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Marina no quiere trabajar los domingos. Prefiere descansar (lo que pueda) o dar algún paseo con el pequeño. De todas formas, le es imposible trabajar siete días a la semana. Tampoco el patrón de Marina quiere “trabajar” (en domingo). Más bien, no quiere abrir su negocio en domingo. No quiere que ningún negocio abra en domingo. Es que sabe que saldrá perdido, si compite con las tiendas departamentales.

Durante las últimas semanas Marina está harta de oír que “todos juntos tenemos que luchar contra los grandes negocios y contra el gobierno que los apoya”. Y que en última instancia todos tenemos el mismo objetivo y los mismos intereses. Y después de las palabras dulces, viene la amenaza: “Si abro el negocio los domingos, voy a perder dinero y me veré forzado a recortar los salarios”.

Un día Marina no se pudo contener más: “Trabajo de diez a doce horas diarias y me pagas por seis. Me debes los salarios de los tres últimos meses y me pagas cuando te da la gana, como si el salario fuese una propina. No me pagas las horas extras, me obligas a trabajar cuando tengo día libre, no pagas mi seguridad social. ¿De qué intereses comunes me estás hablando?”

Imaginaos que Marina es una clase social. Ella y todas las Marinas, los Jorges, los Edvin de este mundo son la clase obrera. Imaginaos que el patrón es otra clase social. Él y todos los pequeños y medianos patrones. Desde el inicio de la crisis nuestros salarios han bajado un 25%. Los que ahora lloriquean y piden alianzas son los que los bajaron. Se han olvidado de convenios colectivos, de jornadas laborales de ocho horas y de trabajo con seguridad social, y nos hacen trabajar el doble de lo que trabajábamos, pagándonos la mitad de lo que nos pagaban (y sin seguridad social). Por lo tanto, no somos “aliados”, no tenemos “intereses comunes”. La clase obrera ha sido, es y será enemigo de los patrones, pequeños o grandes. Porque nosotros producimos la riqueza de este mundo y ellos se apropian de ella.

El trabajar en domingo o no es algo que nos concierne a nosotros, es algo por el que nosotros vamos a luchar. La guerra (lucha), sin embargo, no se da por mantener el domingo como día festivo, se da por quién va a decidir por el trabajo, el tiempo libre, nuestra propia vida: Nosotros o nuestros patrones. Y es una guerra (lucha) que se da 365 días al año.

El texto en griego, portugués

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