A partir del miércoles 5 de febrero de 2014 el gobierno-representante del Capital trasnacional aumentó la tarifa de los peajes en las dos carreteras que salen de Atenas hacia el Peloponeso y el norte de Grecia. Como hemos mencionado en entradas nuestras anteriores, ninguna de estas carreteras es nacional, puesto que hace años que el Estado ha concedido su explotación a empresas privadas.

En algunos casos los aumentos, que habían sido preanunciado el noviembre pasado, han llegado al 60% para todas las categorías de vehículos. En concreto, en la carretera entre Atenas y Tesalónica el aumento del peaje por kilómetro es del 60%, y en la carretera Atenas-Corinto-Patrás es del 20%.

En la carretera entre Atenas y Tesalónica, las dos ciudades más grandes en Grecia, un turismo pagaba 44 euros por recorrer una distancia de algo más de mil kilómetros, de los cuales unos 900 son de autopista. Con los nuevos precios, el mismo vehículo tiene que pagar 56 euros, descontando los peajes de la escandalosa carretera de circunvalación de Atenas. O sea que un viaje de ida y vuelta a Tesalónica cuesta más de 220 euros entre peajes y gasolina, al mismo tiempo que el salario mínimo a duras penas llega a los 476 euros. En este viaje de ida y vuelta de algo más de 1.000 kilómetros, el mismo vehículo tendrá que parar 22 veces en puestos de peajes, descontando los peajes en la carretera de circunvalación de Atenas…

En la misma carretera, en el tramo entre Atenas y Lamia (ciudad que está a 200 kilómetros al norte de Atenas), los peajes eran unos 18 euros ida y vuelta (para los turismos). Con los nuevos precios llegarán a los 26 euros. El aumento en este caso es casi un 50%, y por un viaje de 400 kilómetros se tendrá que parar ocho veces, sin tomar la carretera de circunvalación de Atenas.

En la carretera entre Atenas y Corinto (ciudad que está a unos 95 kilómetros de Atenas), se tendrá que parar en dos puestos de peajes, si hasta hoy se tenía que parar una sola vez. Hasta ayer por un viaje de 180 kilómetros de Atenas a Corinto el conductor de un turismo tenía que pagar 6,40 euros. A partir de hoy el régimen de los contratistas le cobrará 8 euros. El aumento en este caso es del 25%.

Por un recorrido de algo más de 430 kilómetros, entre Atenas y Kalamata (ciudad situada en el sur del Peloponeso, a unos 130 kilómetros al suroeste de Corinto) un coche privado (turismo) paga 32,2 euros en peajes y va a parar 14 veces en puestos de peajes…Entre peajes y gasolina, el viaje viene a costar unos 130 euros.

Por si fuera poco, van a funcionar tres nuevas estaciones de peajes laterales en la carretera Atenas-Corinto. Esto quiere decir que los que se iban de fin de semana a los pueblos del Ática (prefectura de Atenas) situados antes del canal de Corinto, hasta hoy pagaban 6,4 euros (ida y vuelta), mientras que a partir de hoy tendrán que pagar de 7,4 a 9,2 euros. Al mismo tiempo se disparan los peajes en las estaciones laterales de la carretera Atenas-Lamia. ¡Los aumentos en este caso oscilan entre el 55% y el 70%!

Las malas noticias para los súbditos del Estado griego que quieran salir de vez en cuando de sus jaulas no terminan aquí. El Régimen anunció que el año que viene planifica la instalación de otros dos puestos de peajes (¡) en las afueras de Atenas (!), en la carretera Atenas-Tesalónica y de otro más en la misma carretera a 220 kilómetros al norte de Atenas, de otros dos en la carretera Corinto-Patrás, la cual no es autovía ni autopista, de seis puestos laterales en la misma carretera, de uno más cerca de Calcis (ciudad situada a 100 kilómetros de Atenas)… Según los mismos portavoces del Régimen, o sea los mass media, en los próximos años habrá puestos de peajes cada 23 kilómetros en todas las carreteras.

Los nuevos aumentos indignantes en la tarifa de los peajes, además de ser un regalo más a los contratistas y a las grandes empresas constructoras que tienen a su cargo la explotación de las carreteras, constituyen un golpe más a los súbditos del Estado griego, quienes están atrapados dentro de las cárceles urbanas, y poco a poco se van percatando de que ni siquiera pueden desplazarse en el territorio de su propio país. Los déspotas modernos, Estado y Capital, le chupan la sangre a la población todo lo que puedan. El caso de los últimos aumentos en los peajes es ilustrativo de sus pretensiones.

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