Texto de la Iniciativa Anarcosindicalista Rocinante, publicado en su página web con motivo del suicidio reciente de un inmigrante en el centro de reclusión para inmigrantes de Amygdaleza.

La inspiración nazi de los campos de concentración (reclusión) no podía producir nada más que lo que resulta de la naturaleza misma de su existencia: asesinatos de refugiados y de inmigrantes. El viernes por la tarde, un inmigrante de Pakistán, Nadím, se suicidó en su celda. La muerte de Nadím llegó unos días después de la muerte de un refugiado afgano de tuberculosis, y fue la cuarta pérdida de una vida humana en el infierno de Amygdaleza. El suicidio Nadím llegó después del anuncio de la prórroga de su detención de Amygdaleza por otros 24 meses.

La muerte de Nadím es un asesinato. Es uno de los asesinatos cometidos por un sistema que genera la injusticia, la explotación y la opresión, al igual que el cuerpo humano produce sudor. Es un sistema que utiliza a las personas como máquinas de producción, y que trata a los “sobrantes” del proceso de la producción como objetos. Al lado de Manolada y los calabozos que se llenan de trabajadores “invisibles”, se encuentra el centro de reclusión de Amygdaleza y la Dirección General de Inmigración, y todas las demás cárceles en cuyas celdas se congestionan los refugiados y los inmigrantes que no sirven a los patrones.

Miles de personas que han huido de sus países en busca de una vida mejor acaban en el infierno de los campos de concentración (reclusión) sin haber cometido ningún delito, son retenidos ilegalmente durante meses o incluso años, y cuando su dignidad humana les conduce a la revuelta, se enfrentan a ellos las fuerzas de represión estatales. Constantemente está desarrollándose un estado de exclusión, como parte de un mundo que va quitando vidas humanas día tras día. De un mundo que no se puede cambiar, sólo se puede derrocar.

Es algo que se ha dicho miles de veces pero la realidad misma exige su repetición: los refugiados y los inmigrantes deben ser parte orgánica del movimiento obrero, y de la solidaridad de clase debe derrotar a la brutalidad desarrollada en contra de ellos. La propia existencia de los campos de concentración (reclusión) para inmigrantes es una vergüenza y una derrota colectiva para la clase obrera. El movimiento obrero debe plantear el tema muy combativamente, y mantenerlo abierto hasta que se cierre el último campo de concentración (reclusión).

Que cierren ya todos los centros de reclusión. Liberación inmediata de todos los recluidos. Plenos derechos para todos los refugiados e inmigrantes.

El texto en griego, portugués.

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