Texto de la Asamblea abierta de habitantes de Petrálona, Thissio y Kukaki, publicado en su página web. El título del texto original es “El transporte público es un bien social. Uso gratuito de los medios de transporte público por todos”.

El año pasado vivimos la intensificación de la ofensiva de los soberanos a los oprimidos de este mundo. La nueva Ley General de la Seguridad Social, las subastas de viviendas embargadas por bancos, el aumento del IVA en artículos de primera necesidad, así como las medidas inminentes, tienen como objetivo el saqueo de nuestra vida en todos sus aspectos (facetas). Eliminando los acervos de las luchas del pasado (domingo como día festivo, jornada laboral de ocho horas, pensión, sanidad y educación gratuitas y públicas) tratan de aplastar nuestro presente y nuestro futuro. Frente al descontento social en desarrollo, el Estado y los medios de desinformación masivos están coordinados y hablan de paciencia y de calma, adoptando discursos de tipo “hacer sacrificios hoy para estar mejor mañana”, y sembrando el temor y la decepción. Al mismo tiempo la represión más cruel espera a los que se niegan a someterse, y luchan montando barricadas y poniendo impedimentos a sus planificaciones.

En estas condiciones que se le intenta imponer a la sociedad está integrada la “modernización” y la privatización de los medios de transporte público. Los últimos años, en los que la pobreza y la indignación afectan a cada vez más estratos sociales, el porcentaje de los pasajeros que usan los medios de transporte público sin pagar billete ha aumentado. La respuesta a este fenómeno por parte del Estado y las empresas que gestionan los medios de transporte público ha sido, por un lado la intensificación de los controles, la aplicación de la medida del billete electrónico, la colocación de barras en autobuses y estaciones, y por otro lado la guerra contra los que no pican billete. Ha sido desarrollada una campaña de propaganda contra los llamados “pasajeros sin billete”, con el fin de acabar con la solidaridad y el apoyo mutuo desarrollados entre los pasajeros que intercambian billetes, y de sustituirlos por unas lógicas de canibalismo que nos hacen volvernos unos contra otros. Además, de esta manera se intensifica la agresividad de los revisores, al mismo tiempo que se intenta legalizarse.

Sabemos que los trabajadores en los medios de transporte público sufren ellos también los chantajes de la patronal. Sin embargo, aun cuando quisiéramos comprender que en estas condiciones de desempleo generalizado alguien podría aceptar cualquier puesto de trabajo, no podemos aceptar y comprender como alguien pueda volverse contra los demás y perseguir a los pobres y los oprimidos (y sobre todo con fervor) para poder sobrevivir. Sin generalizar diciendo que todos son iguales, no nos olvidamos ni del despreciable comunicado del sindicato de los trabajadores en el metro, en el cual pedían a las fuerzas de represión invadir el recinto de la Escuela Politécnica para apagar el servidor de Indymedia, ni las actitudes propias de bravucones de los revisores hacia pasajeros sin billete, ni la culminación de todo eso con el asesinato del 19añero Thanasis Kanautis en el barrio de Peristeri por revisores-cazadores de cabezas, quienes echaron al joven fuera del trolebús, quitándole la vida por un billete. Tampoco nos olvidamos de que la propuesta del uso gratuito de los medios de transporte público, no sólo por los desempleados sino para todos, haya sido promovida desde hace muchos años por asambleas barriales, sindicatos y formaciones obraras, así como por trabajadores en los medios de transporte público. Las luchas continuas (insistentes) y combativas, de pasajeros y trabajadores, sin mediadores y desde abajo, son las que han puesto en manifiesto esta cuestión. Las concentraciones, los sabotajes en las máquinas de picar billetes y las acciones en estaciones y en autobuses, han endurecido la solidaridad y se enfrentaron a la represión de los que no pagan billete. El uso gratuito de los medios de transporte por los desempleados ha sido resultado de esta lucha y no algún tipo de limosna por parte de los gobernantes.

Los medios de transporte público pueden funcionar sin billete. Hemos pagado por la construcción y la compra de los vehículos, estamos pagando por su mantenimiento, y pagando el billete pagamos por su lucro. Con la privatización inminente de los medios de transporte público (junto con la privatización de otros bienes públicos fundamentales, como el agua y la electricidad) los patrones podrán aumentar aún más los precios de ellos y de convertir una necesidad social en un negocio lucrativo para ellos y en un servicio inaccesible para nosotros. El transporte es un bien social que no tiene coste, y un derecho que nadie nos puede quitar. Nadie puede prohibirnos el desplazamiento por no poder o no querer pagar billete.

Para confrontar las nuevas medidas que están planeando, así como el terrorismo de los controles continuos, para poder satisfacer nuestras necesidades, proponemos las luchas colectivas, organizadas dese abajo, y edificamos comunidades de lucha tanto entre pasajeros y trabajadores como a nivel barrial. Somos llamados a luchar juntos y a montar barricadas contra la ofensiva que estamos recibiendo, para poder conseguir el uso gratuito de los medios de transporte público por todos.

Asamblea abierta de habitantes de Petrálona, Thissio y Kukaki

El texto en griego.

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