Fuera los fascistas de los servicios públicosEn esta entrada publicamos el texto del comunicado de la Organización de Antifascismo Combativo, repartido en varias acciones realizadas por este colectivo en la Universidad de Agronomía, en la Facultad de Filosofía (fotos), y en dos de los garajes de los autobuses de línea de Atenas (fotos: 1,2).

El texto del cartel:

El fascismo no cabe en el sector de los servicios públicos

Unidad de clase y no nacionalista. Fuera los fascistas de los sindicatos. No a los “buscadores de cabezas”. Acceso gratis del pueblo al transporte público, a la energía y al agua.

Organización de Antifascismo Combativo

El texto del comunicado:

A finales de septiembre, el director del garaje de los autobuses en el barrio de Elinikó, y la Administración de la Compañía de Transporte Público trataron de impedir el uso de autobuses de línea para el transporte de refugiados desde la plaza Victoria en el centro de Atenas al barrio de Galatsi. Valiéndose de varios trucos aparentemente jurídicos, y llamaron a la Policía para que ella materializara sus políticas racistas. Por desgracia, no son ni los primeros ni los únicos… Tan sólo unos días después, una trabajadora de 20 años, de origen albanés, renunció a su trabajo en la Compañía de Ferrocarriles, después de recibir amenazas fascistas por parte de un “colega” suyo de. Sin querer dar dimensiones de pánico o de epidemia al tema, debemos ver el problema y confrontarlo con determinación.

La crisis económica prolongada, junto con los puntos muertos políticos a los que está llegando nuestra “Democracia” y la incapacidad prolongada de las estrategias de solidaridad del movimiento popular, han conducido al auge de (la banda neonazi) Aurora Dorada, y a la legitimidad de estas políticas en unos estratos sociales cada vez más amplios. Cuando el desempleo, la pobreza y el miedo al futuro crecen, hay sólo dos políticas contradictorias: Buscar políticas contra los patrones y su Estado a través de la solidaridad entre los oprimidos, o el canibalismo del más fuerte contra el más débil.

Los últimos años se han creado focos de implementación de tales estrategias. Cada grupo, fracción, partido, que ve a sí mismo como mecanismo de implementación de los planes racistas y fascistas, tiene que ser aislado y expulsado de cualquier ámbito político o social. Estos grupos siempre han sido y son los esbirros de los maderos y los patrones, y siempre su papel será rupturista.

Las empresas de servicio público (¡y no sólo estas!) existen para apoyar al trabajador. El transporte, la energía y el agua deben ser públicos para cada trabajador, independientemente de nación, raza o religión. No queremos que los autobuses sean una especie de apartheid. No queremos que la electricidad sea cara y sólo para “privilegiados”, y que tengamos que usar de nuevo braseros para calentarnos en pleno siglo XXI.

Sólo la solidaridad de clase puede hacer frente a la hecatombe que están planificando los “demócratas” de la Unión Europea que están a favor de los memorandos. No a los delirios fascistas que disuelven las organizaciones de lucha colectiva del movimiento obrero y juvenil.

Unidad de clase y no nacionalista. Fuera los fascistas de los sindicatos. No a los “buscadores de cabezas”. Acceso gratis del pueblo al transporte público, a la energía y al agua.

El texto en griego, portugués.

Un comentario para “Fuera los fascistas de los servicios públicos”

  • Fuera los fascistas de los servicios públicos | greek_independent_news:

    […] fuente: verba volant […]

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