El delito múltiple del KKE el 20 de octubre, continúa. No sólo defendió el Parlamento, a modo de un nuevo aparato paraestatal, el día que él votó la eliminación de los últimos derechos laborales. No sólo en el marco de esta defensa se dirigió (con sus fuerzas de choque) contra todos los manifestantes que querían aproximarse a la zona del Parlamento con otras intenciones que las suyas, tratando de asesinarlos. No sólo logró desorientar a la sociedad, llegando ahora de hablar ella sobre su propio papel, en lugar de la nueva ofensiva brutal del Régimen contra nuestros derechos y libertades. También, y esto tal vez sea lo peor de todo, está intentando hacer responsable un manifestante del primer asesinato de un manifestante por las sustancias químicas arrojadas por la Policía.

Utilizando técnicas de propaganda nazis (cuanto más grande es la mentira, más creíble es, y cuanto más una mentira se repite, más probabilidad hay de quedarse algo de ella) quiere absolver a la Policía del crimen cometido. Un crimen que fue evitado en el último momento en otros cinco casos (como en el 28 y 29 de junio) y del cual habíamos advertido que en algún momento llegaría, ya que los productos químicos que echa la Policía son asesinos. El KKE descaradamente difunde el rumor de que los productos químicos fueron arrojados por los manifestantes, siendo consciente él mismo que algo semejante no puede ser cierto y que nunca ha habido un incidente similar.

Si fuera cierta su versión confeccionada, o sea que si Dimitris Kotzaridis fuera asesinado por un manifestante, entonces esto significaría que por primera vez un miembro suyo se mató defendiendo el Régimen. Sin embargo, afortunadamente para su propia historia, esto no es cierto. El hombre no se había involucrado nada en el ataque sucio y de tipo paraestatal del Partido “Comunista” contra los manifestantes y ninguno de ellos lo molestó. El Partido “Comunista” ha llegado a la máxima degradación, violando su memoria, absolviendo a la ligera a sus asesinos, para evitar la explosión social que conllevaría su muerte, usándola para poner en el punto de mira, no al Régimen, sino a aquellos que se rebelan contra él. ¡Esto no va a pasar!

Es necesario hacer una distinción entre el criminal mecanismo de matones de este partido, que actuó el 20 de octubre, y de la mayor parte de su base, que no consintió las tácticas fascistas de su partido[2]. Ahora, más que nunca es necesario que sus simples miembros entiendan que apoyan un partido que teniendo el concepto de un aparato paraestatal y con mentiras de tipo fascista está al servicio de protección de un régimen inhumano y quebrado, llegando a absolver a este mismo régimen, incluso si este mata a miembros suyos.

Y si el Partido Comunista quiere que este asesinato de un miembro suyo por el Estado se deje sin respuesta, nosotros tenemos todos los motivos para rebelarnos en contra de este asesinato, luchando contra un sistema que no sólo nos conduce a la indignación, sino que no duda incluso en matarnos para mantenerse.

Honor a Dimitris Kotzaridis, asesinado por las sustancias químicas arrojadas por la Policía.

P.D. No es la primera vez que el llamado Partido “Comunista” de Grecia (KKE) viola la memoria de sus luchadores (el caso de Plumbidis[1] es indicativo). Es, sin embargo, la primera vez que lo hace para absolver a la Policía y al Régimen, calumniando al mismo tiempo a los rebelados…

(*) El título original: “La violación de la memoria de un luchador asesinado, por parte de los fascistas rojos del KKE”

Fuente: www.ainfos.ca.


[1] Miembro de la jefatura del partido comunista, ejecutado por las autoridades griegas en 1953, siendo estigmatizado por la jefatura de este partido como chivato y colaboracionista, algo habitual de la propaganda de este partido a lo largo de su historia.

[2] N.d.T.: Puede ser que una buena parte de la base de este partido no haya participado activamente en sus operaciones, sin embargo, si las consiente, apoya y acepta, directa o indirectamente. El argumento del lavado de cerebro no es suficiente y convincente para quitarles de encima la responsabilidad que les corresponde.

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