En esta entrada publicamos el llamamiento al No Border Camp de Tesalónica, celebrado del 15 al 24 de julio en la ciudad universitaria de Tesalónica, en el centro de la ciudad.

logoHoy en día, en la era del neoliberalismo, es muy claro que se refuerza cada vez más la circulación del Capital, junto con el nacionalismo y el patriarcado. Al mismo tiempo, vallas y fronteras se están construyendo no sólo en el medio ambiente, sino también entre las relaciones sociales de los sujetos y de sus comunidades. Sin embargo, los movimientos y las luchas transnacionales de los y las inmigrantes están constantemente produciendo nuevas grietas en el Sistema, así como nuevos umbrales y caminos hacia un mundo inexplorado.

Más específicamente, la circulación del Capital y de las mercancías se promueve con acuerdos transnacionales y globales, los cuales tienen como objetivo la liberalización de los mercados, el levantamiento de las restricciones arancelarias y la consolidación de los derechos de propiedad. Al mismo tiempo el contrato social anterior del Estado del bienestar se está rompiendo (derrocando) y el Estado neoliberal está adquiriendo el papel del socio-director, manteniendo para sí mismo solamente la autoridad militar, ejecutiva, administrativa y legislativa. De alguna manera el llamado brazo invisible del mercado necesita el Estado para la creación de este mercado. Simultáneamente, la opresión de género, el racismo y el fascismo están siendo usados para el control de las poblaciones.

No obstante, las luchas sociales en forma de enfrentamientos, rebeliones, campañas, movilizaciones y movimientos sociales, antes y durante del proceso de esta crisis reciente cuestionan seriamente todas estas políticas. Ejemplos ilustrativos son los disturbios en los banlieues franceses en noviembre y diciembre de 2005, la comuna de Oaxaca en 2006, la rebelión de diciembre de 2008 en Grecia, la ampliamente extendida Primavera Árabe en 2011, el movimiento «Occupy» en Estados Unidos en 2011 y 2012,  las revueltas en el parque Gezí en Estambul en  junio de 2013, las protestas en Brasil en 2013, y las movilizaciones en varios países balcánicos durante los años 2013-2014.

La respuesta del Capital transnacional y local a la reciente crisis estructural del capitalismo, la cual está interpretada por algunos como una crisis de acumulación excesiva y como resultado de la desobediencia de las poblaciones, es doble. Por un lado, el régimen de alerta (emergencia) se está haciendo permanente, así que la estrategia de imposición de un totalitarismo moderno se fortalezca contra las resistencias de los de abajo, y que se alcance controlar todas las actividades humanas y los recursos naturales. Por el otro lado, la ofensiva capitalista se intensifica, imponiendo la austeridad generalizada a grandes segmentos de la población, sobre todo en los países del Sur, a través del desmantelamiento de las relaciones laborales y de su exclusión de los bienes comunes.

Además, se está intensificando el modus operandi del neoliberalismo, o sea la generalización de las nuevas vallas, y el saqueo y el pillaje continuados de los recursos naturales y de los medios de producción y reproducción. También, se ven cada vez más intensificadas las “vallas” en las relaciones humanas, los valores, los significados y la manera de comunicación de las poblaciones. Los planes de los soberanos se están imponiendo con aún más intensidad en los países de la periferia capitalista (Próximo Oriente, Norte de África, e.tc.). La expansión de las operaciones militares, de las invasiones de Oeste y de otras potencias (p.ej. Rusia) machaca a estas sociedades y crea las condiciones adecuadas para el surgimiento en el futuro de otras formaciones que promuevan el autoritarismo, la militarización de las sociedades, la opresión de género y el odio religioso. De esta manera se consigue imponer la disciplina a las poblaciones, se alcanza la restructuración de las sociedades, y se asegura la circulación de las mercancías sin problemas, en el marco de las necesidades de la economía global.

Programas de austeridad en los países del Sur de Europa, guerra, intolerancia religiosa y la intensificación de la opresión de género en los países de la Primavera Árabe, forman parte de su estrategia. Así, poblaciones enteras se han forzadas a abandonar sus hogares. Esta gente, privada de  su entorno natural y social, emigra, cruza fronteras, vallas, alambradas de púas, ríos, mares, minas y patrullas de la Policía. Además, enfrenta la explotación de los traficantes, se detiene en campos de concentración y después se le fuerza a buscar un trabajo (la mayoría de las veces en el mercado negro, muchas veces sin cobrar) incluso bajo condiciones extremadamente duras. La mayoría de esta gente acaba desempleada y constituye la mano de obra de reserva del Capital, o se ve obligada a ejercer la prostitución, sometida a redes de tráfico de humanos o de órganos humanos.

Por consiguiente, al mismo tiempo que se intensifica la circulación del Capital y se refuerza el patriarcado y el nacionalismo, se construyen cada vez más vallas. La Europa-fortaleza está surgiendo de las cenizas de su propia crisis, utilizando procesos policiales y políticas de control, encarcelamiento, deportación, ilegalización y penalización de las poblaciones en movimiento. Las operaciones policiales y militares están intensificándose, la OTAN entra en escena como protagonista, se están estableciendo discriminaciones entre refugiados e inmigrantes, y finalmente los campos de concentración, los hotspots  y los centros de deportación son ya la regla en el asunto de la gestión de las poblaciones en movimiento.

Sin embargo, los flujos migratorios desde África y el Oriente Medio hacia Europa ponen en duda en la práctica el papel de las fronteras y las políticas nacionales y supranacionales. Durante los dos últimos meses, cientos de miles de personas han cruzado fronteras, y los movimientos de solidaridad y emancipación están floreciendo. El movimiento de los refugiados con toda su inventiva e ingenio demuestra que los deseos, las relaciones sociales y los sueños no pueden encarcelarse y que su fuerza va más allá de las fronteras y las vallas. Demuestra además que los motivos de la emigración a veces constituyen intersecciones complejas contra la discriminación y opresión étnicas, de género, culturales, religiosas o de clase. Las poblaciones en movimiento desarrollan estrategias de supervivencia, activan capacidades subjetivas, crean relaciones sociales con otras personas en movimiento, y al mismo tiempo crean redes sociales, las cuales dejan detrás de ellas.

Por lo tanto, creemos que deberíamos sobrepasar las opiniones que dicen que el Estado, el Capital, el patriarcado y el racismo predominan totalmente sobre los humanos, y por lo tanto los inmigrantes son víctimas, personas sumisas en necesidad de caridad, compasión y salvación. El propio movimiento de los y las inmigrantes contribuye a averiguar cómo los movimientos convierten a los sujetos en movimiento en personas en relación dialéctica (y no de sumisión) tanto con los sistemas de discriminación y opresión múltiples y entrecruzados (Capital, patriarcado, racismo, e.tc.) como con las políticas internacionales de control, vigilancia y privación del derecho a la ciudadanía.

Ante las evoluciones anteriormente citadas somos llamados a posicionarnos.

Durante los últimos meses, inmigrantes y personas en solidaridad con ellos, se han encontrado dentro y debajo de los campos caleidoscópicos abiertos por la crisis. Creemos que estos encuentros y luchas deberían ser alentados, adquirir estructuras estables y perdurables y reinventar la alegría del compañerismo y del compartir.

Por todas estas razones, pensamos que es crucial la organización de un No Border Camp internacional en Tesalónica.

En cuanto a la selección de la ciudad, Tesalónica se encuentra en el centro de los conflictos por el control y la gestión de la emigración y de la libertad del movimiento. Debido a su posición geográfica en el norte de Grecia, cerca de la frontera de Albania, la República de Macedonia y Bulgaria, tiene muchos centros de reclusión, detención y deportación a su alrededor. En el norte de Grecia así como en la zona más amplia de los Balcanes, durante los últimos meses han surgido iniciativas y redes de solidaridad que pueden fortalecer y a la vez ser fortalecidas por la organización de un No Border Camp. Por último, pensamos que la necesidad de la coordinación de varios colectivos políticos locales y además su infraestructura disponible hacen que Tesalónica sea la opción más fiable para la organización de un global y transnacional No Border Camp.

El texto en griego, portugués, inglés.

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