El 15 de julio de 2015 en el Parlamento griego los 3.358.450 “no” a la propuesta europea del referéndum del 5 de julio se convirtieron en 229 “sí” a un acuerdo muy parecido a la propuesta rechazada en el referéndum. La victoria del “no” en el referéndum, bajo unas condiciones de terrorismo mediático sin precedentes y con los bancos cerrados, demostró que una buena parte de la sociedad no está dispuesta a sacrificarse en aras de la eurozona y de la Unión Europea en el altar que montaron el Capital local y trasnacional. Según nuestra opinión, el porcentaje de los que no aceptan la sumisión como opción política es aún más alto que el 61,3% del referéndum, dado que el alto porcentaje de la abstención (38%) no procede de potenciales votantes del “sí”.

A pesar del terrorismo y los chantajes de las élites económicas y políticas, ya sea directamente o a través de sus marionetas, los medios de desinformación y lavado de cerebro, los estratos sociales inferiores hicieron claro que después de (por lo menos) cinco años de austeridad económica, ya no tienen nada que perder y están dispuestos a acabar con los memorandos, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, la Banca Internacional y sus títeres locales.

En cambio, el gobierno de la coalición izquierdista-nacionalista en las “negociaciones” con los mafiosos de la Troika actuó como si en el referéndum hubiera ganado el “sí”. Con su actitud demostró que los que en las elecciones del 25 de enero creyeron que sus problemas se resolverían delegando la gestión de los asuntos de la sociedad a “unos políticos no corruptos, mejores que los anteriores”, se equivocaron. Se equivocaron por una simple razón que no se les pasa por la cabeza a todos los que siguen creyendo en la delegación y en la representación de los muchos por los pocos: En última instancia los representantes son los mismos, ya sean derechistas o izquierdistas, conservadores o progresistas. El voto, la delegación y el otorgamiento del Poder a unos cuantos expertos, y la creencia en la doctrina de la democracia parlamentaria, tiene siempre el mismo resultado: El sometimiento de los de abajo a la voluntad de los de arriba, de los poderosos, de los soberanos y de sus lacayos.

“Nos han traicionado, nos han engañado”, gritaron otra vez los pequeñoburgueses y los demás partidarios de sistema político de la representación. Lo mismo habían gritado lloriqueando hace unos años, echándoles la culpa de los memorandos a los “políticos corruptos” de los gobiernos anteriores, y no al propio sistema de la representación y al sistema sociopolítico por antonomasia corrupto. Por supuesto no admitirán que se engañaron a ellos mismos, delegando la gestión de su vida a unos partidos, a unos representantes, sumergiéndose en la inercia y la pasividad.

No obstante, el gobierno socialdemócrata-nacionalista y los que lo votaron, nunca han soñado con algo más que una leve mejora de la situación actual, siempre dentro del marco del sistema capitalista. Por lo tanto, lo que fue derrotado en la reciente capitulación de gobierno es la falacia izquierdista sobre la ruptura con las formaciones neoliberales e imperialistas mediante unas supuestas negociaciones con ellas, y la ilusión falsa sobre un “capitalismo con rostro humano”. Es ilustrativo el comentario del primer ministro que antes de sentarse a la misma mesa con los depredadores neoliberales europeos no se le ocurría que no retrocederían ante “las reivindicaciones justas de los pueblos”… Y cuando se enteró que los mafiosos y sus patrones políticos no iban a retroceder, firmó el tercer memorándum y regresó a casa para traernos las nuevas noticias que no eran nada nuevas: Tendríamos que aceptar las condiciones impuestas por la Troika para permanecer en esta familia feliz que se llama Unión Europea y evitar lo peor…

El tercer memorándum fue ratificado en una votación accidentada en el Parlamento griego el 15 de julio. En esta votación los 39 de los 149 diputados del partido izquierdista Syriza votaron en contra del acuerdo, pero el gobierno contó con unas reservas procedentes de los partidos neoliberales que habían apoyado el “sí” en el último referéndum. Esta actitud de los partidos de la Oposición demuestra que la burguesía no tiene el menor escrúpulo en apoyar a los que en teoría son rivales políticos suyos, siempre y cuando se pongan en peligro sus intereses.

El tercer memorándum es una continuación de las políticas neoliberales que han conducido a recortes de salarios y pensiones, a la eliminación de los derechos laborales de los trabajadores, el aumento excesivo de la tasa de desempleo, a la disolución de la Sanidad pública, a la “desaparición” de 14,5 mil millones de euros de los fondos de pensiones, a la privatización de casi el país entero y a la esclavización de la clase obrera.

El nuevo memorándum impondrá el aumento del IVA en varias categorías de productos y servicios, incluso en los alimentos más indispensables para la alimentación de la población (es lo que los medios de desinformación llaman optimización), la venta al Capital local y transnacional de las pocas corporaciones estatales que no habían sido privatizadas del todo con los dos primeros memorandos, un aumento más en la edad de jubilación (es lo que los mass media llaman reforma de pensiones), la eliminación total de los convenios colectivos (ya muy mermada por los memorandos anteriores) y de los límites en el número de los trabajadores despedidos (es lo que los depredadores llaman descaradamente modernización: “una revisión rigurosa y una modernización de la negociación colectiva y de los despidos”), la eliminación del domingo como día festivo, el aumento de los precios de los billetes en los medios de transporte público, la abolición de la subvención del petróleo para los agricultores, y la supervisión aún más directa de la economía griega por la Troika y sobre todo por el FMI desde Atenas (“continuo apoyo al FMI, supervisión y financiación, desde marzo de 2016”), entre otras medidas duras para el pueblo pero beneficiosas para el Capital y la Banca. Por cierto, una buena parte del dinero obtenido con las privatizaciones, mediante la creación de un Fondo con 50.000 millones de euros, se destinará a la recapitalización bancaria.

Y a todo este duro paquete de medidas que hundirá aún más la sociedad griega en la ciénaga de la pobreza y la miseria, los chantajistas europeos y los medios de desinformación tienen la desfachatez de llamar “modernización”, “reformas” y “ajustes”. El mensaje de los depredadores neoliberales al pueblo griego, pero sobre todo a los pueblos europeos, es claro y explícito: “Ya veis que os puede pasar como os atreváis a plantear el tema de vuestra salida del euro y la Unión Europea”. Sin embargo, ante los ojos de los progresistas, socialdemócratas, izquierdistas y muchos apolíticos, que pensaban ingenuamente que la Unión Europea es una unión de sus pueblos, su actitud desde el enero pasado ha puesto de manifiesto que es algo totalmente diferente. Es ahora que en Grecia y en otros lugares del planeta se ha comenzado a pensar en que la eurozona es una cárcel, en los porqués de su creación, y se ha planteado por primera vez tan clara y abiertamente el tema de la existencia de otro camino, lejos de los que nos proponen seguir el neoliberalismo y la socialdemocracia. De este camino llevan años hablando los anarquistas, los comunistas libertarios, los anti-autoritarios, los zapatistas y los demás pueblos indígenas rebelados contra cualquier forma de autoridad, los de debajo de este mundo. Ya ha llegado el momento de que se junten las voces y las fuerzas de todos estos contra la vorágine del capitalismo neoliberal.

El texto en portugués.

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