Historias de desinformación, parte VII: El descenso del desempleo, el “primer contacto con el trabajo” para los desempleados, y otros cuentos neoliberales.

Durante los últimos años dos son los temas que son repetidos hasta la saciedad por todos los medios de desinformación: el supuesto aumento del número de los turistas, y el supuesto descenso de la tasa de desempleo. En esta entrada no vamos a tratar el primer tema, a pesar de que se ofrece para revelar como los aparatos desinformativos han llegado a distorsionar la realidad de una manera exagerada. Trataremos el tema del desempleo, con motivo de las últimas declaraciones del primer ministro y del ministro de Empleo.

Según los datos de la Oficina de Estadística Nacional la tasa de paro oficial es algo más del 27%. Como hemos analizado en nuestra entrada “Desempleo: Las cifras no (siempre) dicen (toda) la verdad” estos desempleados son solamente los que tienen derecho a cobrar el subsidio por desempleo y los que están registrados como tales en los archivos oficiales del Instituto Nacional de Empleo.

Los que han trabajado un solo día en el tercer trimestre del año son considerados trabajadores durante este trimestre, y no aparecen en las cifras de la tasa de desempleo engañosas de la Oficina de Estadística Nacional. Los que trabajan uno o dos días a la semana cobrando unas migajas son considerados trabajadores, y por consiguiente no están incluidos en la tasa de desempleo oficial. Lo mismo pasa con los modernos esclavos, llamados beneficiarios por el Poder y sus medios de propaganda masiva. Tampoco aparecen en la tasa de desempleo los desempleados que asisten a cursos o seminarios de formación ocupacional (por lo general ficticios). Tampoco están incluidas aquellas personas que no se han inscrito en la Oficina de Empleo como demandantes de empleo, ya que se han dado cuenta de que todo este proceso es una estafa, una farsa de mal gusto. Y por supuesto no están incluidos los miles de profesionales libres arruinados durante la denominada crisis.

Hace unos días el jefe de turno del gobierno neoliberal anunció con altisonancia que hasta finales del año el gobierno ofrecería “formación y un primer contacto con el trabajo a 145.000 jóvenes y desempleados de larga duración”. El títere del Fondo Monetario Internacional y del Capital trasnacional empleó el término “ofrecer”, como si el trabajo fuera un regalo que el Régimen tiene la cortesía de ofrecérselo a algunos de sus súbditos. Es bien conocido el hecho de que el primer ministro no escribe sus discursos. Los mecanismos de propaganda, desinformación y lavado del cerebro que están ocultos tras los títeres de los políticos escogen las palabras adecuadas (ofrecer, formación, primer contacto, e.tc) para colar cualquier falsedad al inconsciente de la gente y distorsionar la realidad lúgubre que estamos viviendo.

La “formación” y el “primer contacto con el trabajo” a los que hicieron referencia estos mecanismos por boca del primer ministro no son nada más que los llamados en el lenguaje de la propaganda neoliberal “programas de trabajo de interés general” para “desempleados beneficiarios”. El lenguaje orwelliano empleado para designar a estos programas pretende ocultar la realidad asfixiante de la explotación laboral que estamos sufriendo. No nos dicen que los “programas de trabajo de interés social” son unas medidas neoliberales que fueron aplicadas por primera vez en el llamado “Occidente desarrollado” así que los pequeños infractores pagaran su multa y no fueran encarcelados.

La selección del verbo “ofrecer” no es fortuita. El neoliberalismo considera que los “desempleados beneficiarios” son responsables de su estado de desempleo y no lo son los memorandos, la crisis del Sistema o el capitalismo en general, y por consiguiente el objetivo del trabajo que se les “ofrece” a estas personas que por culpa suya se han desviado de la ruta es “ayudarles a regresar al mercado laboral”, o sea al camino del dios del mercantilismo. De ahí el uso de la frase “primer contacto con el trabajo”. Desde luego no se nos explicita en qué consiste este primer contacto, y sobre todo si habrá otro…contacto con la esclavitud asalariada en su forma más extrema.

El primer ministro no nombró directamente los “programas de trabajo de interés general”. Empleó un lenguaje intencionadamente vago con el fin de dejarle al oyente la sensación igual de vaga de que “algo está mejorando”, “algo está haciendo el gobierno para confrontar el desempleo”. No nos dijo, sin embargo, que los llamados beneficiarios que participan en estos programas cobran unos 500 euros al mes (en el mejor de los casos), a veces sin seguridad social y en muchos casos con varios meses de retraso y después de realizar movilizaciones. No nos dijo que estos programas sirven para que el Estado proporcione mano de obra barata a las empresas del sector privado y público a cambio de una prestación que corresponde al subsidio por desempleo anterior a la crisis. De este modo, los trabajadores se convierten en “desempleados beneficiarios”, privados de derechos laborales (días libres, pagas extra, subsidios, derechos sindicales), y el salario se convierte en un “subsidio”. El “primer contacto con el trabajo” no es nada más que la sustitución de un trabajador de puesto fijo despedido por otros, contratados a tiempo parcial y cobrando mucho menos que dicho trabajador, y por supuesto sin derechos laborales. El “primer contacto” será literalmente un mero contacto: Estos programas, a los que intencionadamente no ha nombrado el primer ministro en sus declaraciones, duran unos cinco meses como mucho. Durante este tiempo el esclavo asalariado desechable no tiene el tiempo suficiente para conocerse con los demás trabajadores, para sindicalizarse, para reclamar…

La labor del primer ministro la vivo a completar unos días después el ministro de Empleo: “Es alentador que este mes haya continuado la imagen positiva de los empleados asalariados en el sector privado de la economía, siguiendo la tendencia general de la normalización del mercado de trabajo”. ¡Qué términos tan bonitos! “Alentador”, “imagen positiva”, “empleados asalariados”, “tendencia de normalización”… Escuchándolos, uno pensaría que vive en otro país, quizá en otro planeta. ¿O acaso este es el fin del uso de tales palabras? ¿Acaso quieren convencernos de que la realidad que estamos viviendo no existe, y que la realidad virtual que se nos cuela es la real?

El ministro sigue con su labor: “En julio los anuncios de contratación de empleo asalariado fueron 13.275 más que los despidos. Durante los siete primeros meses de 2014 se crearon 189.572 nuevos puestos de trabajo, cifra que es significativamente mayor que la del período correspondiente del año pasado (91.611 puestos de trabajo) y, claramente, la mejor con respecto a los primeros siete meses del año desde 2001”.

Cuando el ministro (o más bien los que están detrás de él) habla con vaguedad de “empleo asalariado”, intencionadamente no lo concreta. No concreta (al igual que el primer ministro) en qué consiste este empleo asalariado. El ministro tiene sus motivos: la mitad de estos puestos de trabajo no son nada más que puestos de esclavitud asalariada en el ámbito de los “programas de trabajo de interés general”: Los de los cinco meses de duración, de los 500 euros al mes como mucho, sin seguridad social y sin derechos laborales…Según los datos del mismo Estado casi la mitad de estos puestos (429.684) son de trabajo temporal y rotativo. Hablamos de empleo de dos o cuatro horas diarias, o de uno o dos días a la semana, por 150 o 200 euros al mes. Pero, por favor, el ministro no miente: sí que se trata de “empleo asalariado”, sí que son “puestos de trabajo”. Ahora bien, qué tipo de trabajo es este, mejor no preguntar. Confiar en los datos del ministro, del primer ministro y del Fondo Monetario Internacional: Este es el mensaje que nos remiten los de arriba. Ah, y algo más: Trabajar cuatro horas diarias (en el mejor de los casos) por 200 euros al mes, y a callar.

Dentro de esta vaguedad intencionada, y sin las aclaraciones necesarias, ¿qué conclusiones sacaría alguien leyendo el párrafo de las declaraciones del ministro de Empleo?

El ministro de Empleo lleva dos meses esforzándose por desmentir los datos de la propia Oficina de Estadística Nacional, o sea de un órgano del propio Estado, del propio Régimen al que sirve…Según estos datos (que como hemos mencionado, no siempre dicen toda la verdad), la tasa de paro en mayo de 2013 era del 27,7%, en mayo de 2014 era del 27,2%. El ministro se olvidó de darnos los datos concernientes a la tasa de paro de los años anteriores. Lo haremos nosotros. En mayo de 2009 la tasa de desempleo oficial era del 8,5%, en mayo de 2010 alcanzó el 12%, en mayo de 2011 llegó al 16,6%, en mayo de 2012 al 23%. Luego se disparó al 27%…Las cifras son las mismas con respecto a las tasas de desempleo anuales: 2009-9,5%, 2010-12,5%, 2011-15%, 2012-24,2%, 2013-27,3% y en el primer trimestre de 2014 llegó al 27,8%.

Al ministro de Empleo se le han “olvidado” otros datos, los cuales consideramos dignos de ser mencionados. En el último año (o dos) se ha notado un descenso de la población económicamente inactiva. También, durante los dos últimos años el número de las muertes es bastante más alto que el de los nacimientos. ¡Durante el mismo período el porcentaje de la población que ha emigrado a otros países ha subido un 20%! Conjuntando estos datos y calculando las cifras correspondientes, vemos que durante los dos últimos años hay un descenso de la población que llega a unas 160.000 personas.

Siguiendo con los datos y las cifras que tanto le gustan al ministro de Empleo (pero a veces se le olvida mencionar algunos de ellos), según los datos de la Oficina de Estadística Nacional, el Índice de Producción Industrial  de junio de 2014 es un 6,7% más bajo que el de junio de 2013. El mismo índice del primer semestre de 2014 presentó un descenso del 3,2% en comparación con el índice del primer semestre de 2013. Con la estructura del sector industrial desmantelada y con la mayoría de las fábricas cerradas o trasladadas al extranjero, es muy difícil seguir contando a los súbditos los mismos cuentos sobre el “desarrollo” que está por venir y sobre los miles de puestos de trabajo que están por crearse. No sólo por ser todo esto una mentira descarada, una estafa. Sobre todo porque ahora la mayoría de la población se ha enterado de que lo del “empleo asalariado” del sr. Ministro y de sus patrones no es nada más que pura esclavitud.

El fin de esta entrada no es argumentar sobre la situación laboral, usando los datos estadísticos proporcionados por el Estado. Sabemos de sobra que la situación actual en Grecia es mucho peor que “la realidad de las cifras”. Tampoco las cifras pueden describir la miseria, la indigencia, la desesperación, la pobreza que están sufriendo los de abajo. Simplemente hemos utilizado algunas de sus cifras para demostrar que mienten sistemáticamente y con insistencia. Ya queda claro que los de arriba no tienen el menor escrúpulo en desinformar, manipular cifras, mentir intencionadamente y tergiversar la realidad, con el fin de imponer a la sociedad un sistema inhumano y podrido que se está descomponiendo, que está agonizando: El capitalismo neoliberal.

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