Sigue el texto de la “Coordinación de comunidades de lucha anarquistas y antiautoritarias auto-organizadas por el sabotaje a los sistemas de control social y de vigilancia” sobre la destrucción masiva de máquinas de validación de billetes en el Ática (provincia de Atenas).

Las nuevas “reformas” en el funcionamiento y el uso de los medios de transporte masivo constituyen la continuación de la aplicación por parte del Estado y el Capital de unas medidas penosas que supuestamente contribuyen a la recuperación económica, pero en realidad conducen al empobrecimiento. Precios de billetes más altos, barras de control (desde principios de 2016), billete electrónico, cámaras de vigilancia, un nuevo cuerpo de maderos-revisores en todos los vehículos y las estaciones de los medios de transporte masivos: Todo esto es una pequeña muestra de los intentos del Estado de imponer el control absoluto de nuestra cotidianidad y del aislamiento social y de clase de los débiles, de los de abajo y de los que no queremos pagar el billete o no tenemos dinero para pagarlo.

Además de satisfacer nuestras necesidades personales, para nosotros, los obreros, los estudiantes y los desempleados, los desplazamientos con los medios de transporte masivos desde y a los lugares de trabajo, educación, consumo y diversión, constituyen una necesidad impuesta, dado que las distancias en las ciudades son largas. Las nuevas prohibiciones en los medios de transporte masivos constituyen una guerra diaria contra la solidaridad que está emergiendo entre los pasajeros, intercambiando billetes. Al mismo tiempo perpetúan el agobio y el miedo a los revisores, las multas y sus bracuconerías. Los nuevos “ojos que no duermen” de las cámaras de vigilancia que se están instalando incluso dentro de los vagones del metro y dentro de los autobuses, y los maderos que los vigilan, tienen como objetivo la creación de zonas de control absoluto.

Al mismo tiempo, el billete electrónico viene a dar la sensación de la “modernización”, ocultando la privatización de la Empresa de Transporte Público, y legalizando la vigilancia y la supervisión de nuestros transportes diarios de una manera “inteligente y eficaz”. La nueva tarjeta de viajes ilimitados requiere varios datos personales importantes (foto, datos del DNI, dirección), mientras que con su utilización queda registrado el trayecto que ha hecho su poseedor: Se trata de un chantaje más a los estratos sociales inferiores.

Durante los últimos años una serie de acciones de varios tipos contra los nuevos mecanismos de control en los medios de transporte masivos, así como contra los cazadores de cabezas-revisores que cobran por intimidar a los pasajeros (la culminación fue el asesinato del 18añero Thanasis Arnautis, quien fue “pillado” sin billete en Peristeri), han allanado el camino para el uso gratuito de los medios de transporte masivos y la confrontación masiva con todo tipo de bravuconerías. En la actualidad, la destrucción e inutilización masivas de un gran número de máquinas de validación de billetes en autobuses, trolebuses y estaciones de metro, plantean de nuevo la propuesta del uso libre de los medios de transporte por todos y todas, contestando en la práctica a las condiciones de aislamiento social y de clase que se están creando dentro y fuera de los medios de transporte masivos. Saboteando todas las formas de aislamiento, de control y de vigilancia, preparamos el terreno para que aparezca la solidaridad y la ayuda mutua entre los pasajeros y los trabajadores en los medios de transporte masivos, y para que echen más raíces las actitudes de desobediencia y rebeldía dentro de la metrópolis.

Frente a estas acciones de sabotaje, el Régimen se ha valido de todos los medios para difamarlo, despolitizarlo y reprimirlo. Desde el reclutamiento de 300 policías secretos para “eliminar las conductas indebidas” en los medios de transporte masivos, hasta los buitres-periodistas que hablan de “vandalismos, destrucciones y violencia”, el Régimen trata de gestionar, con términos penales-represivos, una expresión auténtica de los reprimidos, en el marco de la explotación sistemática que ellos sufren. En este marco están integradas las declaraciones (ridículas) del excelentísimo sr. Ministro Spirtzis sobre las empresas de seguridad privada y de otros intereses económicos que son los responsables de dichos “vandalismos”. Por supuesto, las tácticas de difamación usadas por la propaganda burguesa no son nada desconocidas a nosotros: Cuentos ridículos y vagos sobre la violencia ejercida, discursillos dramáticos sobre los que no pagan billete, y preocupaciones falsas por el mantenimiento de los medios de transporte masivos.

El objetivo de todo lo anteriormente citado es delimitar las resistencias sociales que puedan desarrollarse con motivo de la cuestión del uso libre de los medios de transporte masivos por todos. Quien se pase de la raya será potencialmente un criminal clandestino. De este modo el Estado y los contratistas de todo tipo en el sector de los medios de transporte masivos e involucrados en la compra de material para estos medios, tienen la osadía de dar clases de ética, lucrando y actuando como unos parásitos. Nuestro propósito no es minar el funcionamiento de los medios de transporte masivos, o contribuir a su disfunción. De todas formas, sólo el Estado y su aparato de represión bloquean (cierran) las estaciones de metro antes de manifestaciones, acciones, e.tc. Nuestro propósito es el uso libre de los medios de transporte masivos por todos y todas. Dado pues que el motivo de nuestros desplazamientos está íntimamente asociado con nuestro trabajo, con nuestra universidad, con nuestra lucha diaria por encontrar trabajo, y con nuestros paseos, durante los cuales consumiendo lucran los patrones, nos interesa un bledo quién pagará la cuenta de nuestros desplazamientos: Las ganancias son suyas, que lo sean también los déficits. Les aseguramos que la solidaridad de clase, y las acciones auto-organizadas son un enemigo del Régimen y de sus mecanismos. Los policías secretos pueden tomar su café todo el día y toda la noche dentro de los autobuses, dentro del metro o en las cafeterías vecinas.

Les hacemos saber que desde el 28 de febrero hasta el 18 de marzo retiramos y destrozamos 149 máquinas de validación de billetes, viejas y nuevas, en las siguientes líneas de autobuses y trolebuses: 11, 4, 2, 15, 19, 17, 14, 054, 203, 209, 220, 221, 250, 608, 732, 224, 140, 037, 022, 046, 813, 815, 021, 060, 136, Α7, Β5, Α11, 421, 703, 700, Α10, 550, 416, Α5, 407, 230, 242, 112, 201, 101, 237, 824, 843, 871, así como en varias líneas de tranvía. También, hemos evitado intencionadamente cualquier tipo de conflicto con maderos, uniformados o secretos, y con los pocos “ciudadanos indignados” con los que nos hemos cruzado, manteniendo nuestras acciones las características principales que hemos querido que tuvieran. Por eso retiramos tantas máquinas de validación sin que se enterasen. Por mucho que cuesten las máquinas, por muchos que sean los daños causados a la Empresa de Autobuses y a los contratistas, por mucho veneno que echen a los luchadores y las luchadoras, seguiremos luchar por la liberación de nuestra vida y nuestros desplazamientos.

Sabotaje a los sistemas de control y de vigilancia. Bofetadas y patadas a los revisores. Contra el empobrecimiento violento y el control de nuestra cotidianidad, debemos contestar con luchas declase y sociales combativas. Uso libre de los medios de transporte.

Coordinación de comunidades de lucha anarquistas y antiautoritarias auto-organizadas por el sabotaje a los sistemas de control social y de vigilancia

El texto en griego, portugués.

Link corto: http://verba-volant.info/es/?p=12430.

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