La Federación Griega de Marineros convocó una huelga de 48 horas para el 9 y 10 de abril. Los armadores y el gobierno aprovecharon el hecho de que estas fechas coinciden con el lunes y martes santos de la semana santa ortodoxa para amenazar a los marineros y difundir, mediante los medios de desinformación, su propaganda. Los armadores pues, que han disparado los precios de los billetes, que han dejado las pequeñas islas casi sin conexión con las demás y el continente, cuyos barcos van como tortugas para economizar en combustible, que pagan una mierda a los marineros, de repente se han preocupado por “los pasajeros que se van a fatigar” y por “el golpe dado al turismo” a causa de la huelga.
Mienten. Les importan un bledo los pasajeros. Los hacen pagar una fortuna por un viaje a una isla, los hacen esperar horas en los puertos, los hacen viajar congestionados en unos barcos más viejos que ellos. Han convertido el bien del transporte público en una mercancía inaccesible a la mayor parte de la población. Están interesados tan sólo por sus beneficios y los intereses de su clase.
Mienten. Les importa un bledo el turismo. ¿Qué turismo? Esta temporada el turismo en Grecia tiene un descenso del 70% con respecto al año pasado, y más de un 80% con respecto a temporadas anteriores a la crisis. Aparte de eso, poquísimos turistas extranjeros iban a viajar por mar con un barco de línea los dos días de la huelga. Ya la mayoría de ellos viajan por los mares de Grecia con cruceros explotados y controlados por compañías navieras multinacionales.
Por otro lado, la Federación Griega de Marineros, en parte controlada por el llamado Partido “Comunista” protesta contra la inclusión de su fondo de pensiones en uno más general, lo que conllevará pérdidas de derechos y por supuesto ingresos para los marineros. Sin embargo no tiene la intención ni de enfrentarse de verdad con los armadores y los capitalistas, ni de dañar sus intereses. Por eso, de vez en cuando convoca alguna huelga como esta, pero nunca una huelga indefinida.
A continuación publicamos el comunicado de la Coordinadora de Sindicatos y Trabajadores en las islas Cícladas.
Si alguien leyera los artículos de un periódico local en el 4 y 5 de abril sobre la huelga convocada por la Federación Griega de Marineros, tendría la impresión de que los barcos de transporte marítimo son de propiedad estatal y que hay un conflicto laboral en el que la Federación de Marineros reclama algo al Estado.
En este contexto, el sistema de Poder de nuestra región: el presidente de la Administración de la Región, los alcaldes de las islas y los representantes de los empresarios, exhortaron y amenazaron a la Federación Griega de Marineros que no procediera a movilizaciones. De lo que los periódicos locales resumen de los comunicados de la Federación, unas 2000 palabras, falta por completo la palabra armador. ¡Uno se pregunta si entre la oleada de enmiendas aprobadas por la junta parlamentaria, se ha votado a favor de la eliminación de esta palabra del vocabulario del idioma griego!
Estos representantes, a causa de su selección de clase y los intereses que sirven, silencian el hecho de que los barcos de transporte público son de propiedad privada y no pública (mal hecho, por supuesto). Sus propietarios, según los diccionarios, se llaman armadores. Estos armadores pues, aprovechándose de la crisis económica y de la necesidad vital de los isleños de tener trasporte público, lo convierten en una mercancía y propiedad suya, y nos atacan en tres frentes:
1. Como pasajeros, aumentan constantemente los precios de los billetes, sin que nadie los detenga, y continuará haciéndolo según convenga sus intereses,
2. Como contribuyentes, para hacernos el favor de trasportarnos a un precio altísimo, quieren arrebatar una parte aún mayor de los impuestos que pagamos (y que ellos no pagan), en forma de subvenciones, con unas tonterías de argumentos sobre equivalencias kilométricas,
3. Como marineros, están pretendiendo llevarnos de la mesa familiar hasta el pan mojado de agua de mar.
Esta situación y esta ofensiva de los armadores es la causa de la desgracia del transporte marítimo y ningún retroceso de los marineros la va a hacer desaparecer. Lo contrario: Cada retroceso de los marineros será el trampolín para una nueva ofensiva de los capitalistas armadores contra los isleños y los turistas. El contraste entre los armadores, por una parte, y los marineros y los isleños por otra, es real y es debida a una ofensiva general ha desatado el Capital contra los trabajadores. La lucha de los marineros es nuestra lucha también. La “liberación” del transporte marítimo será un golpe devastador para los habitantes y las clases pobres populares de las islas. El “no” a la “liberación” del que hacen gala los marineros es una cuestión vital para los isleños, concierne a todos los trabajadores. La “liberación” está prevista en el Reglamento 3577/92, que codifica en el mar, las cuatro “libertades” (de Capitales, bienes, servicios y mano de obra, sin restricciones nacionales y compromisos sociales) del Capital, siendo un principio fundamental del Tratado de Maastricht.
Al mismo tiempo, todos los medios de comunicación, sirviendo los intereses de sus jefes, nos bombardean con la desinformación de que la lucha de los marineros va a destruir a los pequeños y medianos profesionales de las islas. Sólo como una broma macabra suena esta opinión, ya que los que vivimos en las islas, desde hace mucho tiempo vemos cerrar las empresas una tras la otra, a los trabajadores sin cobrar el dinero de sus sueldos por muchos meses y unas tasas de desempleo altísimas, a causa de la política gubernamental impopular.
Vivimos en una época en la que se plantea un dilema. O apoyas a los armadores o apoyas a los marineros y los isleños. Las épocas del “sí, pero…” han pasado para siempre. Ya cada uno de nosotros está obligado por la situación actual a elegir de qué lado se va a poner. ¿Del lado del Capital o del lado de los trabajadores? Nuestras estrellas brillantes políticas y los representantes del Capital en las islas Cícladas han optado por apoyar el Capital de los armadores. Pueden hacer lo que quieran. El resto de nosotros, la gran mayoría de los trabajadores optamos por apoyar a los marineros, que han asumido la responsabilidad de la huelga y por nuestros propios intereses. Optamos por apoyar el único camino de la clase obrera, el camino de la resistencia y la lucha.
Coordinadora de Sindicatos y Trabajadores en las Cícladas
El texto del comunicado en griego.