El domingo 11 de septiembre el grupúsculo fascista Jrisí Avgí había programado realizar un evento en un hotel en el pueblo de Rafina, situado en la zona costera de Ática (provincia de Atenas). La noche anterior antifascistas del Ática oriental hicieron pintadas y lanzaron octavillas en el hotel que albergaría el evento. El hotel anuló el evento y al día siguiente los neonazis montaron unos altavoces en la plaza de Rafina, logrando reunir a unas 70 personas.

Los fascistas llegaron a la plaza acompañados por algunos concejales y policías, con los cuales no dejaron de intercambiar saludos y cordialidades. Los gritos de los fascistas a duras penas duraron media hora. Durante este tiempo, muchas personas que se encontraban en las proximidades de la plaza guardada por los maderos-amigotes de los fascistas, estuvieron informando a la gente que paseaba por el centro del pueblo de lo que estaba ocurriendo. Los que vieron en vivo a los fascistas, con sus gritos de odio, sus marchas y su estilo militar, entendieron cual es el verdadero rostro del denominado por ellos patriotismo. Nadie tendía la mano para recibir el periódico que estaban repartiendo los fascistas, acercándose a la poca gente que pasaba por la plaza, por lo que al final se vieron forzados a dejarlos sobre una mesa.

Los neonazis, obviamente enfadados del chasco que se habían llevado, amenazaron a unos jóvenes, culpándolos de las pintadas de la noche anterior. También, con la hipocresía que caracteriza a sujetos de su condición, por los altavoces daban las gracias a los anarquistas “por haberles impedido celebrar su evento en un hotel y por sacarlos a una plaza, así que la gente los escuchara”. Esto es por lo menos ridículo, ya que la plaza estaba desierta durante su fiestecilla. También, si hubieran querido que los escuchara la gente, ¿por qué no anunciaron desde el principio que iban a celebrar su fiesta de odio en la plaza?

Con el pretexto del aniversario de la batalla de Maratón, los fascistas habían realizado una extensa propaganda en el Ática oriental, con invitaciones y carteles, los cuales fueron quitados por compañeros antifascistas nada más pegados. Pretendieron propagar sus “ideas”, apoyados por algunos caudillos locales, quienes quieren pasarse por “patriotas”. Últimamente han tratado de colar su propaganda, disfrazándola de una supuesta sensibilidad ecológica, cultural e histórica. Se han llevado un chasco pero la lucha contra el fascismo y el racismo ha de ser continua, profunda y multifacética, a nivel práctico y teórico, destructurando con persistencia su propaganda ideológica.

El texto fue basado en un comunicado de los/las antifascistas del Ática oriental, publicado en www.ainfos.ca.

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