Texto publicado en Atenas Indymedia.

Al igual que las ovejas domesticadas no plantean el tema de la abolición del pastor, las poblaciones civilizadas no plantean el tema de la abolición de sus amos. En 1936-1939 la lucha civil armada de Cataluña se degeneró, acabando por ser una resistencia contra el fascismo, actuando en común con la reacción pequeñoburguesa, autoritaria y democrática. En la actualidad el nacionalismo pequeñoburgués catalán está luchando pacíficamente por la independencia de esta región de España y por la fundación de un Estado catalán independiente y democrático. Sin embargo, quien busca la paz social, busca la continuación de su estado humillante de estar bajo el Poder de la Democracia, del Estado y del capitalismo. Esto constituye un arma política alternativa, utilizada por el Poder para engañar.

Ante las urnas los maderos del gobierno central de la España democrática se cruzan con los votantes. Frente a los maderos armados hasta los dientes los votantes se rinden con las manos en alto. Aunque los votantes son muchos más que los maderos, parecen ser totalmente incapaces de resistir de alguna manera. La organización de una guardia civil les es totalmente desconocida. Están mirando como si fueran vigilantes las palizas sin fin que reciben sus prójimos, esperando patéticamente su turno. Se limitan a inmortalizar esta situación lúgubre en fotos y vídeos, a modo de unos mártires cristianos modernos. De todas formas, están acostumbrados a esperar (estar pasivos) y a usar los medios sociales digitales para defender su dignidad perdida. Dentro de su cerebro y su alma tienen bien guardado un fin sagrado: La creación de un nuevo Estado nacional.

Estando políticamente confusos creen que la violencia que acaban de recibir procede de los maderos malos de la otra nación, la española, y que más tarde sus maderos armados tendrán hacia ellos sentimientos de misericordia. En Cataluña no ha quedado ni rastro de ceniza anarquista, aún menos en el resto del planeta. La transformación de las poblaciones en masas compuestas por seres pequeñoburgueses constituye el mayor logro político del patriarcado depredador. El pequeñoburgués es el soberano del planeta. Lo fotografia todo, hasta la paliza que recibe, como una prueba de que estaba presente, de que estaba dentro de (de que formaba parte de) la historia de los pequeñoburgueses.

El texto en griego, portugués.

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