intensificada durante los últimos años, conforme se va pudriendo el capitalismo. La ausencia de estructuras de solidaridad de clase y de organización política de los oprimidos en los barrios, y la incapacidad de formar un frente de lucha que pueda inyectar la perspectiva revolucionaria en la sociedad, conduciendo a salidas de la crisis, crean vacíos sociales y políticos. Y es bien sabido que en la política, al igual que en la naturaleza, no hay vacíos.

El área de Exarjia debería constituir un modelo de barrio libertario y un ejemplo de auto-organización social y de clase para los demás barrios. No obstante, este barrio, sobre todo durante la crisis, se ha convertido en un barrio en el que se han desarrollado y generalizado fenómenos antisociales y reaccionarios. Los medios de desinformación no han dejado de sacar provecho de este hecho, difamando a nivel barrial la lucha del movimiento anarquista. A pesar de todo eso, en gran medida el destino de este barrio está asociado con las propuestas y las luchas dadas esta área. Exarjia fue un barrio de resistencia durante la ocupación [N.d.T.: De los nazis y sus aliados en la segunda guerra mundial], un campo de lucha contra la dictadura de los coroneles, y sigue constituyendo el barrio del componente más combativo de la sociedad, el cual se rebela al ser asesinados jóvenes manifestantes y rebeldes, y el campo de expresión de la solidaridad de clase más esperanzador.

Así pues, la imagen del barrio de Exarjia no puede ser nada más que el reflejo de la imagen actual del movimiento. El barrio de Exarjia, como un campo de imaginación, politización y socialización, debe y puede competir y derrotar a las relaciones de Poder capitalistas, tanto en la forma (haciendo de este barrio una zona sostenible para sus habitantes) como en el contenido (cultura, social), aplicando relaciones y estructuras de anti-poder. Por supuesto no convirtiendo el barrio en un islote de “libertad” alternativa, sino edificando un barrio que sea modelo (prototipo) de resistencia en la guerra que nos ha proclamado la Troika, así como en la guerra contra el sistema económico y político local, que es cómplice en el genocidio realizado contra la sociedad sufrida. Para llevar a cabo, sin embargo, de manera acertada nuestras planificaciones estratégicas, debemos salvaguardar, de una manera igual de acertada y victoriosa, los objetivos intermedios de nuestra lucha, ya que para nosotros es algo más que obvio que un movimiento sin principios es un movimiento sin contenido político, y viceversa por supuesto. La lucha contra las mafias de las drogas, la represión estatal y el canibalismo social, es la condensación de la táctica de nuestra asamblea, definiendo al mismo tiempo estos conceptos no como algo compuesto por varias partes fraccionadas, sino como componente de una estrategia del Estado y del Capital contra los que se resisten. Justo por esta razón no podríamos permanecer callados ante los fenómenos del canibalismo social, ya que su impacto tanto en nuestro barrio como en las filas de nuestro movimiento es de importancia fundamental. La apatía (pasividad) ante incidentes como algunos de los citados más abajo, no es neutralidad, sino complicidad en el monopolio de la imposición de opiniones y actitudes autoritarias, las cuales, si prevalecen, alterarán a nivel estructural tanto el contenido como la sustancia de la lucha libertadora. Porque es claro que la responsabilidad recae sobre nosotros colectivamente, sobre los grupos organizados y los compañeros individuales, y si optamos por enfrentarnos a ellos, daremos con patogénesis estructurales y con vacíos, a causa de cuya existencia ha crecido esta gangrena dentro del movimiento. Porque la formación del movimiento hoy es un deber y una misión histórica para todos los que luchan por cambiar el mundo.

Agresiones (palizas) en el barrio

La ley de la selva reina en un área en que durante los últimos años la libertariedad y la tolerancia (permisividad) están agonizando en la unidad de cuidados intensivos. La ley del más potente, del más fuerte, está en contradicción con los valores y los principios que defendemos como asamblea por la recuperación del barrio de Exarjia. Las palizas que han recibido varias personas por haber mirado de reojo o por haber tomado unas copas de más, a menudo acaban en agresiones sangrientas, siendo el ejemplo más reciente el incidente en la panadería “Ta stajia” (las espigas), cuando una cuadrilla de jóvenes acabó en el hospital con los dientes rotos por tener la mala suerte de ligar fuera de la panadería. Ha habido agresiones de carácter de canibalismo social, como el incendiado de una ropería, cuyo resultado fue la destrucción económica de una familia. En el barrio hay personas que legalizan su presencia saludándose con otras personas en la plaza. Se trata de personas que de vez en cuando participan en huelgas y movilizaciones, y que son traficantes de importantes cantidades de drogas. Habitantes del barrio y compañeros han recibido palizas con el pretexto del incendiado de un coche de la Policía de Tráfico. Se trata de personas con posgrado en el canibalismo y con memoria de licenciatura en el arte de chivateo. Estas personas ocultan las acusaciones contra ellos por haber cometido acciones antisociales vergonzosas, y se presentan como “juventud salvaje”.

Violencia en manifestaciones

Los ataques a bancos, embajadas, sedes de agencias tributarias, blancos policiales, a menudo van acompañados por daños en semáforos, paradas de autobuses, palizas a trabajadores en tiendas, agresiones contra compañeros que reaccionan verbalmente a estos fenómenos de degeneración y difamación de la violencia insurreccional-revolucionaria. De este modo, se pierden el contenido y el significado de un banco incendiado o de un ministerio roto, cuando estas acciones son apolíticas y vacías de contenido anti-estatal y anticapitalista. La opción de la violencia desenfrenada, sin tratar de vincularla con el contenido y los objetivos de la lucha de clase, no constituye violencia política.

Universidades

En la ocupación de la Facultad de Derecho de Atenas (durante la huelga de hambre de los presos políticos) tuvieron lugar y prevalecieron montones de incidentes de canibalismo social y de violencia apolítica, y al final (estos incidentes) fueron justificados por algunos: Invasión y robo de dinero en la cantina auto-gestionada de la Facultad de Derecho, atraco del local de la emisora de radio “Radio Entasi”, vandalismo de locales de grupos izquierdistas, agresiones contra personas que fueron allí (a la ocupación de la Facultad de Derecho) para informarse sobre la evolución de la huelga de hambre (de los presos políticos), pero fueron calificadas como “sospechosas” por los okupantes. Unos meses después, la vieja Escuela Politécnica se convirtió, de espacio que ha ofrecido hospitalidad a las demandas de varias generaciones, en una supuesta estructura de solidaridad de clase con los refugiados. La pretensión de convertir un espacio dentro de la Escuela Politécnica, como el del edificio Guini, de un lugar que pertenece al movimiento y que ha sido “conquistado” con la sangre de muchos miles de personas, en feudo de unos pocos, fue una acción de imposición autoritaria, contra el movimiento y su gente. El empleo de la solidaridad con los refugiados como vehículo (pretexto) para justificar conductas anti-sociales y contra los principios del movimiento, es un método de imposición de un sinfín de percepciones elitistas y de prácticas apolíticas, pequeñoburguesas y autoritarias.

Keratsini

La memoria del antifascista Pavlos Fyssas en su barrio no puede ser honrada con acciones (intervenciones) de contenido autoritario contra dueños de pequeños negocios en el barrio (de Keratsini), o sea contra un sujeto al que nos debemos dirigir, el cual es un potencial (de facto) aliado nuestro. La memoria no es basura. El honrar la memoria de un luchador muerto requiere mayores responsabilidades, si no, la desviación a la confusión y a la eliminación del significado puede acarrear resultados contrarios.

Monumentos, cabinas telefónicas y paradas de autobuses rotos. Trolebuses incendiados en el centro de Atenas (cerca de la Escuela Politécnica)

En el momento en que la sociedad sigue sufriendo el empobrecimiento más duradero e intensivo de las últimas décadas, los estratos sociales proletarios ocupan en la metrópolis un campo geográfico y de clase que está determinado exclusivamente por sus posibilidades materiales. Por tanto, los medios de transporte público, la comunicación y la espera en la metrópolis, constituyen una condición integrada en un entorno capitalista estrictamente formado. Los ataques a tales estructuras no son concebidos, por supuesto, como acciones anti-estatales, no porque los proletarios sean estúpidos, sino porque no son tales. En cambio, acciones como el sabotaje de las máquinas de picar billetes son percibidas por el pueblo como tales: Como acciones de solidaridad con los que no tienen dinero para pagar el billete. Con esta acción el movimiento abraza al pueblo y sus problemas, mientras que acciones que pertenecen al primer caso agravan el proceso de la explotación de la persona y del aprovechamiento de su tiempo libre por sus patrones.

Destruyen monumentos y estatuas en espacios públicos, por supuesto no teniendo como finalidad la desestructuración (aunque sea simbólica) de sus potenciales simbolismos sociopolíticos reaccionarios (tales “detalles” ni los conocen ni les preocupan), sino teniendo una conducta que es regida por una obsesión catastrófica arrasadora y apolítica, de tipo lifestyle (estilo de vida), adoptada por ellos cuando no corren el mínimo peligro. La “víctima” más reciente de esta rabia ficticia, falsa y anti-histórica, fue el busto de la estatua de Lela Karagianni, una mujer de ideas conservadoras, la cual, no obstante, no hay que olvidar que fue arrestada junto con cinco de sus hijos, fue acusada de haber resistido (a los nazis), y fue asesinada tras someterse a unas torturas horrorosas en el calabozo de la calle Merlin, tras haberse negado a colaborar con los nazis.

Emboscadas a miembros de la Izquierda extraparlamentaria y del movimiento anticapitalista

Las agresiones contra organizaciones y miembros del movimiento anticapitalista, realizadas por personas apolíticas (narcotraficantes, ultras) en el nombre de la anarquía, son una secuela de las relaciones sociales y políticas formadas en el interior del movimiento, carentes de criterios (morales, éticos), así como del estilo de vida de la violencia pequeñoburguesa que ha aplastado la personalidad del luchador edificada con mucho esfuerzo y con sacrificios.

El enfrentamiento (ideológico, material) con ciertos fragmentos de la Izquierda es un asunto exclusivamente de los compañeros organizados en asambleas, organizaciones, sindicatos de base y grupos políticos. Con razón alguien podría preguntar: ¿Es decir, que en la anarquía los individuos no tienen el derecho a enfrentarse a fuerzas de la Izquierda, si sienten que está en peligro su integridad física o su opinión justa en una cierta coyuntura? Por supuesto que lo tienen. Basta con que tengan el coraje político y la moral de poder participar en un enfrentamiento semejante. Cuando su motivación está podrida, por no ser luchadores sociales sino partidarios de la violencia y del linchamiento, los resultados de sus acciones serán concordantes con ellas. Si la confrontación (el enfrentamiento) entre corrientes y tendencias ideológicas y políticas tiene rasgos de conflicto entre aficionados (ultras) y de prácticas mafiosas (por ejemplo, emboscadas), el contenido del enfrentamiento pierde sus características políticas, y le quita a la lucha social y de clase su significado, funcionado de una manera difamatoria.

Conclusiones

Sería anti-dialéctico y falso sacar la conclusión que todo iba bien en el movimiento, excepto las acciones de unas ciertas cuadrillas. La verdad es que durante los últimos años, con la excepción de algunas iniciativas tomadas por compañeros y compañeras, ninguna estrategia de lucha ha sido elaborada (creada) teniendo como vehículo el barrio de Exarjia. Por consiguiente, no ha habido ningún plan. Sin embargo, si no se profundiza en esta constatación, ella será la coartada para las cosas feas y los comportamientos anti-sociales desarrollados en el barrio. Porque el papel del luchador anarquista y comunista es ser el compás para sus compañeros, para el movimiento y para la sociedad, incluso cuando las condiciones no son favorables. Luchar por su barrio, luchar contra los poderosos, luchar por la revolución social. La constatación de que no ha habido un plan colectivo, a pesar de que a menudo es verdadera, es la coartada para justificar desviaciones colectivos e individuales al canibalismo y la delincuencia, y para ocultar otro hecho: Que tales comportamientos, sobre todo en el nombre de la lucha y de la anarquía, han constituido y siguen constituyendo una de las razones principales de la desintegración y fragmentación del sujeto colectivo de la resistencia. La reproducción del canibalismo social, a través de ataques violentos y sin motivo alguno, es contradictoria al intento de reforzar el movimiento anarquista, siembra la decepción y crea confusión sobre nuestros objetivos y nuestras pretensiones.

Estando en contra de la violencia “pacífica” institucionalizada de la relación Capital-trabajo, el cimiento de la sociedad de clase, consideramos que la contra-violencia constituye un modo de recuperar momentos de Poder en el presente para y con los oprimidos. La resistencia genera nuevas relaciones entre las personas. También, se forman nuevas demandas. La propia resistencia, y no la violencia aislada, es el motor de la Historia. Desde una huelga en un lugar de trabajo, hasta la lucha armada, el hecho de que estás luchando es el que cambia la situación. Porque si estamos de acuerdo de que la esencia del plan revolucionario estriba en el desarrollo de la creación de posibilidades para lograr la emancipación humana, podemos creer que el primer paso contra el individualismo y el canibalismo es la creación de lazos de solidaridad palpables, con varios medios. Porque el romper el aislamiento creando estos lazos de solidaridad, es el comienzo de una devoción y de un activismo que no estará “contra” algo, sino que será “por” la vida y la alegría.

Hoy en Exarjia, mañana en cada barrio.

Colectividad anarquista de Nea Filadelfia, Colectividad anarquista O72, Colectividad anarquista Vogliamo Tutto e Per Tutti, Colectividad anarquista Ruvíconas, Anarquistas del barrio de Galatsi, Parque auto-gestionado de la calle Navarinu, Okupa de la mansión Kuvelu, Okupa Lelas Karagianni, Centro social ocupado K*Vox, Línea Roja-Grupo por el contraataque obrero, Asamblea de anarquistas-comunistas por el contraataque de clase contra la Unión Europea, Compañeros/as

El texto en griego.

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