En esta entrada se puede leer la sexta parte de una serie de artículos temáticos sobre la diacronía del fascismo en el territorio del Estado griego. El artículo original, titulado “Hablemos del fascismo moderno” y subtitulado “actualizando nuestro análisis y organizando la guerra contra sus raíces y no sólo contra los fascistas declarados”, fue publicado en la página web de la colectividad anarquista de Volos Manifesto. Todas las partes se pueden leer aquí.

El nacionalismo-“patriotismo” izquierdista en la época de los memorandos

“Remontándonos a 2012, durante la celebración de un evento sobre el “auge del fascismo”, muchos de los que asistieron al evento se sorprendieron de este fenómeno. En este evento se comentó, entre otras cosas, que la Izquierda no puede dejar a la nación en manos de los fascistas y los ultraderechistas, y que la nación es un punto de lucha más, en el cual los izquierdistas deben intervenir y conferirle un significado diferente, o sea popular. Lo anteriormente citado refleja una concepción política que prevalece en algunas partes de la Izquierda, incorporadas totalmente al Estado de varias maneras desde hace muchas décadas. Es una concepción patriótica, nacionalista, una de cuyas procedencias es la de su conexión histórica con las instituciones burguesas. ¿De qué otra manera podría concebir la nación, si no como algo que debe ser reivindicado a los fascistas y los ultraderechistas?”

“Odio de clase”, www.provo.gr, 9 de febrero de 2015, “Patriotismo izquierdista: ¿Tragedia o farsa?”

El estado de emergencia establecido con la firma del primer memorándum en 2010, se profundizó a nivel de legalización social con el uso político de la deuda exterior como herramienta. El partido de Syriza usando una retória izquierdista cuando era Oposición, originalmente puso en duda el carácter objetivo de la deuda estatal exterior como una deuda “nacional”, o sea como una deuda de toda la sociedad griega. A pesar de haber usado algunas herramientas metodológicas de análisis de clase, nunca entró en el proceso de la confrontación total con el bloque burgués de Poder de aquel entonces (Pasok, Nueva Democracia, Laos), sino que con una destreza de tipo sindical bajó al nivel de una narrativa de tipo “liberación nacional”, a través de un “pluralismo interno” planificado a nivel comunicativo, pretendiendo ampliar su audiencia electoral cuanto antes. El bipolismo político que se estrenó con la Transición estaba desmoronándose y la “oportunidad” (de tomar el Poder) fue vislumbrada por los miembros del nuevo partido podroso y ascendente de la socialdemocracia moderna, el cual fue apoyado a nivel comunicativo con el fin de sustituir en el teatro parlamentario al partido de Pasok que en ese entonces estaba desintegrándose.

El nacionalismo-“patriotismo” izquierdista de la época de los memorandos, tal como fue exresado y capitalizado a nivel político principalmente por la coalición entre el partido izquierdista Syriza y el partido nacionalista Griegos Independientes (Anel), formó una nueva narrativa “nacional” a favor del consenso con respecto a sus objetivos centrales “nacionales”. Se fue edificando una nueva narrativa “nacional” que aspiraba a jugar el papel de un nuevo pero no declarado “contrato nacional y social”, o sea de un contrato que tiene algunas características estructurales en común con el “contrato nacional y social” del Pasok hace unas décadas. Ya la narrativa “nacional” predominante incluye (aunque esto no se declara de una manera clara) la aceptación a fuerzas del sometimiento de las funciones financieras de la “nación”-Estado griega al control europeo de los “socios”, pretendiendo la expulsión del Fondo Monetario Internacional “malo y nutrido de Estados Unidos”. Este sometimiento al control económico de los “socios europeos”, objetivizado a nivel comunicativo, que bajo ciertas condiciones de concesiones económicas (privatizaciones de las estructuras estatales de los sectores del transporte público, de la energía y los recursos naturales, infravaloración radical del trabajo, recortes en las pensiones y los gastos sociales, e.tc.), después de unas continuas “negociaciones sinceras” con los “acreedores internacionales” (que a la vez son nuestros “socios” en la edificación en curso de la formación interestatal europea), conducirá a un futuro desarrollo e independencia “nacionales” y económicas, o sea a la anulación de una buena parte de la deuda estatal exterior, a la firma de memorandos, y al sometimiento del Estado griego al control-“protección” financiero internacional.

Según esta narrativa “nacional” predominante, la cual está siendo propagada por todos los partidos políticos, los de la coalición gubernamental y los de la oposición, los derechistas, los del centro, los izquierdistas y los ultraderechistas, así como todos los medios de desinformación masivos, hay un determinismo que lleva años existiendo. Los desacuerdos secundarios intrasistémicos con esta narrativa “nacional” predominante es el cuándo se completará este proceso de independencia económica y “nacional” y del fin del sometimiento de la “nación” al estado del control y la “protección”, y cuál será el ritmo con el que se realizarán las “reformas” para que se pueda alcanzar esto.

La narrativa se complementa con unas buenas dosis de dopaje paliativo y “patriótico” sobre la “nación” de los griegos que no agacha la cabeza, sino que está orgullosa y va a trabajar duro (y si se necesita, sin cobrar…) así que el Estado griego se depure de esta vergüenza “nacional” causada por los despilfarros desproporcionados del pasado…La narrativa nada clasista del “todos juntos nos hemos comido el dinero” del ex ministro Págalos, se ha quitado la túnica asquerosa de la desfachatez impactante y se ha puesto la camisa de seda blanca (sin corbata) del “podemos todos juntos”. En esta narrativa ricos y pobres, desempleadas y empresarios, patrones y trabajadores/as luchan juntos/as por el bien de la “nación” y por una Grecia nueva, la de la “competividad”.

Si esta narrativa algo recuerda la nacionalsocialista de la entreguerra en Alemania, esta semejanza está asociada con el hecho de que aquí el “enemigo interno” no está claramente definido (con una descripción concreta de una identidad política, religiosa, cultural, de sexo, e.tc.), o con palabras (términos) que pongan a alguien en el punto de mira, sino que se deja definirse sigilosamente “por eliminación”. Es una pena “nacional” la que sienten los desempleados griegos emigrados a otros países, que cientos de miles de ellos se marchan forzosamente de la “patria” para irse a países sobre todo del centro de Europa para poder sobrevivir. Los miles de inmigrantes “fundamentalistas” que están apilados en los centros de internamiento, que están buscando la supervivencia por las mismas razones que los emigrantes griegos y que se arriesgan la vida en el mar Egeo, sienten el temor “cultivado” y confrontan las deportaciones masivas que les tiene reservadas el Estado griego. Fronteras abiertas para los invasores, vallas metálicas altísimas para los sufridos de este mundo. Excarcelaciones y actitud discreta hacia los asesinos fascistas, histeria e infinitas narrativas “terroristas” para los luchadores sociales y los presos políticos, quienes están acusados sin indicios contra ellos, y son encarcelados con retenciones de 18 meses repetidas.

Decenas de organizaciones no gubernamentales están gestionando el dinero del Estado y las subvenciones europeas, formando una “almohada” intermedia de responsabilidad política sobre la agrupación inhumana y las deportaciones de los inmigrantes y los refugiados, y sobre las lamentables condiciones de vida en unos lugares que para nada se pueden llamar “centros de hospitalidad”. Los notorios desfiles militares de “orgullo nacional” no se abolieron. La crisis de Imia se sacó del cajón de la historia y se le quitó el polvo de encima con unos truquillos comunicativos descarados del ministro de Defensa Kammenos, y el peligro “desde Oriente” viene a justificar los nuevos gastos militares exorbitantes por la compra de armamento militar, bajo unas condiciones de una supuesta austeridad económica y de unos supuestos recortes de los gastos estatales…

El texto en griego.

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