El siguiente texto fue publicado en uno de los medios de desinformación y propaganda que apoya al partido gubernamental izquierdista. Fue escrito por un autor izquierdista, cuyos análisis políticos y sociales son bastante certeros. El texto describe brevemente como se ha llegado a la situación actual lúgubre en la isla Nauru, a causa de la embestida del desarrollo y del neoliberalismo. Al final del artículo el autor hace una breve referencia a Calcídica, preanunciando el futuro de esta provincia, si se sigue el ejemplo de Nauru. En nuestra página web no hemos publicado textos de semejantes características. Lo hemos hecho en esta entrada (y lo haremos en el futuro si lo consideramos oportuno) por considerar el caso interesante e ilustrativo.

En la década de los ´80 el mundo desarrollado se informó sorprendido de la existencia de un estado desconocido, la isla Nauru, de una riqueza proverbial, comparable sólo con la del actual país llamado Dubai. Coches lujosos (el jefe de la Policía tenía una Lamborghini), motos de alto cilindraje, helicópteros privados para dar tours románticos, y muchísimos yates y naves de gran velocidad.

Esta isla había sido llamada por sus visitantes europeos “isla de la felicidad”, porque era un verdadero paraíso, por supuesto antes de su desarrollo. Un oasis tropical con palmeras de coco y con una gran producción de plátanos, mango y otras frutas tropicales. El terreno era muy fértil y las cosechas eran ricas. La isla tenía autosuficiencia. Abundantes eran los productos de la caza y la pesca. Las casas de la gente eran unas chozas de paja, construidas con destreza para resistir a todos los fenómenos naturales. Eran calientes en invierno y frescas en verano. No había enfermedades. La gente moría de vejez. Todo esto antes del desarrollo.

La isla tiene tan sólo 21 kilómetros cuadrados de superficie, y sus habitantes no superan los 10.000. Es un estado independiente, pero en realidad es un protectorado de Australia. Por eso, no tiene ejército. La defensa de la isla la tiene a su cargo Australia. Tiene Policía, con 50 empleados.

¿Qué pasó y la isla se enriqueció tanto? En la isla había fosfato, un abono muy útil para la agricultura. Las empresas de extracción invirtieron en él. La isla empezó a desarrollarse rapidísimo y al mismo tiempo estaba suicidándose. Este paraíso se deforestó totalmente, convirtiéndose en una tierra muerta, deshabitada e infértil. Los habitantes se mudaron a la costa y empezaron a vivir en viviendas de muchas alturas modernas, en las cuales todas las habitaciones tenían aire acondicionado. Todos los alimentos venían procesados y nadie cocinaba. Por consiguiente, los habitantes se volvieron obesos y diabéticos. La esperanza de vida bajó. Y cuando se agotaron los yacimientos de fosfato y se quedaron sin ingresos, crearon un fondo para invertir en inmobiliarios en Australia y en Hawái. Y se arruinaron.

Sin embargo, habían aprendido a vivir como unos parásitos. Su isla se convirtió en una industria de blanqueo de dinero negro. Ya unos 400 bancos tenían su sede en la isla, o sea, un banco por 25 habitantes. Blanquearon todo lo que pudieron y luego este negocio se acabó.

Ya a causa de las extracciones ahora el 90% de la isla está infértil y deshabitado. O sea, que la producción agrícola es inexistente. Todo es importado, incluso el agua potable. La deuda exterior ha llegado a los 800 millones de dólares. Y el país, más bien lo que ha quedado de él, está a punto de quebrar.

A estas catástrofes viene a sumarse una más: El nivel del mar va subiendo, y las playas de arena, llenas de palmas de coco y resguardadas de los vientos, van hundiéndose. Y los lugareños han acabado siendo náufragos en su propio país, viviendo encima de una roca, si sus abuelos vivían en un paraíso. Tal como estaba hecha la isla servía sólo para instalar en ella un campo de concentración-exterminio. Algo como nuestra isla de Giaros. Y eso es lo que hizo el gobierno.

Alquiló a Australia una parte de su territorio, en la cual se instalaron centros de internamiento para inmigrantes. La Marina de Guerra y el Cuerpo de Guardacostas de Australia están constantemente patrullando y conducen las embarcaciones que van cargadas de inmigrantes directamente a Nauru, a 3.000 kilómetros de Australia. Los inmigrantes proceden mayoritariamente de Afganistán, Sri Lanka, Iraq y Pakistán. Viven congestionados en tiendas de campaña en unas condiciones de vida tan miserables que el gobierno de Australia ha prohibido el acceso de los periodistas a estos centros. Hay información sobre rebeliones y conflictos, saqueos e incendiados de edificios públicos.

Y lo que da tristeza es que los lugareños, los futuros emigrantes (refugiados) medioambientales, han aceptado el papel de los guardianes de los actuales refugiados económicos y políticos. El gobierno australiano había hecho una propaganda a favor de Nauru, presentándolo como un modelo de desarrollo, como un país que lo había hecho todo a la perfección, siempre según las leyes del mercado y los principios del neoliberalismo. Decenas de películas de propaganda se rodaron y se proyectaron en la tele de los canales de todo el mundo, enseñando como un pueblo primitivo de la noche a la mañana se convirtió en un pueblo europeo, teniendo como único criterio el consumo, el cual en la isla era uno de los más altos en el mundo.

Un desarrollo semejante fue aplicado a todas las colonias, las cuales no tenían los recursos de Nauru. Un ejemplo ilustrativo es África. Antes de convertirse en colonia prosperaba. El hambre en este continente era algo desconocido. Su producción era concordante con sus necesidades. Con los colonialistas la producción cambió, según las necesidades de los colonizadores-imperialistas europeos, y por supuesto según los criterios lucrativos de ellos. Pueblos reciclables, sin ningún futuro. La emigración masiva actual desde África a Europa tiene sus raíces en el “desarrollo” del colonialismo. Y Grecia, viviendo en su propio mundo, pide inversiones. Skuriés (Calcídica) = Νauru. Esperad un poco…

El texto en griego.

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