Cuarenta años después de la rebelión de la Escuela Politécnica la lucha contra el totalitarismo continúa17 de noviembre de 2013: Cuarenta años después de la rebelión del pueblo contra la dictadura de los coroneles en la Escuela Politécnica de Atenas, el pueblo se enfrenta otra vez al régimen de una dictadura, esta vez encubierta.

Se trata de un régimen inhumano que no tiene escrúpulos y que bajo el disfraz del parlamentarismo ha procedido a la violación de las libertades y los derechos más fundamentales del pueblo griego. Se trata de un régimen, que para servir a los intereses de las élites económicas y políticas no ha dudado en conducir a la pobreza, la indigencia, la miseria, la esclavitud y la desesperación una buena parte de la población.

Se trata de un régimen que no duda en sembrar el odio y difundir el canibalismo social siempre que alguien levanta la cabeza y se opone a la barbarie que quiere imponer. Es un régimen cruel y despiadado que no duda en soltar sus perros uniformados o paraestatales contra todos los que resisten al totalitarismo y reivindican el derecho a la vida, el cual en la vorágine capitalista de la coyuntura actual no hay que darlo por hecho. A pesar de sus mentiras, es obvio que no muestra el menor respeto por la vida humana.

Es un régimen que ha eliminado casi todos los derechos laborales, que ha convertido los trabajadores en esclavos o en desempleados, que pretende conceder al Capital local y trasnacional los recursos minerales del país, desinteresándose de las consecuencias desastrosas de su explotación para el medio ambiente y el ser humano, que quiere abolir el carácter público de la Sanidad y la Educación, desacreditando intencionadamente los hospitales y las universidades, al mismo tiempo que subvenciona a los bancos, concediéndoles la propiedad inmobiliaria pública.

Es el mismo régimen que ha cerrado la Radiotelevisión estatal para conceder el control de la radiotelevisión digital a un monopolio. Se trata de un régimen corrupto que hace todo lo posible para apoyar económicamente a los medios de desinformación, los cuales a la vez lo apoyan con su propaganda sucia y coordinada y con una desinformación que no tiene precedentes en la historia del país.

Los aparatos represivos de este régimen aborrecible y despreciable tienen más trabajo que nunca, después de la caída de la otra dictadura, un año después de la rebelión de la Escuela Politécnica en 1973. Han puesto en el punto de mira las ocupaciones, los centros sociales auto-gestionados, el movimiento anarquista y antiautoritario, y en general cualquier lucha o reivindicación social o política que resiste a su soberanía y al totalitarismo moderno que se pretende imponer.

Unos días después de la invasión de las fuerzas pretorianas del régimen en el recinto de la Radiotelevisión griega (ERT) ocupada por sus trabajadores, las asociaciones de los estudiantes y los trabajadores en la Escuela Politécnica Superior, haciendo caso omiso del terrorismo estatal, llamaron a los trabajadores de la ERT a emitir su programa desde el recinto de la Escuela Politécnica. Desde el mismo recinto en el que hace 40 años irrumpieron las fuerzas armadas de la dictadura de los coroneles y asesinaron a una multitud de personas que se habían rebelado contra su régimen. Hoy, cuarenta años después, el régimen actual amenaza con invadir otra vez el recinto universitario en el caso de que esto ocurra. Sin embargo, las amenazas de los soberanos y de sus títeres no pueden ocultar su miedo. Tienen miedo de que la rabia de los oprimidos sea encauzada y se vuelva hacia ellos, para acabar con su miserable existencia.

Es la primera vez después de la denominada transición en 1974 que las luchas sociales tienen tantas semejanzas con la lucha del pueblo en aquel entonces. Es la primera vez que el lema gritado por la gente en aquella rebelión es tan actual: “Pan, Educación, Libertad”. En las manifestaciones de hoy, sin embargo, suena más acertado que nunca el otro lema que se grita junto con él: “La Dictadura no se acabó en 1973”.

La Soberanía es consciente de que la guerra social que está en curso en el territorio del Estado griego es particularmente crucial no sólo para la clase pudiente de este país. Lo que se juega aquí es mucho más amplio y general, y los soberanos lo saben de sobra. Falta por percatarse de eso los oprimidos en este territorio y en el planeta entero.

Las personas decentes en este país, inspiradas en los valores y la lucha de los que hace cuarenta años lucharon y de los que cayeron muertos por la libertad de todos nosotros, continúan luchando por una sociedad de libertad, igualdad y solidaridad entre todos los hombres y los pueblos en la tierra, contra la explotación del hombre por el hombre, contra cualquier autoridad, contra el totalitarismo moderno, contra la mutación del ser humano.

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