Con mucha sorpresa leímos en Atenas Indymedia que el 15 de noviembre de 2017 la Escuela Politécnica fue “ocupada” durante la celebración del aniversario de la rebelión de 1973. Sin tener ninguna otra información sobre el tema, unos compañeros se dirigieron a la Escuela Politécnica para informarse de las características y los motivos de la ocupación. En la puerta de la calle Sturnari fueron testigos de una imagen tragicómica, cuando unas quince personas, que no tienen ninguna relación con el movimiento contestatario y sus procesos, estaban mirando de manera agresiva a los compañeros y les preguntaron si eran maderos (!), mostrándoles de manera provocativa cuchillos y cócteles molotov, y por supuesto teniendo la puerta bien cerrada.

Desde el primer momento se hizo claro que la Escuela Politécnica estaba ocupada por unas fuerzas que actúan como parásitos en el cuerpo del movimiento. (La ocupación) no fue el producto de un proceso de lucha abierto que llegó a esta decisión política de manera colectiva. No fue una iniciativa abierta al movimiento, tomada por colectividades y grupos cuya aproximación era diferente respecto a lo que significa la rebelión de la Escuela Politécnica y la “celebración” anual de su aniversario. Tampoco fue una ocupación de la Escuela Politécnica realizada cualquier otro día del año menos los tres días de dicha “celebración”. La “ocupación” de la Escuela Politécnica fue una acción cuyas características respecto a la sociedad en lucha y el movimiento eran claramente hostiles. Fue una acción autoritaria de imposición, contra todos y todo lo que no estuviera en concordancia con el gusto y la estética de los “okupas”. Fue un golpe de estado, que si hubiera quedado sin respuesta, habría servido solamente a las pretensiones y las planificaciones antisociales de un puñado de “colgados” que creen que son la jefatura de la insurrección.

Las secuelas de una tragedia como esta podrían ser desastrosas, sobre todo para el movimiento anarquista, ya que podrían minar y tener consecuencias tóxicas para los principios políticos y los valores principales de su fundación y formación. Sería una carga sobre las espaldas del movimiento, la cual contribuiría aún más a su falta de unidad, a su desmasificación, a la vanidad y la individualización. Sería el colmo de la degeneración de la auto-organización, de la solidaridad y de la cultura libertaria. Serían unas secuelas que funcionarían como un parásito para la gente de la lucha. Sería una acción de difamación de la memoria de la rebelión de noviembre de 1973 y de sus muertos, así como una acción de oposición a sucesos insurreccionales, abiertos y masivos, como la ocupación (de la Escuela Politécnica) en 1995. Sería (significaría) la consolidación de lo abierto con términos (procesos) de “face control”, el caballo de Troya de la ideología antisocial y contra el movimiento que tiene propuestas sociales y de clase, la prohibición de eventos políticos, de asambleas y de reparto de material de contrainformación, o el chantaje para su realización sólo con el consentimiento de los “okupas” y bajo la hegemonía política de la “ocupación” y de las características oscuras que ella había adquirido. La legalización del uso de medios de lucha “avanzados” contra luchadores del movimiento, la sustitución del internacionalismo revolucionario por el turismo para participar en disturbios, y por último la arbitrariedad de unos cuantos de prohibir, en el nombre de la anarquía, a personas y a sus hijos, a alumnos, a la juventud y a todos los que han luchado por un mundo mejor, rendir homenaje a los muertos y celebrar eventos en su memoria, contstituye el peor de los insultos.

El 15 de noviembre de 2017, el primer día de la “ocupación” fue convocada una asamblea dentro del recinto de la vieja Escuela Politécnica. La convocatoria fue firmada por la “Ocupación de la Escuela Politécnica”. En esta asamblea, varios luchadores y luchadoras del movimiento anarquista participaron en el proceso para argumentar en contra de la continuación del proyecto. Después de sus posicionamientos certeros y las retiradas de compañeros, principalmente jóvenes, de la ocupación, algunos no sólo no cambiaron su opinión, sino que llegaron a amenazar verbalmente a compañeros, diciendo que harían uso de “medios avanzados” contra ellos. Esta misma noche, la “ocupación” claramente debilitada, con la presencia ya de tan sólo 25 personas, principalmente refugiados y turistas que habían venido a Atenas para participar en disturbios, o sea un sujeto de “lucha” cuyo denominador común era la ignorancia sobre la rebelión de la Escuela Politécnica el 17 de noviembre de 1973 y sobre las características del movimiento en Grecia, continuaron bailando al lado de la puerta de la calle Sturnari, al ritmo de la música psytrance.

Esta misma noche, “Contraataque de clase”, después de informarse de la continuación de la “ocupación”, y como ninguna otra iniciativa estaba en curso así que el movimiento regresara a su entorno natural, sacó un comunicado-llamamiento público para el día siguiente (16 de noviembre de 2017), en la plaza de Exarjia, a las 15:00h, así que el movimiento se uniera para poder estar presente en la Escuela Politécnica. También, llamó a una asamblea sobre lo acontecido, a las 16:00h en la Escuela Politécnica. A las 16:00h del mismo día algunas organizaciones de la Izquierda extraparlamentaria llamaron a una concentración en la plaza Kánigos, con el mismo objetivo.

A las 15:00h del día siguiente 300 luchadores y luchadoras participaron en la concentración a la que había llamado Contraataque de Clase en la plaza. A las 15:45h empezamos la marcha hacia la Escuela Politécnica, independientemente de las fuerzas de la Izquierda extraparlamentaria, y sin tener pretensiones agresivas. Nuestras únicas armas eran la masividad y la razón que teníamos. Entramos en la Escuela Politécnica coexistiendo con los “okupas”, sin peleas y conflictos.

Se abrió el edificio, histórico y teñido de sangre, de la Escuela Politécnica, y reclamó su derecho a la existencia y a su presencia política aquellos días de noviembre. Desgraciadamente para algunos, parece que los derechos de la clase obrera, conquistados con luchas y sacrificios y puestos en el punto de mira de los patrones y del terrorismo de la patronal, no son acervos (conquistas) del movimiento y de la sociedad en lucha. Son unas conquistas que un movimiento debe salvaguardar y luchar constantemente por ellas por todos los medios, y por ampliarlas en un entrorno capitalista asfixiante.

Al contrario, se va poniendo de manifiesto cada vez más el carácter dañino y provocador de algunas fuerzas que basan la estrategia de su acción no sobre la línea de “realizar más conquistas” y de “salvaguardar las ya realizadas”, sino funcionando como parásitos de los derechos y las conquistas que se remontan a luchas de tiempos remotos y recientes, contribuyendo de esta manera a la pérdida de su significado y a su supresión.

En la asamblea abierta celebrada en la Escuela Politécnica, abierta ya por el movimiento, participaron más de 300 personas que unas horas antes no podían acceder al recinto de la Escuela. Hubo varios posicionamientos muy interesantes por parte de luchadores que tenían diferentes puntos de partida y aproximaciones, pero su denominador común era su oposición a lógicas y prácticas que estaban en contra del movimiento. Al entrar en el recinto de la Escuela Politécnica las fuerzas de la Izquierda extraparlamentaria, sobre las 17:00h, los “okupas” que se habían quedado adentro se dirigieron a los izquierdistas llamándolos “putas” y avisándolos que por la noche “iban a recibir cuchilladas”.

Nosotros creemos que es obvio que el modo de nuestra confrontación con la Izquierda extraparlamentaria tiene que ser político o mejor no existir. Porque los materiales que usamos en el presente para edificar nuestra política y cultura de lucha determinan (condicionan) la posibilidad de crear un futuro realmente anti-autoritario en el mañana.

Porque por muchas que sean nuestras diferencias y nuestra competencia política con algunas partes de la Izquierda extraparlamentaria, a nivel de principios y de estrategias, en ningún caso se pueden justificar bravuconerías y conductas que son propias de ultras. Porque a pesar de que la opción política de la incorporación al parlamentarismo burgués, a través del proceso electoral, y las consiguientes condenas de la lucha armada y la resistencia combativa, sólo barricadas al camino revolucionario pueden ser, nuestra incorporación a la actitud de los ultras y los antisociales, también pone impedimentos a este camino.

El llamamiento público de Contraataque de Clase a una concentración a las 6:00h del día siguiente en la Escuela Politécnica fue respondido por unos treinta compañeros y compañeras, quienes expulsaron a los miembros de Pasp (fracción estudiantil del Pasok) de “rendir homenaje”. Su presencia impidió (evitó) la presencia de miembros del gobierno y de perros guardianes partidistas, quienes suelen manipular la rebelión y quitarle el significado que tiene.

Por último, quisiéramos hacer unas preguntas, retóricas de momento. ¿Desde cuándo la abolición (eliminación) de la imposición autoritaria no es una práctica profundamente anti-autoritaria y se identifica con una parte de un problema retroalimentado? ¿El receptor de la represión fue el movimiento y la sociedad en lucha, quienes fueron receptores de actitudes y prohibiciones antiautoritarias, o las veinte personas que actuaron de manera arbitraria y les cerraron la puerta a los anteriormente mancionados? ¿Si la entrada del movimiento en su entorno natural constituye una actitud (conducta) autoritaria, la prohibición de su entrada cómo se llama? ¿Si un miembro de Contraataque de Clase amenazaba con un cuchillo a un “okupa” o si le dijera que haría uso de “medios avanzados” contra él, varios estarían hablando ya de lógicas de neoestalinistas dentro del movimiento anarquista y pedirían nuestro aislamiento. ¿Ahora por qué se callan? La última pregunta y la más crucial: ¿Cuál es la respuesta que debe dar el movimiento ante tales situaciones? Nosotros creemos que el silencio es complicidad.

PD. La difamación contra los que luchan y sobre todo contra los que plantean cuestiones dentro del movimiento y lo hacen de una manera seria y sin escrúpulos, se da por hecha diacrónicamente. Aquí no vamos a reproducir las calumnias y el discurso vil. Nos informamos leyendo algo en Indymedia que en la concentración de los 300 compañeros en la plaza de Exarjia, participaron dos miembros de un “security team” y probablemente otros que ninguna relación tienen con nuestra visión y que nos oponemos a ellos. No obstante, el hecho de que alguien recrimina a una de las pocas colectividades que participa, autosacrificándose, en lasluchas contra los bravucones, los narcotraficantes y todo tipod e bandas que crece y actua en contra el movimiento, significa que los que lo han hecho son audaces y han obrado con resentimiento. Sobre todo si nuestros acusadores nunca se han opuesto en la práctica con todo eso, manteniendo una distancia de seguridad. Los que nos conocen saben de qué estamos hablando…

21 de noviembre de 2017,

Contraataque de Clase (grupo de anarquistas y comunistas)

El texto en griego.

Enlace corto: http://verba-volant.info/es/?p=13327.

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