El martes 20 de septiembre de 2016 unos 150 anarquistas manifestaron en Oreokastro, Tealónica, contra la decisión de la Asociación de Padres de Alumnos local de no aceptar en la escuela del pueblo a los hijos de los refugiados. Sigue el llamamiento de la Colectividad por el anarquismo social “Negro y Rojo” a la manifestación.

La lucha contra el fascismo y el racismo es duradera porque algunos les ofrecen techo

Nacimos en Oreokastro, en Damasco, en Kompani y en Tumba (Tesalónica), en algún lugar en Krimea y dentro de Atenas, en los barrios del oeste. Crecimos y fuimos a la escuela junto con Giannis, Maria, Mohamed, Lorián, Yuri y Hasan.

Las fronteras y los distintos lugares de origen de nosotros nunca nos han asustado y nunca nos han discriminado. Lo que ha sido la línea divisoria ha sido la aversión de algunos antropoides xenófobos (de actitud intolerante) y estúpidos que temieron que coexistiéramos con otros niños, que temieron el color diferente, el idioma diferente. Como son personas de estrecha mentalidad, en este caso también decidieron no permitir a sus hijos estar en la misma escuela con los hijos de los refugiados y los inmigrantes. Declararon que si esto sucedía, iban a ocupar la escuela. En esta ciudad, pues, el fascismo y el racismo ya tocaron la puerta de esta comunidad. Fue en esta ciudad donde se creó que hay niños afortunados y desafortunados, superiores e inferiores, niños que pueden educarse en escuelas y niños cuyo destino es vivir toda la vida en chozas, niños griegos y niños que a nadie le interesa que les pasará, niños de refugiados y de inmigrantes.

Los que nunca han hablado, los que se han acomodado teniendo un piso y una casa de veraneo, han encontrado quien es su enemigo, “se han rebelado” para “reivindicar”. ¨¿Cuál es su enemigo? Unos “autóctonos” están declarando que algunos (ellos) necesitan más este pequeño territorio que los hijos de los refugiados.

A ninguno de estos partidarios orgullosos de la misantropía asquerosa no le ha ocurrido que sus amenazas y su actitud discriminatoria se van a volver en su contra. Engañaron diciendo “que os llevéis a los inmigrantes a vuestra casa”. Sin embargo, estos estúpidos no han podido entender que nosotros hemos ofrecido hospitalidad a muchos perseguidos, pensado que ojalá alguien hubiera ofrecido hospitalidad a nuestros abuelos, a los que llamaban “descendientes de turcos” los griegos del Estado griego (N.d.T. se refiere a los refugiados griegos que llegaron al Estado griego, echados de Asia Menor y del Mar Negro a principios del siglo XX). Cuando excluyes a niños de la educación, de la vida social, de la sanidad, la atención médica, echas los cimientos de un gueto. Tú que andas diciendo que no cabemos todos en este país, en las ciudades en los pueblos, en los trabajos, en las escuelas y los hospitales, no cabes en lo que se llama ser humano, ya que lo odias profundamente, no cabes en toda la Tierra, ya que todos sus trozos son muy diferentes y desiguales entre sí. Cabes sólo en el mundo del odio, del temor y del fascismo…

El fascismo no es simplemente un movimiento político cuyo fin es tomar el Poder y servir a los intereses de la patronal. En su faceta cotidiana es la guerra civil interna que ha declarado el hombre a sí mismo, es el pensamiento más odioso, expresado como pensamiento o como acción contra los que se pongan en el punto de mira por ser diferente (en cuanto a la religión, la tez o la raza) y por de la norma social predominante.

Una serie de pensamientos y acciones criminales, desarrolladas y expresadas en condiciones de temor e inseguridad, han inundado nuestras vidas y siempre le echan la culpa al otro, al prójimo, al compañero de trabajo, al vecino, al compañero de clase. Estos son los que tienen la culpa, así que nunca se culpen los que tienen en sus manos nuestra cotidianidad, los que han convertido la realidad diaria en miseria. La expresión social diaria del fascismo va desde el asesinato del antifascista Pavlos Fyssas y del inmigrante Lucmán, hasta los disparos de los contratistas-lacayos de los latifundistas contra los obreros de tierra de Manolada, desde las torturas de los pescadores de Mijaniona que reclamaban cobrar su sueldo hasta los pogromos fascistas en el centro de Atenas, desde las agresiones organizadas de los fascistas a los obreros luchadores en Pérama hasta los ataques de los batallones de asalto estatales contra las okupas de techo para inmigrantes y refugiados.

Para llevarse a cabo todas estas cosas “tan bonitas”, hace falta aquella parte de la legalización social que constituirá un respaldo para el Estado, así como para los aparatos paraestatales que vienen a hacer el trabajo sucio donde el Estado no quiere mancharse las manos. Esta retórica del odio los soberanos la inyectan a los de abajo, en los barrios, en los lugares de trabajo, en las escuelas. Para completar su ofensiva, es menester formar unas condiciones de canibalismo social, haciendo a todos volverse contra todos, siendo los títeres en una cacería de brujas que quiere acabar con todas las huellas de esperanza y de lucha por la reivindicación de nuestras vidas.

Nosotros estamos contra el terror, y seguimos teniendo esperanzas y luchando. Y amamos al hombre justo por luchar y por ponernos del lado de los que se ponen en el punto de mira y de los débiles, no de los poderosos. Y no vamos a consentir que ningún cazador de cabezas ensucie nuestros barrios, aún menos si pone en el punto de mira a niños.

Proponemos los ideales de la solidaridad. Por eso nos hemos posicionado y no queremos pasarnos por personas que no están interesadas en nada. Nos hicimos anarquistas porque la Izquierda de nuestros abuelos ya no existe. De ella ha quedado el compromiso y los cargos de los funcionarios. Nos hicimos anarquistas no por gustarnos que nos cacen, sino por poder recordar que nunca vamos a ser cazadores ni presas, ni amos ni esclavos…

Colectividad por el anarquismo social “Negro y Rojo”, Organización Política Anarquista-Federación de Colectividades

El texto en griego, portugués.

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