Con el pretexto de (y como consecuencia de) la llamada crisis el Capital transnacional pretende meter meno en todos los recursos naturales del territorio del Estado griego. En varias islas, así como en la península, se está llevando a cabo una serie de privatizaciones: Playas, bosques, parques naturales e inmobiliarios, han sido y serán concedidos a los depredadores extranjeros y locales. Cientos de miles de tierra serán hormigonados en aras del desarrollo, o sea así que los de arriba puedan tener hoteles de lujo y playas o áreas privadas para pasar sus vacaciones o su vida en estos guetos de lujo. Cuando se haya terminado este proceso desastroso, la imagen del país será totalmente diferente del actual. El medio ambiente estará totalmente destruido y sus habitantes habrán emigrado, estarán pasando hambre o serán los sirvientes de estos “turistas” y de los patrones locales, cobrando lo suficiente para poder sobrevivir y servir a sus amos. La situación sombría, actual y futura, de los de abajo poco les preocupa a los de arriba. No obstante, al parecer, tampoco le preocupa a la mayoría de los de abajo, quienes piensan que los recursos naturales son inagotables y el desarrollo capitalista (o socialista, da igual) es algo positivo, por antonomasia o por permitirles (de momento) comer las migas sobrantes de las comilonas de los de arriba. Esto es suficiente para mucha gente que ni tiene expectativas ni sueña o lucha por algo diferente de lo que conoce.

Para nosotros no hay ningún dilema entre vender caro y malbaratar los ecosistemas de cualquier rincón del planeta. Este es el dilema que tienen los pequeñoburgueses lobotomizados que han interiorizado la propaganda del capitalismo. Nosotros no creemos en el lucro y en el antagonismo. Creemos que las comunidades humanas deberían respetar el medio ambiente, no saquearlo. Creemos en una sociedad cuyo funcionamiento será regido por los valores de la igualdad, la solidaridad y por el ideal colectivo.

No obstante, resulta cada vez más claro que a estas alturas desgraciadamente no todos los humanos son capaces o tienen la voluntad de ser miembros de tales comunidades. Y no nos referimos sólo a los de arriba. Los súbditos lobotomizados pueden seguir teniendo ilusiones falsas y soñar con un capitalismo con rostro humano (como mucho…). Sin embargo, cuando se agoten los recursos y cuando la vida sea insoportable a causa del…desarrollo, será muy tarde para todos. Entonces no habrá marcha atrás. Esto es algo que les supera a los partidarios del desarrollo, o simplemente está fuera del ciclo de sus preocupaciones. Y no nos referimos sólo a los de arriba.

Con respecto a la otra copla de que la culpa de todo la tienen los políticos corruptos, nos limitaremos a unos breves comentarios. Si en un teatro de títeres la representación es mala, la mayor parte de la culpa no la tienen los títeres, sino los que los manejan, y por supuesto la propia obra. En el sistema político de la delegación, los políticos profesionales son los títeres del Capital. En una sociedad cuya organización será horizontal, en la cual las decisiones serán tomadas directamente por las comunidades autónomas y en la cual la delegación no tendrá cabida, tales fenómenos tenderán a desaparecer, siempre y cuando sus miembros sean activos y no podridos como la mayoría de las personas en el mundo alienado en que nos ha tocado vivir.

Por el otro lado, tampoco tienen la culpa de todo el Capital y el Estado. Los súbditos pasivos, dóciles y obedientes, que reproducen las invenciones ideológicas del neoliberalismo, son igual de responsables de la barbarie que nos rodea y de la destrucción ecológica del planeta. No hace mucha falta argumentar sobre esta última constatación: Si en los países en los que viven ya no hay playas vírgenes, o si las costas están hormigonadas, esto no les molesta nada. Lo llaman desarrollo y punto. Les molesta o les extraña, sin embargo, que algunos griegos luchen contra la catástrofe de su tierra, contra la mercantilización de todo (a la que ellos llaman evolución), y critican al Estado griego de haber “malvendido” los ecosistemas y el futuro del país (como si los Estados no dependieran del Capital internacional). Si ellos se vendieran a un precio más alto, no tendrían ningún problema. Para ellos todo tiene precio, al igual que para sus patrones (a los que llaman…inversores).

Lo decimos de nuevo: Para nosotros es obvio que en las comunidades libres con las que soñamos, tales sujetos no pueden tener cabida, por muy proletarios que sean. El tema que surge es si la embestida desenfrenada del capitalismo neoliberal (que no tiene el menor escrúpulo en arrasar todo a su paso) y la corrupción avanzada de las conciencias que esta conlleva, dejarán espacio para la potencial creación de tales comunidades. El tema, más bien, es si a corto plazo dejarán algo vivo en el planeta. Consideramos que se ha debatido y enfocado poco en esta constatación.

El texto en portugués.

Link corto: http://verba-volant.info/es/?p=12327.

Deja un comentario

*

Archivo