El amanecer caliginoso del 7 de mayo. Una primera tentativa de registrar el nuevo equilibrio de fuerzas político y social.

Texto publicado en la página web Cultura y Revolución, sobre las elecciones generales del 6 de mayo y el escenario político y social que se abre después de ellas.

Iniciando un intento de evaluar la nueva realidad que parece formándose, hemos de aclarar algunas cosas. En principio, a nivel social, con respecto al surgimiento de unos ciertos partidos, nada ha cambiado hasta que se demuestre lo contrario. Las elecciones no son más que una expresión de simpatía hacia personas, partidos y acciones, y adquieren valor sólo en la medida que las formaciones políticas y los mecanismos políticos puedan sacar provecho de los votos, convirtiéndolos en una dinámica social real. En palabras más simples, los varios ascensos y descensos de los porcentajes electorales, si no conducen a formaciones de la base social correspondiente, o al menos a la creación de núcleos dentro de (en el marco de) las instituciones, siguen sin resultado alguno a nivel  macrohistórico y no tienen ningún valor. En segundo lugar, hablamos ya de una situación de polarización social y al tiempo de agudización de la controversia fija entre los componentes conservadores y progresistas de la sociedad, sin precedentes. Por último, todo está abierto y el terreno social es más fértil que nunca.

El viejo Régimen y su colapso

El hecho más flagrante del día siguiente de las elecciones es obviamente el colapso de los que hasta hace poco se supone que representaban – por lo menos políticamente – el 70-80% de la gente. La disolución y desmitificación electoral del partido del PASOK y el futuro incierto del partido de la Nueva Democracia es ​​su recompensa por la miseria a la que se ha conducido una parte enorme de la población. Ahora bien, si pretenden gobernar en común (con o sin la ayuda de muletas) y seguir aprobando leyes y memorandos, esto será algo como un intento de ocupación de un área habitada por una población totalmente hostil a ellos – ya desde la Derecha como desde la Izquierda – y supondrá unas situaciones impredecibles y, ciertamente, de alto riesgo. Su colapso significa dos cosas más, las cuales probablemente comenzarán a vislumbrarse durante los próximos días: la primera es la retirada inmediata de su base social, es decir, de todos los mandos (órganos ejecutivos) de rango medio y de los agentes partidistas o sindicales, quienes tendrán que buscar refugio político en otras partes si no quieren tener que trabajar para vivir. La segunda es la retirada del apoyo que les brindaba el gran Capital – su verdadero jefe -, que ya tiene que inventar unos nuevos títeres que lo representen. Estas mutaciones son las que en gran medida van a mostrarnos cuál será el futuro.

El gobierno izquierdista inminente

La victoria electoral del partido de Coalición de Izquierdas Syriza no es algo extraño, ni ha caído del cielo. Los miembros de este partido hicieron tres cosas fundamentales: en primer lugar, dijeron la cosa más sencilla del mundo, que iban a anular el memorándum. En segundo lugar, se quedaron en la “calle”, aunque sea sólo para guardar las apariencias. En tercer lugar dijeron que quieren gobernar. El partido Izquierda Democrática (un fragmento retirado del Syriza) no hizo las dos primeras, porque no es este el papel que tiene, y el Partido Comunista y no hizo la tercera. Aparte de esto, Syriza reunió en su seno una gran multitud abigarrada de seguidores que es menester gestionar. Ya su tarea es sumamente difícil. Por un lado el “capitalismo humano”, por el que han optado los diversos componentes sociales que han votado por este partido, es poco probable (al menos no sin conflicto con todo el significado de la palabra), mientras que por otro lado en su base (sobre todo entre los jóvenes) hay muchos luchadores desinteresados que difícilmente permitirían un cambio radical de la política de este partido hacia una política favorable al memorándum, fuera de los límites de la socialdemocracia. Al mismo tiempo, una transformación semejante de un potencial gobierno de la Izquierda constituiría forzosamente una justificación de la política de la Derecha fascista, nazi y a favor del memorándum, así como el ascenso de esta Derecha a unos niveles realmente peligrosos. Por último, en términos reales puede ser que los miembros y seguidores de este partido sean unos reformistas y punto, pero ante los ojos de la mitad derechista de la sociedad y en la médula espinal de la extrema Derecha no dejan de ser unos comunistas y “los protectores de los encapuchados”. Α esta mitad derechista pertenecen por una abrumadora mayoría los maderos y los militares, creando un equilibrio institucional por lo menos frágil.

Las reservas centro-izquierdistas (ultra)derechistas

Sin lugar a dudas, los partidos “Griegos Independientes” e “Izquierda Democrática” constituyen el cambio de guardia ideal para el Régimen. Los dos líderes desechables de estos dos nuevos partidos han sido apoyados por los medios de comunicación masivos todo lo que se pudiera, y al final han logrado alcanzar unos porcentajes que les permitan soñar con el restablecimiento por ellos mismos del bien onocido escenario político, aunque sea a largo plazo. El líder del partido “Izquierda Democrática” es un seguidor encubierto de la política del Pasok y es tan izquierdista y socialista como lo son algunos de los ministros neoliberales del PASOK. El líder del partido “Griegos Independientes”  es fascista y populista. Lógicamente, ambos tratarán de dotar sus partidos de los políticos retirados del Pasok y la Nueva Democracia, y siempre y cuando suban sus porcentajes electorales, se procurarán el apoyo de industriales, armadores, comerciantes acomodados, dueños de canales televisivos, sacerdotes y en total de todos los que realmente tienen el mando.

Los nazis y el Estado profundo

El aumento explosivo de la extrema Derecha nazi, que está saliendo del margen, está abierto a varias interpretaciones. Definitivamente ha tomado muchos votos de muchísimos derechistas y fascistas que anteriormente votaban por el partido derechista Nueva Democracia y el partido ultraderechista-nacionalista Laos. También, sin duda, la frase monótona empleada en la incitación vaga de “que se vaya de aquí esta basura” ha encontrado a muchos oyentes: cada uno de los idiotas que se identificó con esta incitación interpretó la palabra basura según le conviene. Algunos quieren que se vayan de aquí los inmigrantes, otros los estafadores y otros los comunistas. También, es seguro que su ascenso es una de las secuelas del canibalismo, que ahora prevalece en muchas regiones griegas. Sin duda, (a su ascenso) ha contribuido el glamour del elemento anti-sistema que, paradójicamente, han adquirido los que durante tantos años quedan escondidos detrás de los policías, justamente porque han sido calificados por el Régimen como un extremo político. De todos modos ahora los del partido fascista Jrisí Avgí (Aurora Dorada) tienen que crear la base social que no tienen, si quieren obtener poder político de verdad. Esto es exactamente lo que no se les tiene que ser permitido por parte del movimiento social, que claramente tiene la fuerza de hacerlo, y siempre que sea posible hay que desactivarse sus núcleos ya existentes. Lo que no puede ser prevenido con unas condiciones puestas por el movimiento popular, es el aumento de su influencia dentro del Estado profundo, del Ejército y la Policía durante varios años, donde llevan años trabajando bajo tierra, sobre todo ahora que tienen un papel institucional. Esta evolución, el papel ya institucional de los nazistas en el sector de la seguridad (agencias de seguridad privada, núcleos en la Policía y el Ejército) jugará un papel importante a partir de ahora, aunque a nivel social siguen siendo la bien conocida bandilla de bravucones y matones.

La base y el liderazgo estalinistas

Aquí las cosas son más específicas. El Partido Comunista ha decidido que, ahora que es posible crecer, hasta agigantarse, simplemente no lo quiere por sus propias razones. La excusa principal es que esto requiere una nueva actitud extra-parlamentaria y en el marco del movimiento popular, la cual es más bien difícil de ser adoptada y aplicada por su base, que durante muchos años ha estado entrenándose a la sumisión incondicional a la legalidad burguesa. Esto puede marcar dos cosas: o cambiará su actitud el liderazgo de este partido, o la base abandonará las filas del partido, y es muy probable que se adquiera al Syriza. Sea como sea, la probabilidad de ser para siempre un partido que tenga el mismo porcentaje electoral, el cual ni baje ni suba, y que no quiera ni rebelarse ni gobernar, en tiempos de gran tensión política a lo mejor parece pequeña. Sobre todo si se tiene en cuenta que la base del Parido Comunista KKE puede ser que sea estalinista, sin embargo son obreros y empobrecidos, y esta actitud no les resuelve ningún problema en absoluto.

Nuestro bando: los anarquistas, los que se oponen al Régimen y los “no representados”

Por último, llegamos a estos fragmentos sociales, que aunque no parecen estar directamente relacionados con las elecciones, sin duda están afectados por ellas. La primera cuestión importante es el ascenso de los nazis. Su tratamiento tiene que hacerse tanto en términos políticos como en términos de guerra. Se les tiene que eliminar el espacio de sus intervenciones, tienen que humillarse políticamente y aislarse socialmente También tenemos que proponer en contrapartida a lo suyo no simplemente el antifascismo, sino algo más completo. Tenemos que estar allí donde ellos intervienen, antes de ellos, y evitar a toda costa su presencia en nuestro lado de las barricadas. Al mismo tiempo se da por hecho que en términos de conflicto o vamos a pasar nosotros por encima de ellos, o ellos por encima de nosotros. De todos modos nos estamos conduciendo a unas situaciones de guerra civil, y tenemos que empezar a formar las alianzas sociales necesarias y prepararnos para cualquier eventualidad.

Por otro lado, la entrada de los nazis en el Parlamento puede plantear de nuevo la cuestión “o con la democracia burguesa o en contra de ella”, es decir que puede funcionar como una forma de regeneración del sistema político, conduciendo así a diversos componentes sociales a unas falsas amistades con varias escorias, las cuales se van a bautizarse de nuevo como democráticas. Una posible represión de los extremos políticos, con el pretexto de los nazis y con el fin de reprimir al movimiento anarquista y en general a los que se oponen al Régimen, se tiene que plantear ahora como algo muy probable.

Una segunda cuestión importante es la propia naturaleza de las elecciones, que no van a resolver ningún problema social. Inmediatamente después de estas elecciones y de todas las elecciones que se celebren, tenemos que reclamar nuestro propio espacio, seguir con los procesos de organización de la base social y unificarlos en una sola propuesta, irnos a los pueblos y los barrios y hablar de la propuesta anti-autoritaria de organización social, construir estructuras y núcleos, así como influenciar y ser influenciados por todos aquellos cuya cotidianidad no cambia, por muchos que sean los gobiernos que cambien.

A estas alturas una tercera cuestión es el cómo el Estado y el Estado profundo van a tratar a un gobierno de Izquierdas o propensa a las ideas izquierdistas. Teniendo en cuenta que el capitalismo nos ha sorprendido con la falta de diplomacia con la que ha estado tratando a la sociedad indigente y exasperada durante los últimos tres años, no podemos excluir la posibilidad de una bancarrota (quiebra), aunque sea ficticia. Por el contrario, tenemos que estar muy preparados para ello, requisar lo que sea necesario, distribuirlo a cada uno según sus necesidades y funcionando ejemplarmente proponer este modelo a la sociedad, y crear asambleas populares sobre el tema de la producción y la supervivencia.

Una cuarta y última cuestión es la posibilidad de un conflicto generalizado en el futuro cercano entre la sociedad y el Estado, especialmente en el caso de un gobierno que esté a favor del memorándum. Cuando la sociedad vuelva a salir a la calle, tenemos que tener un plan de conflicto organizado y eficaz contra el Régimen, de bloqueo de sus principales funciones y de ocupación de unos puntos estratégicos, y dar a conocerlo a todos los luchadores y los rebelados. En tales momentos de agudización debemos y podemos aprovechar el vacío de Poder inminente y la inestabilidad política, para salir adelante y hacer realidad la tentativa revolucionaria.

Todo está abierto y el terreno social es más fértil que nunca.

Cultura y Revolución

El texto en griego.

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