El viernes 31 de enero de 2014, con un comunicado de su Director General la Policía prohibió la celebración de marchas por el centro de Atenas el sábado 1 de febrero de 2014. El comunicado tiene como objetivo obvio la anulación y la represión de las tres manifestaciones antifascistas convocadas para ese día, en respuesta a la realización de una concentración neonazi en el centro de la ciudad.

La Policía no prohibió las concentraciones, prohibió las marchas que habían sido convocadas para el 1 de febrero de 2014. Esto tiene su explicación. La prohibición no afecta a la concentración de los nazis. Otra vez las escorias fascistas podrán realizar su concentración, bajo la protección de la Policía y los demás aparatos represivos estatales y paraestatales, los cuales se centrarán en la represión de cualquier tentativa antifascista de marchar por el centro de la ciudad y aproximarse al lugar de la concentración fascista.

No es la primera vez que el Régimen recurre a medidas semejantes. Unas horas antes de cada manifestación o movilización masiva en Atenas la Policía cierra las estaciones de metro del centro de la ciudad y en varias ocasiones impone un toque de queda por todo el centro de ella (1, 2, 3, 4, 5). Esto por un lado tiene como objetivo sembrar el miedo e impedir la confluencia de la gente al centro de Atenas y su participación masiva en las movilizaciones, y por otro lado preparar el terreno para la orgia represiva antes, durante y después de ellas.

Desde 2012 los desfiles militares y escolares de inspiración y carácter fascista, se celebran en el centro de las grandes ciudades del territorio del Estado griego a puerta cerrada y bajo fuertes medidas de “seguridad” (para los  diputados, los políticos, el sacerdocio y los otros parásitos de la sociedad que tienen derecho a asistir a ellos) por miedo a protestas masivas.

El 9 de septiembre de 2012 el Régimen impuso la prohibición de manifestaciones en el centro de Atenas durante la visita de la canciller de Alemania Merkel. Basándose en un decreto de ley de la dictadura de los coroneles (1967-1974) impuso un toque de queda por casi todo el centro de la capital, al tiempo que prohibió cualquier marcha, manifestación, concentración o protesta por todo el centro de la ciudad, así como en un radio de 100 metros y a lo largo de la carretera de circunvalación y de todas las avenidas de entrada entre el aeropuerto y el centro de la ciudad.

El 29 de noviembre de 2013 la Democracia prohibió la realización de todas las marchas antifascistas convocadas en respuesta a una concentración neonazi. En el comunicado que había emitido por la Policía se señalaba que cualquier tentativa de realizar una marcha iba a ser reprimida y que los participantes en ella serían perseguidos. También, la Policía ordenó el cierre de las estaciones de metro de los puntos de concentración de las manifestaciones una hora antes de su realización.

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