En esta entrada publicamos el texto “El memorándum y la eliminación de nuestros derechos” (en cursiva) de la “Iniciativa de Juristas por la Libertad”, comentando algunos de sus fragmentos. Consideramos que la contraposición de texto y comentarios ayuda al mejor entendimiento de dos puntos de vista diferentes sobre la llamada crisis y sus repercusiones en nuestra vida.

“Todo comenzó el 25 de marzo de 2010, cuando los Estados miembros de la Eurozona decidieron que Grecia impide la promoción de la cooperación, debido a su déficit excesivo, que es una amenaza para el desarrollo sostenible de la Unión Europea. Así fue puesta en el punto de mira y fue considerado el chivo expiatorio que a toda costa tiene que arreglar la función del Estado a fin de crear un mecanismo de recaudación de ingresos eficiente, para compensar el sistema financiero por el golpe que le había causado.”

Nada comenzó en 2010. En realidad todo había comenzado muchos años antes, cuando la Soberanía trasnacional había puesto en marcha sus planes de hacer desaparecer la sociedad tal y como la conocíamos y transformarla en una agrupación de individuos dóciles y obedientes al Poder, haciendo a estos últimos conciliarse con la omnipresencia de la Ley infalible, de las reglas prohibitivas, de la prohibición en general como elemento esencial de nuestra vida. O sea que actualmente estamos viviendo la parte central de esta obra horrorosa.  Se está pretendiendo inyectar en el inconsciente de la población lo que las masas de Europa- y Norteamérica sobre todo- tienen ya aceptado y asimilado como algo normal que debe regir nuestra vida: el nuevo totalitarismo. Una pequeña parte de estas planificaciones se puede leer en este extracto de un informe de la OCDE de 1996.

Nos cuesta creer que la Iniciativa de Juristas por la Libertad que firma el texto se muestre conforme con lo escrito en el primer párrafo. Sin embargo, la descripción de la situación hecha en este párrafo parece haber sido copiada de algún artículo de propaganda de los medios de desinformación, por no decir del programa de algún partido de orientación neoliberal. ¿En qué estriba esta supuesta “cooperación” impedida por Grecia, y qué es exactamente lo que el lenguaje del Poder llama “desarrollo sostenible”? Lo que ocurrió hace dos años fue el inicio de una ofensiva desatada por Capital trasnacional contra la sociedad griega, con el fin de eliminar todos los derechos de las clases trabajadoras, conducir a la población a la miseria, machacar los movimientos sociales anticapitalistas, establecer un régimen autárquico y sobre todo transformar una sociedad entera, cambiando los hábitos y la mentalidad de la gente. Por lo tanto, las mutaciones que estamos experimentando y viviendo tienen una faceta social aún más importante que la económica.

Pero como el aspecto económico lo van a vivir-si no es que lo están viviendo ya- todos los europeos que se le coló al europeo (y no sólo a él) la fábula increíblemente ingenua de que Grecia es el chivo expiatorio de Europa, de que los malos griegos tienen la culpa de todo, por ser vagos, perezosos, por no trabajar, por no pagar sus impuestos y por comerse el dinero de los buenos europeos y “causar golpes” al sistema financiero europeo. Puede ser que sea ingenua, pero está basada en muchas y diversas capas de propaganda, bien penetradas en el inconsciente del súbdito-teleespectador.

Primero, nos vemos forzados a repetir que en el capitalismo las sociedades no constituyen un todo, un conjunto homogéneo. En concreto, en Grecia siempre la clase dominante ha estado en armoniosa cooperación (aquí sí está justificado el término) con las élites europeas y el Capital trasnacional, al que ha vendido el país entero. El Capital no tiene patria, como es bien sabido. Sobre todo después de la adhesión del país a la Unión Europea, por motivos que ahora están más evidentes. La economía del país (si es que existe Grecia como país y no como una provincia de la Unión Europea y de la Banca internacional) está dependiente del Capital europeo y norteamericano. Lo que cambió con la denominada crisis fue la colonización del país aún más directa y descarada por este Capital. Las clases pudientes europeas no son tontas para regalar dinero al pueblo griego, a cambio de la nada. Las subvenciones europeas en realidad subvencionaron la compra de productos europeos por los consumidores griegos.

Por otro lado, de este modo la Unión Europea está controlando la producción (qué puede producir y sobre todo qué no puede producir el país, a quiénes venderá estos productos y a qué precio) y todos los sectores de la economía griega (eliminando casi por completo el sector primario y reduciendo drásticamente el sector secundario).

Así pues, un país con una economía casi totalmente controlada y manipulada por el Capital europeo (y trasnacional) y en parte griego, Grecia llegó a ser el cuarto país en el mundo en gastos para armamentos militares por habitante (unos armamentos vendidos principalmente por Alemania, Francia y EE.UU). Al mismo tiempo, por ley los armadores griegos no pagan nada de impuestos. Los demás capitalistas pagan unas migajas, y los asalariados, los pensionistas y los desempleados son los que siempre pagaban la mayor parte de los impuestos, los cuales se destinan a los fondos de un Estado-déspota que está controlado por el Capital trasnacional y griego, y existe para reprimir y para chuparle la sangre al pueblo, en beneficio de estos parásitos.

“El primer memorándum, aprobado el 2 de mayo de 2010, estableció una serie de “medidas de saneamiento” del Estado que estaba a punto de derrumbarse. Las reacciones de los ciudadanos fueron muy fuertes y determinadas desde el principio, y a continuación con la aprobación del programa de mediano plazo el 28 de junio de 2011 y del segundo memorándum el 1 de 7 de 2011, alcanzaron su punto máximo”.

Después de lo brevemente mencionado anteriormente y de lo que se puede leer aquí sobre el nuevo contrato de préstamo (y a continuación en las partes II, III Y IV), lo de las “medidas de saneamiento” suena como un chiste malo y soso. Ningún Estado “estaba a punto de derrumbarse”. Simplemente se ha sido conduciendo a una situación de quiebra, para sacar provecho de ella, vender los recursos del país, privatizar el sector público e imponer todas esas medidas penosas que tienen como consecuencia la esclavización de la mayor parte de la población.

“Desde hace dos años, estamos experimentando un proceso de saneamiento fiscal (financiero), que gravan la actividad económica y, sobre todo, condena a la mayoría de los ciudadanos a un desempleo perpetuo o al trabajo sin sueldo. La crisis económica mundial que a nivel mundial estalló el año 2009, por las burbujas del sistema capitalista, es necesario, según los miembros del Comité Europeo-siervos de los usureros, que se supere pronto, así que se restablezcan las relaciones de confianza entre los Estados de la Unión. Nuestro país, según los acreedores, a pesar del caos que amenaza a la sociedad, debe recuperar su capacidad de coger préstamos a los mercados internacionales, puesto que no puede conseguir una economía nacional sana con sus propios recursos. Por estas razones, fueron tomadas unas medidas, repentinamente y sin ningún tipo de legitimidad por parte del pueblo griego, y pese a las protestas sumamente masivas en su contra, para “sanear” gradualmente la economía y reducir “significativamente” el déficit público (reducción de los salarios en el sector privado y el sector público, así como de los gastos para el pago de las pensiones, aumento del IVA, reforma fiscal, privatización de las empresas estatales, abolición de los convenios ramales)”.

Pasamos por alto lo del saneamiento fiscal, considerándolo una frase desacertada. No obstante, notamos un uso continuo de palabras y frases propias del lenguaje de la propaganda de los medios de desinformación: “el caos que amenaza a la sociedad”, “sanear la economía” y por supuesto el abuso de la palabra “ciudadano(s)”. El hombre que vive en el régimen de la democracia es un mero súbdito. Cada 4 o 5 años se le llama a votar y elegir a los que vayan a gestionar el sistema de la explotación del hombre por el hombre. A este súbdito se le llama ciudadano para darle la sensación de la participación en este sistema sociopolítico podrido y quebrado. Los progresistas, que gustan hacer uso de este término, sueñan con una sociedad similar o algo mejor que la actual, sometida a una cirugía estética, para mejorar sus aspectos “feos”. Sueñan con un “capitalismo con rostro humano”. Esto es una falacia, la cual hoy, que el capitalismo nos muestra su verdadero rostro, suena aún más ridícula.

Con respecto a las medidas que “fueron tomadas repentinamente y sin ningún tipo de legitimidad”, el problema no estriba en el ritmo de la toma de las medidas. Tampoco en su (falta de) legitimidad o legalidad. El Régimen podría contradecirles a los señores que hacen uso de tales argumentos que ya que los ciudadanos (que ellos mismos sostienen que lo son los súbditos de hoy) a través de los procesos democráticos eligen a sus representantes legítimos, quienes legitiman en el Parlamento las decisiones legítimas, tomadas en unos procesos del todo legítimos (¿mucha legitimidad, no?). Cuando los progresistas y reformistas se quejaron de que las medidas tomadas no eran legales por no haber sido aprobadas por los diputados parlamentarios, el gobierno y sus muletas las aprobaron por la vía parlamentaria. Cuando los mismos se quejaron de que algunas de ellas eran inconstitucionales, el gobierno cambió algunos de los artículos de la Constitución o sacó en la tele a unos cuantos expertos (¿creemos en los expertos, verdad?) en ella, explicando que la Constitución se puede interpretar de varias maneras y a callar. Queridos progresistas y reformistas, la Democracia tiene varias armas, y cuando alguien trata de usarlas, teniendo la falsa ilusión de que puede cambiar por dentro el sistema que está detrás y dentro de ella, entonces ella recurre a estas mismas armas, utilizándolas muchísimo mejor, por tenerlas en sus manos y por tener experiencia en su uso.

“Para restaurar la reputación de los diputados del Parlamento, acusados de insensibilidad social y de alta traición por los ciudadanos, la Corte Suprema de Justicia del Estado, presidido por el actual Primer Ministro Pikramenos, declaró las medidas de emergencia adoptadas por el Gobierno concordantes con la necesidad inmediata y urgente de proteger el interés nacional. El Consejo de Estado, en la redacción de la sentencia, llamó al Ministro de Finanzas y al Director del Banco de Grecia, quienes firmaron el 3 de mayo de 2010 el memorándum, representantes de la República Griega, y con la misma sentencia legitimó el procedimiento de urgencia elegido por el Parlamento”

Leyendo la oración principal de la primera frase, se saca la conclusión de que la rabia del pueblo (¡qué obsesión con la palabra ciudadanos!) se destinó a los políticos traidores e insensibles. Esta es una parte de la verdad, de lo que está pasando en Grecia. Es la parte más inofensiva para el Sistema ya que según esta interpretación de la realidad se dejan fuera de tiro los capitalistas, los banqueros, los mediadores, los parásitos, los explotadores del pueblo, los jueces, los medios de propaganda, los que constituyen la clase pudiente. Por eso, esta es la parte que se deja reproducir y difundir.

Los políticos profesionales son los títeres, las marionetas de los capitalistas, los que se encargan del papel sucio de llevar a cabo la tarea igual de sucia de apaciguar las tensiones y guardar el rebaño encerrado en el redil, en beneficio de los intereses de sus amos, a cambio de una recompensa nada despreciable. No obstante, una parte de la sociedad griega está reaccionando contra esta esclavitud y barbarie que se nos pretende imponer, de una manera combativa y violenta. Se trata de una contra-violencia contra la constante violencia que está ejerciendo el Poder. Un ejemplo ilustrativo de esta contra-violencia fue la noche más cálida del invierno pasado: la rebelión del 12 de febrero de 2012.

El resto de este párrafo comprueba lo que decíamos anteriormente de la legitimación de cualquier medida, ley, regla, e.tc. El Régimen no tiene el menor escrúpulo. Esta es la lección que han de asimilar los partidarios de la democracia burguesa y los que aspiran a mejorarla.

“Todo esto, desde luego, ocurría junto con la sangría continua y diaria de la sociedad, y con la predominancia de la libertad desenfrenada de los mercados. Muchas medianas y pequeñas empresas desaparecieron en medio de la competencia, y las que se quedaron “sobreviven” en el marco de un proceso de saneamiento. Los trabajadores están observando una continua reducción de sus salarios y un aumento desproporcionado de su tiempo de trabajo. Los derechos laborales, conquistados con sangre, han sido arrojados a la basura con unos decretos de la Europa de los especuladores. Las agencias de calificación crediticia determinaban y siguen determinando nuestro destino. Los fondos de seguros se disuelven día tras día, y los tributos (tasas extraordinarias, contribuciones especiales, e.tc) se imponen simultáneamente con amenazas y chantajes vulgares por parte del gobierno.

La sociedad (sobre todo los estratos sociales medios e inferiores) pierde su dignidad cada vez más. El sistema capitalista, habiendo llegado a un estado de estancamiento, nos exige vender nuestras vidas (con unas jornadas laborales agotadoras), a cambio de unos centavos. La Constitución de Grecia, así como la Carta Fundacional de la UE, se han convertido en unos elementos decorativos, y la Justicia (se ha convertido) en la Autoridad de la imposición de decretos para establecer dichas políticas. Según la cláusula 28, párrafo 3, de la Constitución, “Grecia procede libremente, con una ley aprobada por la mayoría absoluta del número total de los miembros del Parlamento a restricciones al ejercicio de la soberanía nacional, siempre y cuando esto esté dictado por un interés nacional importante, no afecte a los derechos del ser humano y las bases del régimen democrático y se realice de acuerdo con los principios de igualdad y con la condición de respetar la reciprocidad”.

Otra vez se recurre a la Constitución para argumentar sobre su violación por unos representantes malos e incompetentes. Los indignados, los progresistas y los reformistas acaban de descubrir que la Constitución, la Justicia y el Parlamento sirven los intereses de las élites. El problema, según la Iniciativa de Juristas por la Libertad es que: “La Constitución de Grecia, así como la Carta Fundacional de la UE, se han convertido en unos elementos decorativos”. O sea que si funcionaran, si no fueran unos elementos decorativos y si fueran respetadas, no habría el menor problema. Desaparecería la explotación, la pobreza, la miseria, el desempleo, la indigencia. El camino ya está indicado: respetar la Constitución y la Carta Fundacional de la Unión Europea, respetar las Instituciones…

“Hoy ya no hay derechos. Los representantes del sistema capitalista han decidido que el hombre no tiene un valor mayor que el beneficio desaforado. Las reducciones increíbles de salarios y subsidios en el nombre del “desarrollo” y la “competencia libre”, la imposición de duras medidas fiscales exclusivamente a los estratos sociales de clase media y baja y no a los que tienen en sus manos la riqueza a los que – a pesar de las “directrices” del memorándum[1] – y la eliminación del Estado de bienestar (cualquiera que haya sido este), tienen como objetivo indirecto la pérdida gradual de nuestros derechos, a fin de que no podamos reclamarlos de nuevo. Los movimientos de las plazas, sin embargo, han demostrado su poder a nivel mundial. Los ciudadanos son mucho más poderosos que el Sistema, justo porque este no existe sin ellos. Asumamos pues la responsabilidad y no les dejemos decidir por nosotros. Cualquiera que sea las elecciones del 17 de junio, ha llegado el momento de poner nosotros las condiciones que determinan nuestra vida, con solidaridad y auto-organización.

Iniciativa de Juristas por la Libertad”

Leyendo las dos primeras frases a vuelo de pájaro, uno podría ponerse de acuerdo con lo escrito en ellas. No obstante, unas frases y palabras son reveladoras y merecen nuestra atención. Primero, se habla de los “representantes del sistema capitalista”, no del propio capitalismo. Segundo, estos representantes han decidido ahora que el beneficio se superpone al hombre. Lo han decidido ahora. Durante tantos años, que las clases dominantes echaban unas migas a la gente, y la clase media y baja tenía la falsa ilusión de la prosperidad (siendo sus miembros en realidad unos esclavos asalariados), esto no ocurría. O por lo menos los progresistas no se quejaban de esto, como se están quejando ahora que lo están perdiendo todo, que la denominada crisis les ha llegado a afectar. En aquellos tiempos lo que primaba y prevalecía era el ascenso social y como mucho la mejora de la sociedad. En aquellos tiempos, los que hablaban de revolución contra esta sociedad podrida eran unos…terroristas, ¿verdad señores indignados?

Leyendo la segunda frase de este párrafo nos percatamos de que otro problema de las medidas es que se impusieron exclusivamente a la clase media y baja. O sea que su distribución tenía que haber sido equitativa: más impuestos a los ricos, menos a los pobres. O sea que el problema no es la perpetuación de esta sociedad clasista, no es el mero hecho de que la riqueza está en manos de una oligarquía económica, es la distribución de los impuestos.

La respuesta a todo esto es…el movimiento de las plazas. Ni una palabra de la lucha de clases (en las varias formas que ella pueda obtener en la actualidad), de los movimientos obreros anti-jerárquicos contra el sindicalismo oficialista, de los sindicatos y asambleas de base, de los proyectos auto-gestionados, de la lucha anticapitalista-antifascista, de las varias rebeliones y revueltas contra el totalitarismo. En concreto, en Grecia este movimiento está desaparecido desde hace unos meses. Dejamos las conclusiones al juicio de cada uno.

P.D. Invitación a pensar.



[1] N.d.T. Ninguno de los dos memorandos hace la mínima referencia a la distribución equitativa de las medidas fiscales. Algo semejante sería totalmente absurdo, igual que la reivindicación de su realización por parte del Estado y las clases pudientes. No es este el único desacuerdo nuestro con el texto. La mención de cláusulas de la Constitución, que deberían ser respetadas por el Régimen, es indicativa del cómo concibe una parte del movimiento de las plazas, de los indignados, e.tc la lucha contra el Sistema.

Un comentario para “El memorándum, la eliminación de nuestros derechos y las ilusiones progresistas”

  • La situación real de la economía griega |:

    […] después las últimas elecciones, la coalición de los tres partidos del gobierno ya ha disipado las ilusiones de los que habían confiado en ella. Todas las promesas de la campaña prelectoral sobre la […]

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