Texto publicado en el sitio web http://withoutreasonorrhyme.wordpress.com, con motivo de la condena del anarquista Tasos Theofilu a 25 años de cárcel por el atraco de un banco, tan sólo por ser anarquista, sin ninguna evidencia o prueba contra él.

Hace unos días un anarquista fue condenado a 25 años de cárcel porque él (según el tribunal) fue quien mató al taxista Dimitris Mijas en 2012, en el atraco de un banco en la isla de Paros. Tasos Teofilu es un hombre que fue acusado de haber participado en esta acción delictiva, y fue arrastrado a una celda en la cual permanecerá durante los próximos 25 años de su vida, sin que haya ninguna prueba de su culpabilidad. La primera frase se oye en todas partes, la segunda en ninguna parte.

Es anarquista, esto es lo que nos interesa. “Anarquista” va a chillar el periodista con cara de asco, amenizando su reportaje con una banda sonora de alguna película de acción de Hollywood barata, a fin de crear sentimientos de miedo y la sensación de un estado de emergencia. Un miasma, una escoria de la sociedad, un enemigo de la nación, del Estado, de los pequeños propietarios, de los pequeñoburgueses, de la tiendecita más pequeña del barrio, el cual (el anarquista) quiere verla incendiada. Un anarquista, no un hombre como los demás. Es alguien diferente de “nosotros”. De nosotros, los buenos, que tenemos nuestras propias normas de comportamiento, que nuestro pensamiento es el correcto, y que tenemos moral. Como Tasos Theofilu era anarquista y como los anarquistas son malos, no tiene derechos. No es válido para él lo que es válido para ti y para mí que no somos anarquistas. Son ilegales, lo único que les merece es la cárcel, para que no los veamos, para que no los oigamos, para que no nos den susto estos salvajes incultos con las banderas negras, las a circuladas y las creencias inmorales.

Tasos Theofilu ha sido condenado sin ninguna evidencia contra él. A lo mejor no, perdón, seamos objetivos: Tasos Theofilu fue condenado a 25 años de cárcel porque tenía un bolso que ponía: “Paros”. Por consiguiente, él cometió el asesinato, porque ya que es anarquista es asesino, porque ya que tenía la bolsa había estado en algún momento en Paros, por lo tanto lo hizo él. No importa que ningún testigo del atraco lo reconociera (identificara), que el supuesto sombrero que llevaba no lo hubiera visto nadie, que el cuerpo del taxista muerto estuviera lleno de moretones por la lucha con el asesino, mientras que Teofilu no tenía ninguno, que el testigo de la Agencia Antiterrorista admitiera que podía ser que Teofílu no estuviera presente en el atraco, que el madero que lo estaba vigilando no fuera capaz de reconocerlo (identificarlo), que haya testigos que estaban con él en Atenas en el momento del atraco, que en última instancia no haya ni siquiera una maldita evidencia que demuestre que fue él que lo hizo. Ni una puta evidencia. A lo mejor me equivoco, hay una. Es anarquista.

Esta es la única evidencia a causa de la cual Theofílu se pudrirá en la cárcel. La única evidencia por la cual la Policía lleva días haciendo redadas en casas de varias personas porque le da la gana, la única evidencia por la cual torturó a 15 antifascistas, o ha roto cabezas en manifestaciones. No se necesita nada más. Esto es suficiente. Nos vamos a callar todos ante esta acusación injusta, la cual parece que es suficiente para tapar todo y hacer cerrar todas las bocas. Son estas palabras-condenas, estas que son suficientes para calificar a alguien, así que la acusación sea en sí misma una prueba de su culpabilidad de algo. Inmigrante, ateo, anarquista, judío: acusación y condena en una sola palabra. Sin indicios (evidencias) y sin pruebas. Estas cosas no hacen falta, estos son enemigos, y para los enemigos no hay justicia. Lo que se merecen es el exterminio. Antaño era el comunista, el descendiente de turcos, el roquero, el peludo, el de pelo largo, el que hablaba el griego popular, el gitano, el guerrillero durante la guerra civil. Los enemigos cambian, la necesidad de encontrar enemigos nunca cambia.

Theofilu fue condenado porque es anarquista. Theofilu fue condenado porque el gobierno tiene que dar sangre al pueblo para salvarse él mismo. Theofilu fue condenado porque alguien tenía que ser condenado por este crimen, y fue él porque le tocó a él pagar el pato. Si en todas estas explicaciones cabe una más, es decir que el Estado está tratando de intimidar a cualquier enemigo suyo, conmigo no lo ha conseguido. Condenar a alguien por ser anarquista· esto no lo llego a entender. Hemos llegado al punto en el que la lucha se remonta a los que todavía tienen un poco de sentido de la lógica y de la justicia. Luntemis[1], al ser procesado, ante la incitación del presidente del tribunal a firmar una declaración (de renuncia de su ideología), dijo: ” El hombre tardó unos millones de años en poder estar de pie. Yo no lo voy a hacer retroceder a la fase en la que estaba gateando”. Hemos llegado al punto en el que la lucha se inicia justo desde ahí: que no volvamos a esta fase.

Cada pequeñoburgués, cada despreocupado, cada tipo del “sí, pero…”, cada moderado, cada lobotomizado por la televisión, cada apático, cada quien que representa al griego promedio, el día de ser procesado por su casa, por sus deudas, por su trabajo, por su lugar de origen, el día que vengan por él y por su vida (porque van a venir), que recuerde a Theofilu y a su condena a 25 años de cárcel, y que susurre a sí mismo sin voz: “Sí, pero él era anarquista.”

El texto en griegoportugués.



[1] Escritor comunista (1912-1977). Participó en la guerrilla contra los nazis y en la guerra civil. Fue procesado y condenado tanto durante ella como posterior a su fin

2 comentarios para ““Cómete a un anarquista””

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