Hace unos días la Fiscalía de la ciudad de Lamía ordenó el desalojo de cuatro escuelas secundarias que estaban ocupadas por sus alumnos. Durante la operación policial, realizada a la madrugada, fueron detenidos catorce alumnos de secundaria y el padre de uno de ellos. Los detenidos fueron llevados a la comisaría de la ciudad, donde se puso en marcha el proceso de la persecución penal de los detenidos. A continuación se fijó la fecha para su juicio, y los encausados fueron dejados en libertad.

No es la primera vez que la Fiscalía de la ciudad ordena la represión de movilizaciones estudiantiles. Esta vez las demandas de las movilizaciones tuvieron un claro carácter reformista. Este hecho no impidió la represión inmediata de las ocupaciones, demostrando que ya el totalitarismo no consiente la mínima protesta (aunque sea reformista), si ella se sale de la ruta de la normalidad, y si los medios usados en ella pueden ser un potencial peligro para ella.

Unos días después de la represión de las ocupaciones, los anarquistas de Lamía y varios solidarios se manifestaron en la plaza mayor de la ciudad, donde desplegaron una pancarta en solidaridad con los alumnos encausados (foto). La pancarta ponía: “Fiscales, maderos y jueces: Quitaos las manos de los estudiantes”.

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