Después de la enorme movilización ciudadana del miércoles 19 de octubre, el gobierno y el Sistema recibieron un claro mensaje de que la rabia de los trabajadores se está aumentando y el estado de ánimo subversivo se está expandiendo. La fuerza decisiva de los manifestantes fue tal que la Policía no podía, durante horas, disolver la concentración. Sin embargo, los sindicatos y las organizaciones políticas no tomaron ninguna iniciativa de coordinación, hacia la perspectiva de la caída inmediata de este gobierno, bajo la demanda popular. La concentración se dejó, literalmente, disolverse sin buscar maneras de acciones directas y combativas.

El jueves 20 de octubre se veía un potencial para el movimiento. Pero ese día culminante de la lucha popular, los contratistas del movimiento se comprometieron no sólo a disolver una de las concentraciones más masivas, sino también a proteger la votación parlamentaria. Los contratistas hicieron que el gobierno y el Sistema se frotaran las manos de alegría, y al mismo tiempo sembraron la decepción y convirtieron a miles de manifestantes en espectadores pasivos. Manifestantes que habían venido con la intención de chocar contra el gobierno y sus mecanismos de terror.

El PAME[1] y el Partido Comunista, con su lógica habitual de propiedad, ocuparon la plaza de Sintagma y prohibieron el paso a todos manifestarse a esta área. Corporaciones obreras, sindicatos, organizaciones políticas, frentes, e incluso gente común, fueron los nuevos “enemigos internos” para el PAME, y se les negó acercarse al Parlamento. Bajo el pretexto de custodiar y proteger su propia manifestación, protegió el Parlamento de la ira de miles de trabajadores, cuyo objetivo era detener la votación de las medidas.

Por otro lado, el ataque asesino de grupos con trozos de mármol y cócteles molotov, es un acto impensable para el movimiento de masas. La no existencia de otros muertos es accidental. Es una vulgarización de la contra-violencia popular, una degradación del conflicto con el Estado y sus mecanismos y su transformación en una práctica de “liquidación” de opositores políticos y “ajuste de cuentas”. Evaluaron e igualaron el conflicto simbólico contra los antidisturbios con las vidas humanas.

El movimiento No Pago (http://www.denplirono.info), el miércoles participó en la gran huelga y mantuvo su bloque con las banderas en primera fila, enfrente del soldado desconocido (justo delante del Parlamento). Una actitud que hemos tenido durante todo el verano de protestas y continuaron después de 10 de septiembre. Hoy (20 de octubre de 2011) junto con la Coordinadora de Asociaciones de primer grado y de otros movimientos, participamos en la concentración en la calle Ottonos y Amalia, detrás de los “guarda palos” del PAME. Nos quedamos allí, evitando cualquier lógica interna de la confrontación, observando con tristeza a la gente que se iba marchando y pensando que es una oportunidad perdida para el conflicto y la victoria del movimiento popular. No asistimos nunca a guerras “internas” dentro del movimiento.

Las, fuera de lugar, denuncias del PAME sobre individuos o grupos que usan símbolos verbales o gráficos del movimiento “No Pago”, no nos preocupan y no nos tocan. Nuestro proyecto y fin es la negativa a pagar el aumento de impuestos, la cual apoya teóricamente el Partido Comunista, según sus declaraciones. Que dejen claro a quienes se refieren con sus denuncias. Cualquier intento de controlar la violencia dentro del movimiento obrero es repugnante y peligroso. Los enemigos del movimiento “No Pago” es el gobierno, la Unión Europea, el FMI y cualquier explotador.

Los ditirambos de los medios de comunicación sobre el “responsable” y “decisivo” PAME, es una actitud que tiene como objeto fortalecer la tendencia de la subordinación del movimiento obrero a la legitimidad, sea cual sea esa legitimidad. Lo que no debemos olvidar es que sufrimos al primer muerto por las armas químicas que suelta la policía y la junta de gobierno parlamentario, en contra de cualquier manifestante.

Dimitris Kotzaridis, como los muertos de Marfín, es nuestra víctima, víctima de la brutalidad represiva del totalitarismo parlamentario. Expresamos nuestro pesar a la familia del compañero y declaramos que intensificamos nuestra lucha contra la represión estatal, al lado de los que están en la misma dirección, independientemente de las distintas consideraciones políticas y diferencias.

El movimiento y los disturbios no pertenecen a nadie. Las decenas de sindicatos independientes, asociaciones, los comités de lucha, movimientos, las asambleas populares barriales, etc, son los únicos órganos del movimiento y no pueden ser sustituidos por ningún “padrote”.

Hoy, y después de estos acontecimientos y la -cada vez más fuerte- ofensiva del gobierno, de la UE y del FMI, hay una necesidad urgente de crear un centro independiente, que reúna a todos estos colectivos y coordinar la lucha contra el verdadero enemigo de la sociedad. Organicemos otra agrupación de fuerzas, en contra del sindicalismo burgués de GSEE-ADEDY y en contra de cualquier futuro “gestor” del movimiento.

El texto en griego.

 



[1] Formación sindical del Partido “Comunista”.

Deja un comentario

*

Archivo