Publicamos dos de los muchísimos y diarios casos de represión de alumnos de colegios. El sistema educativo en Grecia siempre ha sido autoritario. Sin embargo, con la última ley el director de una escuela se convierte en soberano sobre la vida de sus súbditos, o sea los alumnos y estudiantes. En otros casos, donde la represión retrógada y directa resulta ineficaz, se pone un traje más moderno, el de los nuevos métodos de enseñanza.

La presión, el estrés y el agobio que sienten los alumnos en Grecia son tremendos. Además de la jornada diaria de unas 6 horas, los alumnos, tanto de las escuelas públicas como de las privadas, tienen que pagar para asistir a unas clases de apoyo en unos “institutos” o “academias” (donde se les explica y enseña la materia que supuestamente se les debería haber enseñado en clase, en su escuela), de dos a cuatro horas diarias, descontando las clases de idiomas extranjeros que reciben por la tarde en otras escuelas privadas.

El 15 de marzo, en la ciudad de Náusa, en el norte de Grecia, 10 alumnos de una escuela secundaria de la ciudad se negaron a escribir una redacción escrita que les había pedido una profesora. Los jóvenes le pidieron a la profesora que no escribieran la redacción, por sentir muy presionados y estresados de los continuos exámenes a los que habían sido sometidos durante las semanas anteriores. La profesora se negó, les expulsó de la clase por una hora “didáctica” y a continuación los condujo a la oficina del director de la escuela. Él les anunció su segunda expulsión, esta vez de un día de duración.

Los alumnos contaron con la solidaridad de sus compañeros de clase, pero no con la de la Asociación de Docentes, cuyo conservadurismo y fascismo les condujo a aprobar hasta la actitud del director de la escuela y a apoyar su decisión, identificándose con su autoridad.

Hace diez días, en la ciudad de Kilkís, en el norte de Grecia, 68 alumnos de los últimos cursos de la escuela secundaria de la ciudad fueron expulsados por haber participado en una manifestación en contra de la minería de oro que se pretende instalar en la provincia. La Junta Directiva de los profesores de secundaria de la provincia emitió un comunicado, en el cual se cita que ¡“la imposición de una multa se atiene a los reglamentos de la escuela y si una decisión tomada por la Asociación de Docentes o por el Director de la escuela está en concordancia con la ley, nadie tiene derecho ni a cuestionarla ni a criticarla”!

No se trata de una broma. Los mismos profesores que están sufriendo el desempleo, el pluriempleo, los recortes salariales, y la represión del sistema educativo, del Ministerio y del Régimen, están prohibiendo la crítica a sus decisiones y a las del Director y se ponen del lado del Poder, teniendo la ilusión que ejerciendo esta mínima pero detestable autoridad, el Sistema se va a apiadar de ellos y les va a excluir de su ofensiva. Sostienen que como estas decisiones son legales, no pueden ser cuestionadas. ¡La ley está por encima de todo! Sin embargo, se olvidan de que todo lo que estamos sufriendo, la miseria y la indignación a las que nos están conduciendo, es legal. También, lo legal en una sociedad clasista y en un régimen como el del totalitarismo que estamos viviendo, no coincide con lo correcto y que Hitler también surgió de unas elecciones del todo legales.

Con respecto a la participación de los chicos en la lucha social dicen que “hace falta información más completa así que nuestra preocupación se exprese de una manera colectiva y organizada”. Aquí debemos informar a nuestros lectores que en Grecia en el lenguaje del Poder, empleado por progresistas y conservaduristas sistémicos, la palabra “información” quiere decir que unos agentes institucionales son los que deben proporcionarla al pueblo ignorante. También, cuando dicen “de una manera colectiva y organizada”, quieren decir que cualquier protesta, reacción o movilización tiene que estar manipulada y organizada desde arriba y canalizada a vías inofensivas para el Sistema.

Son los que están enseñando a los jóvenes la disciplina, la obediencia y la sumisión. Son los que reproducen este sistema. Son los pilares de su estructura ideológica podrida y al tiempo el hedor que desprende. Son el viejo mundo que se va desvaneciendo. Su mentalidad estrecha les incapacita ver que se está hundiendo junto con ellos.

A todos ellos, así como a sus clones, vamos a dedicar el estribillo de una canción: “os van a comer sus propios hijos”. Los jóvenes rebelados, por otro lado, son lo que se pintó de lema en la rebelión del diciembre de 2008 (y no sólo en ella): son una imagen del futuro.

Un comentario para “Expulsiones masivas de alumnos de secundaria”

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