Sigue el texto repartido en la marcha antifascista realizada el 3 de marzo de 2017 por dos barrios de la capital de Creta, Heraclión.

En Oreókastro montan “comités de vecinos” contra el ingreso de los hijos de los inmigrantes en las escuelas griegas. En el juicio reciente de Aurora Dorada aparecieron impenitentes y fue claro que los maderos estuvieron de su lado. Lo mismo ocurrió hace unos días en Ioánnina: Los maderos actuaron una vez más como protectores de los fascistas. Se pregunta alguien si Aurora Dorada y Policía tienen intereses comunes. Y por supuesto no son sólo los miembros de Aurora Dorada. Los miembros leales (han prestado juramento) del partido de Sorras empiezan poco a poco a ser cada vez más. Hace unos días decidieron difundir su discurso racista en las calles de Heraclión, Creta, y les dimos la respuesta adecuada.

¿Pero por qué insistimos en contestar de manera violenta? Para muchos es suficiente la violación de la “libertad de expresión” para llamar fascista a alguien. Para nosotros el fascismo es algo diferente, algo mucho más peligroso.

Ya no podemos sorprendernos ante incidentes como los citados anteriormente de forma abreviada. Y lo más importante: No podemos considerar el fascismo como el mero resultado de la “maldad y el odio que tiene escondidos en su mundo interior el ser humano” o de la “estupidez que llevan algunos en la cabeza” o incluso de la “falta de educación” (son varias las narrativas ingenuas). Para nosotros el objetivo del fascismo es desorientar a los explotados, hacerles dejar de ver sus intereses de clase comunes. Es un arma en manos del Estado y de la patronal que se vuelve contra la clase obrera y que constituye una parte integrante de cada estrategia estatal en tiempos agitados. Podríamos decir que el fascismo no es nada más que uno de los instrumentos usados por el capitalismo para salir de potenciales crisis, o sea para cargarlas en nuestras espaldas, y para gestionar las reacciones.

No es nada fortuito pues ni el auge (ascenso) del fascismo durante los últimos años en Grecia. No es fortuito el hecho de que los fascistas reclamen territorio, al mismo tiempo que los estratos inferiores de la sociedad griega son conducidos a la indigencia cada vez más rápido, al mismo tiempo que miles de inmigrantes vienen al país y “se integran” directamente al fondo del mercado, sin papeles, sin derechos humanos, a la merced de cualquier patrón. Tampoco es fortuito que los maderos respalden a los neonazis de Aurora Dorada, ya que son partes de exactamente la misma estrategia.

Aquí, pues, tenemos que enfocar: en los que salen beneficiados de la difusión de las ideas fascistas. La respuesta es que salen beneficiados los varios intereses empresariales, pequeños o grandes. Para nosotros, sin embargo, que nuestra posición en la sociedad nos convierte en los primeros receptores de la ofensiva llamada “desarrollo” y “tácticas de salida de la crisis”, ninguna solución puede darse a través del fascismo y las varias formas de nacionalismo. Para nosotros la única solución siempre ha sido la solidaridad de clase e internacionalista en la práctica, o sea nuestra organización sobre la base de nuestros intereses comunes contra cualquier discriminación falso entre griegos y extranjeros, hombres y mujeres, cristianos y musulmanes. A atacar a los que sacan partido de los que están aún más indigentes que nosotros, y no a los indigentes.

Los fascistas constituyen la expresión más clara de la violencia que recibimos diariamente. Es una violencia procedente directamente desde los fundamentos de este sistema podrido. Nuestro vecino, miembro de Aurora Dorada, de la noche a la mañana puede convertirse en asesino de cualquier hombre libre que se oponga al Poder y a sus intereses. Los únicos que no corren peligro de esta amenaza fascista son los grandes industriales, los armadores y los políticos a los que sirven. Esto es lo que pasó con los fascistas en Alemania, en Italia y en España en la década de los ´30, esto es que pasó en Grecia con los colaboradores de los nazis en 1940, esto es lo que pasó en la guerra civil de Yugoslavia en la década de los años ´90, así como en Ucrania hace dos años. Desgraciadamente no es nuestra imaginación, sino la pura realidad de la naturaleza criminal del nacionalismo y del fascismo. Por eso, no podemos dejar a los fascistas nada de espacio para “expresar sus opiniones”. Por eso, nuestra actitud hacia ellos no puede ser nada más que la violencia. Frente al pacifismo de la Izquierda y de los partidos burgueses, nosotros contestamos con antifascismo combativo, ahora y para siempre. Y esto es el deber de todos, sobre todo y principalmente de la sociedad local, en cada ciudad, en cada barrio.

El texto en griego, portugués.

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