400 trabajadores de la fábrica siderúrgica de Asprópyros (cerca de Atenas) Acería Griega v Citigroup Global Markets Limited, están en su 60º día de huelga[1], mientras su lucha se está volviendo casi emblemática para la clase trabajadora del país. Numerosas acciones de solidaridad, así como actos que buscan dar apoyo económico y político a la huelga, están teniendo lugar en barrios y ciudades todas las semanas. Representantes de asambleas populares de barrio, sindicatos obreros de base, partidos de izquierda no parlamentarios, colectivos anarquistas y centros sociales, además de estudiantes y pensionistas, marchan a la puerta de la fábrica todos los días para expresar su apoyo y mostrar su solidaridad ya sea mediante ayuda económica a la caja de resistencia autónoma organizada por los trabajadores en huelga o bien con la donación de comida y otros productos básicos que necesiten los huelguistas.

Los 400 trabajadores rechazaron aceptar la intimidación de los jefes que impusieron un cambio en sus contratos reduciendo su jornada a 5 horas diarias con un recorte salarial del 40%. Tras rechazarlo, la empresa despidió a 50 trabajadores. Entonces todos los trabajadores declararon una huelga indefinida hasta que sus demandas fueran satisfechas y sus compañeros fueran readmitidos. Aunque el sindicato está controlado por el Partido Comunista (KKE) esto no ha supuesto una barrera para el creciente movimiento de solidaridad desde distintas partes de la escena política radical de Grecia.

La lucha de los trabajadores siderúrgicos no es, por supuesto, la única que está teniendo lugar actualmente en el mundo laboral. Por el contrario, durante el último año hemos observado una nueva fase de luchas numerosas, potentes y con un amplio componente de clase en Grecia. Esto está teniendo lugar a medida que la gente se va sintiendo completamente desilusionada, tras el fracaso de las habituales huelgas generales de uno o dos días que tuvieron lugar durante 2010 y 2011 (convocadas por los grandes sindicatos de los sectores público y privado). Las huelgas generales no supusieron una amenaza para el Estado griego ni para los empresarios por lo que, simplemente, continuaron con las medidas de austeridad. Estas medidas acabaron con derechos de los trabajadores y están llevando a una gran precarización del trabajo.

Por tanto, debido a esta desilusión, estamos ahora observando cómo las luchas han empezado a desarrollarse a una escala más pequeña, en los propios lugares de trabajo. Estas luchas están mayoritariamente relacionadas con empresas que, o bien cerraron argumentando que no podían sobrevivir (simplemente experimentaron una reducción en sus beneficios) o bien dejaron de pagar a sus empleados con la misma justificación. A pesar de que estas luchas no están teniendo la espectacularidad de las grandes manifestaciones o de los enfrentamientos callejeros, y aunque constituyen (por el momento) un respuesta defensiva ante los ataques de la clase capitalista, siguen siendo muy importantes para las luchas de los trabajadores que viven en Grecia porque estas luchas están expresando que la crisis no es algo relacionado con la “nación” (crisis nacional), sino con la clase social. El antagonismo o la competencia no existe entre la nación griega y algunos especuladores internacionales (FMI, UE y los mercados de deuda), sino entre la clase trabajadora y el capital local e internacional. Es el capital griego quien está tratando de agarrar sus beneficios y pasar la carga de su deuda al pueblo.

Los principales protagonistas de las luchas están siendo los trabajadores del sector servicios. No obstante, más recientemente están teniendo protagonismo también los trabajadores industriales, a pesar de que Grecia está (erróneamente) llamada a ser un país “productor de nada”. Mientras que la producción agrícola e industrial se ha visto significativamente reducida, el capital griego ha sido transferido a los Balcanes durante los 90, donde los proletarios fueron brutalmente explotados, siendo acumuladas enormes cantidades de dinero. Al mismo tiempo, la explotación de los trabajadores agrícolas inmigrantes incrementó exponencialmente en el sector primario griego. Durante los 2000, el capital nacional invertido en el sector servicios y en la industria de la construcción (como en los Juegos Olímpicos de 2004 y en las grandes obras públicas) creó una buena parte de la deuda actual y explotó a los inmigrantes de una forma salvaje en los tajos.

Otras luchas obreras

Un centenar de trabajadores de KONTI, en la ciudad de Volos vigilaron en la entrada de la fabrica durante 60 días (para evitar que la empresa tuviera acceso a la producción), exigiendo que la fábrica fuera reabierta y que sus seis compañeros despedidos fueran readmitidos. Además, las mismas tácticas fueron empleadas durante 20 días por trabajadores de la empresa de aluminio de Peristeri, en Atenas, que habían estado sin cobrar durante un año. En respuesta, los jefes demandaron a 38 trabajadores y sindicalistas.

Las luchas en las dos grandes productoras de leche (AGNO y MEVGAL) han resultado victoriosas. Los trabajadores de AGNO se enfrentaron con la policía en el exterior de la fábrica y obtuvieron una readmisión de cuatro (de ocho) trabajadores que habían sido despedidos debido a su participación en las acciones. Además, los conductores de camión que se encargaban del transporte de leche, se negaron a cargarla en solidaridad con los trabajadores de la fábrica. La huelga del 11 de octubre en la fábrica de MEVGAL, en Larisa, fue provocada por la decisión de los patrones de despedir a un representante sindical y a 17 trabajadores y, al mismo tiempo, llevar a cabo una reducción salarial. El sindicato del centro de trabajo fue muy insistente y organizó una importante acción en las puertas de la fábrica. La empresa rectificó en todas sus decisiones por miedo a las pérdidas que ocasionaría que la leche caducase.

También ha habido enfrentamientos con 330 trabajadores de la empresa farmacéutica de Gerolimatos, en Atenas , el 30 de noviembre, porque los patrones trataron de  sacar una gran cantidad de la producción de los almacenes de la fábrica. La compañía sigue tratando de imponer un plan de un día por semana y no paga a los trabajadores desde hace meses.

Los trabajadores del sector de los medios de comunicación

Debido a la recesión económica, los beneficios de los mass media se han reducido considerablemente, puesto que han sufrido un importante recorte en la publicidad. Por lo tanto, los empresarios de los medios que han hecho mucho dinero, no sólo a través de la publicidad, sino también mediante el pago de sobornos (de partidos políticos, etc.), no están dispuestos a aceptar unos beneficios menores y están tratando de pasar esta carga a los trabajadores.

Los empleados de Eleftherotypía (el tercer mayor periódico del país), están en huelga desde el 22 de diciembre. No les pagan desde agosto, así que ha habido numerosas huelgas de 48 horas antes de diciembre. Los dueños están argumentando que no pueden pagar a los trabajadores porque no pueden conseguir un crédito bancario. Aún así, el último crédito fue destinado a pagar a los inversores y no a los sueldos de los empleados.

Los 620 empleados del canal ALTER TV llevan sin cobrar entre 5 y 10 meses y han estado tres veces en huelga durante el pasado año. Desde el 10 de noviembre 470 empleados pararon la programación del canal y la remplazaron por una nota que explicaba a los espectadores las decisiones de sus jefes. También hicieron guardia en su lugar de trabajo durante día y noche, asegurándose  de que estaba cerrado y exigiendo sus salarios. El texto en la programación del canal también informaba a los espectadores sobre las luchas en otros centros de trabajo.

Empleados del sector servicios

Los trabajadores de Vodafone ganaron una importante lucha. Llevando a cabo una huelga de tres días en Tesalónica y de un día en Atenas, consiguieron evitar los planes de sus patrones de cambiar su jornada de ocho horas a una de cinco, con la correspondiente reducción en sus sueldos.

La cadena de tiendas Notos Com trató de cambiar los contratos de todos sus empleados de cinco a cuatro días, reduciendo sus sueldos un 20%, así como, recortando sus contribuciones a la seguridad social. Los sindicatos de base reaccionaron con una huelga de 24 horas el 1 de diciembre, en la que participaron todos los empleados. Se quedaron de guardia en sus centros de trabajo en Atenas, El Pireo y Tesalónica, haciendo que la empresa rectificase cuando los jefes temieron que las huelgas alcanzar la temporada de compras navideñas.

El hotel Porto Karás en Calcídica (un famoso destino turístico al norte de Grecia) debe a sus 800 trabajadores tres millones de euros, (tres sueldos en total), a pesar de que la empresa incrementó sus beneficios un 5% en el último año. Desde el 2 de diciembre, la masiva asamblea de trabajadores reaccionó  organizando una huelga de 48 horas para el 30 de diciembre.

Trabajadores precarios y desempleados

Durante los meses de octubre y noviembre, los trabajadores temporales del Servicio Nacional de Estadística (ELSTAT) llevaron a cabo un censo de población, pero no fueron pagados por ello. En Atenas, Tesalónica, Patras y Lesbos organizaron manifestaciones y sentadas (sólo en Tesalónica). Exigían las pagas que les correspondían desde que el Estado dejó de pagarles seis meses antes. Los trabajadores del censo eran mayoritariamente gente desempleada que solían trabajar de forma temporal, pero a través de la organización autónoma consiguieron recibir su salario.



[1] Hoy, 18 de enero de 2012 llevan 75 días en huelga.

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