Sigue la cuarta parte de una serie de artículos temáticos sobre la diacronía del fascismo en el territorio del Estado griego. El artículo original, titulado “Hablemos del fascismo moderno” y subtitulado “actualizando nuestro análisis y organizando la guerra contra sus raíces y no sólo contra los fascistas declarados”, fue publicado en la página web de la colectividad anarquista de Volos Manifesto. Todas las partes se pueden leer aquí.

El bloque del capitalismo estatal se disuelve, el nacionalismo en el territorio del Estado griego está resurgiendo

“De hecho, la presunción, la arrogancia y el egoísmo son las esencias del patriotismo. Permítanme demostrarlo. El patriotismo asume que nuestro globo está dividido en pequeñas parcelas, cada una rodeada por una reja de hierro. Aquellos que han tenido la fortuna de nacer en alguna parcela en particular, se consideran a sí mismos mejores, más nobles, más grandes, más inteligentes que los seres que habitan en cualquier otra parcela. Por consiguiente, es el deber de cada uno de los que viven en dicha parcela el lu-char, matar y morir en el intento de imponer su superioridad fren-te a los demás. Los habitantes de las otras parcelas razonan de igual manera, por supuesto, con el resultado de que, desde la más tierna infan-cia, las mentes de los niños están emponzoñadas con espeluznan-tes historias sobre los alemanes, los franceses, los italianos, los rusos, etc. Cuando el niño ha alcanzado la pubertad, está comple-tamente saturado por la creencia de que él ha sido escogido por el Señor para defender su país contra el ataque o invasión de cual-quier extranjero. Por esta causa, clamamos por el mayor ejército y armada, más barcos de guerra y munición”.

Emma Goldman, 1911: “Patriotismo: Una amenaza para la libertad”

La caída del régimen estatal-capitaista de la Unión Sovietica y la caída consecuente de los regímenes políticos en los Estados del oeste de los Balcanes constituyó la condición ideal para la transición a la próxima fase de los cambios sistémicos en los Balcanes, en el marco de la globalización capitalista. El Estado griego empieza a hacer propaganda ya sistemáticamente mediante los medios de desinformación masivos, con una fanfarronería a favor de a guerra, contra el enemigo “potencial” fuera de las fronteras, quien se encuentra en el oriente (arco musulmán entre Áncara, Skopia y Tírana) o en el norte (expansionismo albanés, formación del nuevo Estado de Macedonia), y está esperando el momento adecuado para poner en peligro la “integridad territorial de la nación”. La “nación-estado” griega, con el apoyo de los partidos leales al Régimen, los medios de desinformación masivos, los fascistas y la Iglesia, se acerca a un objetivo estratégico: El de hacer de manera agresiva del nacionalsimo-“patriotismo” de la idea dominante, en una coyuntura de una fluidez geopolítica cada vez mayor, pero esta vez en los Balcanes. Habiéndose desligado del todo de los “compromisos asfixiantes” de las fronteras nacionales y los derechos de aduanas, mediante un sector financiero cada vez mayor, el Capital adquirió una libertad de movimientos y rapidez cada vez mayores en la posibilidad de “inversión-desinversión” en cada rincón del planeta.

La desestabilización de los regímenes en los Estados de Albania y la ex Yugoslavia, así como las nuevas oportunidades de “inversión” en el sector de la exportación de Capital con el fin de lucrar aún más, a causa del trabajo muy mal remunerado en estos países, jugaron un papel decisivo en la formación de un nacionalismo agresivo. Fue entonces cuando los fascistas de Aurora Dorada eran una potencia política insignificante, casi desconocida a la mayor parte de la población. Con el apoyo y la promoción sistemática de los medios de desinformación masivos, la banda de los neonazis que participó en la masacre de la población musulmana de Srebrenica fue denominada “voluntarios patriotas griegos” y “guerreros de la Ortodoxia”, como unos años antes los batallones de asalto en el barrio de San Pantaleón en el centro de Atenas habían sido llamados por los medios de desinformación “protectores de personas mayores” y “comités de vecinos” que “limpian” el barrio de la criminalidad de los extranjeros”.

Las manifestaciones organizadas por la Iglesia, los fascistas y los partidos leales al Régimen, fueron llamadas por los medios de desinformación masivos “manifestaciones populares”. El nacionalismo-“patriotismo” griego emergió de nuevo con una retorica que empleaba términos de guerra. Sin embargo, la zona oeste de los Balcanes había comenzado a ser repartida por los Estados del oeste de Europa y la superpotencia militar transatlántica. El margen de movimientos agresivos-belicosos “autónomos” por parte del Capital “nacional” griego con el fin de quedarse con algún trocito de la zona repatida, a nivel económico y sin el consentimiento de las formaciones interestatales dominantes (Unión Europea, OTAN), era prácticamente inexistente. Cuando los búfalos se pelean en la ciénaga, las ranas se van marchando croando. La polémica nacionalista de aquel entonces a nivel de discurso, continúa hasta hoy en los pueblos de los Balcanes, sobre la base de discriminaciones pacistas servidas con uno dipolos principalmente religiosos, fácilmente digeribles por el cuerpo social: Los serbios ortodoxos son los buenos y los bosnios musulmanes son los malos, los búlgaros cristianos son los buenos y los albaneses incultos son los malos, e.tc. La variedad de estos dipolos es enorme. A veces sitúan a los “buenos” en la posición de los “malos” y viceversa, según los intereses “nacionales”, o sea los intereses de reproducción y expansión de varias partes del Capital “nacional”. Esta retórica nacionalista y racista de aquel período constituyó la clave de la aparición de Aurora Dorada y de otras fuerzas fasistas, las cuales salieron de la inexistencia política y adquirieron una identificabilidad social.

El texto en griego.

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