El gobierno ha amenazado con cortarles el suministro de electricidad a quienes no paguen el último impuesto inmobiliario: uno de los innumerables impuestos, tributos y contribuciones que tiene que pagar el súbdito que vive en esta provincia de la Unión Europea. Sigue un texto de la colectividad “Anarquistas por la liberación social” sobre este nuevo impuesto inmobiliario y la amenaza del gobierno.
Sobre el nuevo robo mediante la Compañía de Electricidad
Parece que estamos entrando en una fase de fuerte intensificación de la ofensiva del Poder local e internacional contra los oprimidos. Siendo los estratos medios y bajos de la sociedad griega y los inmigrantes el conejillo de Indias viviente-para todo el mundo occidental- de los enormes puntos muertos del capitalismo, esta batalla de la guerra social cobra suma importancia.
Entre todo lo que está ocurriendo durante los últimos dos años, el intento del Estado por re-determinar las condiciones de la explotación de clase, constituye un eje central. Por un lado la disolución del “Estado social” y el retroceso de los derechos laborales al siglo XIX, y por otro lado el robo armado de aquellas migas de riqueza que habían llegado a manos de quienes producían la riqueza, crean un escenario de barbarie. Desde los recortes de los salarios, de las pensiones y de las pagas adicionales, pasamos a los “impuestos por los pobres”, los impuestos inmobiliarios, la abolición de lo declarado en la declaración de la rente que desgrava de impuestos… La pistola se ha sacado y está apuntando a los explotados: a inquilinos, a dueños de vivienda y al estrato inferior de los pequeños propietarios. Como no pagues, no llegas a casa por la noche, no te tomas un baño, no te lavas la ropa, no vas a cocinar, no vas a tener alimentos o medicamentos que requieren frigorífico. Como no pagues, te van a cortar el suministro eléctrico: las escorias del Poder se atreven a amenazarnos con realizarlo.
Esta provocación tiene que ser respondida, esta ofensiva tiene que fracasar. Bajo este punto de vista, cada llamada a desobediencia y negativa de pago, está en buen camino, independientemente de los motivos individuales del que la realice (recientemente partidarios del Régimen también). La resistencia, sin embargo, y especialmente la individual, no es suficiente. El contra-ataque social y clasista que requieren nuestros tiempos tiene que expresarse en un frente cuanto antes.
Para realizarse la amenaza del Estado tienen que existir los mecanismos que la pongan en práctica. En el 90% de los casos, del corte de la electricidad se encargan empresas privadas de electricistas que cobran por cada hogar que dejan sin electricidad. Ellos mismos o empleados de la Compañía de Electricidad son los que harán la desconexión en cada barrio, en cada casa[1]. Tienen que ser detenidos.
Desde la opción más pasiva, la de bloquear el acceso a los contadores, hasta su expulsión masiva de la vivienda o de la calle y la formación de patrullas populares en los barrios, tenemos que detener (impedir) esta amenaza en la práctica. Cada uno/una que lucha contra el Sistema desde una perspectiva liberadora, debe ayudar, cada estructura social auto-organizada tiene que participar.
Continuando: sean los que sean los actos de indignidad que tienen que hacer los oprimidos en su vida cotidiana para sobrevivir, nada justifica que dejen a la merced de ellos a personas de su clase, a sus hijos, a sus ancianos, a sus enfermos, a personas con discapacidad.
No sólo las empresas impersonales que cortan el suministro de electricidad, sino los trabajadores en ellas tendrán que recibir la presión social, así que se nieguen a jugar este juego. Si no, que afronten directamente el ridículo, el desprecio, el aislamiento, el reproche social por parte de todos nosotros. Algo similar es válido para los empleados de la Compañía de Electricidad. Ha llegado la hora de ver si los “leones” del sindicato de esta Compañía (que hasta ayer rugían que no permitirían el corte del suministro de electricidad y de repente se callaron) se pondrán de lado de la sociedad o regatearán de nuevo con el Poder, por si retrasan la venta de la Compañía, cortándole la luz a la gente . Estamos a la espera…
Por último, donde se corte la electricidad, ahí es donde tiene que funcionar la solidaridad social. La electricidad se puede reconectar, lo de los contadores se puede superar. Personas con conocimientos electrológicos deben estar al lado de sus vecinos, más hogares tienen que conectarse a un contador activo. Y que esta reconstitución práctica del tejido social sea el inicio de la creación de nuevas estructuras sociales auto-organizadas o del fortalecimiento de las existentes.
No podemos retroceder ante esta miseria sin precedentes, pensando solamente en la extensión de la barbarie que la sucederá…
Anarquistas por la liberación social
Fuente: http://parallhlografos.wordpress.com/.
Foto: “No pago”: juego de palabras entre las iniciales de la Compañía de Electricidad y la frase “no pago”.
[1] Nota de Verba Volant: el gobierno ha incorporado este nuevo impuesto inmobiliario a las cuentas de electricidad.