Texto de la Asamblea abierta de habitantes de Aguía Paraskeví, publicado en su página web con motivo de la aplicación de unas nuevas medidas en los medios de transporte masivos de desde enero de 2017. Durante los últimos días el texto se reparte en los medios de transporte masivos.

El uso de los medios de transporte masivos, así como la sanidad, la educación, el techo, constituyen unas necesidades sociales básicas en las cuales durante los últimos años se ve claramente la ofensiva intensificada de los patrones y los gobiernos de turno. Los recortes de salarios y pensiones, el aumento de los precios de la electricidad y de los artículos de primera necesidad (también del precio de los billetes en los medios de transporte) han sido aspectos de la misma política del Estado griego de “sanear los déficits y luchar contra la deuda”, o sea de echar la culpa de su crisis a nosotros, y de hacernos pagar nosotros sus consecuencias.

En estas condiciones, miles de personas han optado por usar los medios de transporte masivos sin billete, porque simplemente no pueden pagar por su transporte, o porque conscientemente se niegan a aceptar esta condición, que quiere que los hospitales, los medios de transporte urbano, la compañía de electricidad, e.tc., funcionen como empresas lucrativas autónomas. Es un dogma con el que han cumplido fielmente todos los gobiernos anteriores, y sigue cumpliéndolo el gobierno actual.

Para nosotros es obvio que los medios de transporte masivos no pueden ser objeto de mercantilización. Son usados principalmente por los trabajadores con salarios bajos, los jubilados, los estudiantes, los desempleados y los inmigrantes, cuya situación económica ya es muy mala. Por consiguiente, es totalmente absurdo e injusto pedirles pagar por un transporte que no es un privilegio. En realidad el transporte dentro de la ciudad es necesario para cubrir las necesidades fundamentales de las personas (trabajo, escuela-universidad, socialización, diversión). Para muchos constituye una parte no reconocida de su tiempo de trabajo, por el cual no sólo no cobran nada sino que se ven obligados a pagar. Los usuarios de los medios de transporte masivos ya los hemos subvencionado a través de los impuestos directos e indirectos que llegan a los fondos estatales. En cambio, el Estado ha dejado de destinar este dinero al transporte, por lo cual las empresas estatales de estos medios toman préstamos con intereses altos. El Estado ha llenado varias empresas de puestos de asesores, quienes cobran un montón de dinero para conducir los medios de transporte a la quiebra y a la privatización. Y todo esto pasa al mismo tiempo que los maderos y los militares no pagan billete, y los alumnos y los estudiantes sí pagan.

En el marco de la devaluación más general de nuestra vida, y de la criminalización de nuestra conciencia, la negativa a pagar es una acción de resistencia y de contraataque. Ya desde 2014 varias asambleas barriales y otros movimientos han organizado muchas movilizaciones demandando el transporte gratuito. Así que hoy los que tienen carné de desempleado pueden usar los medios de transporte sin pagar (aunque si trabajan un solo día al mes no son considerados desempleados). Sin embargo, el Estado contestó a esta resistencia con unas leyes más duras, una propaganda miserable sobre “pasajeros clandestinos” y comprando las conciencias de algunos de los trabajadores en el transporte urbano. Todos los que usamos los medios de transporte masivos vivimos la conducta violenta y terrorista de los revisores, quienes se esfuerzan por poner multas (hasta hace poco tiempo se quedaban con el 50% del dinero de la multa). Y no son pocas las veces que piden a los pasajeros una “propinita” para no multarles. Tan sólo este detalle les convierte de “meros trabajadores que hacen su trabajo” en cazadores de cabezas. Sobre todo si se trata de jóvenes o inmigrantes, se vuelven más agresivos, considerando que son víctimas fáciles. No nos olvidamos del asesinato del 19añero Thanasis Kanautis por un revisor, el 14 de agosto de 2013 en el barrio de Peristeri.

En enero de 2017 el ministerio de Transporte impondrá nuevas medidas para confrontar las negativas de pagar billete cada vez más frecuentes en los medios de transporte masivos: Nuevas formas de control y de vigilancia, como barras de entrada en los autobuses y el metro, cámaras de vigilancia en el interior de los vagones, un cuerpo de vigilantes especial para los medios de transporte, el cual estará colaborando con la Policía, aplicación de la medida del ticket (o tarjeta) electrónico, (registrando datos personales y probablemente privando a personas el uso de los medios de transporte masivos). Es una tentativa de acabar con la solidaridad que se ha desarrollado entre los pasajeros con el intercambio de billetes. Para nosotros el uso de los medios de transporte masivos es una necesidad diaria fundamental, a la cual todos deben tener acceso libre. Frente a la ofensiva continuada del Estado y la patronal, debemos defender nuestras necesidades básicas, auto-organizar nuestra resistencia colectiva, mediante la creación de comunidades de lucha y de solidaridad.

Transporte libre para todos y todas. Ni barras, ni revisores, ni billete electrónico. Ninguna privatización, ninguna exclusión.

Reivindicamos el transporte gratuito para todos. Seguimos ofreciendo el billete que no necesitamos. Luchamos contra los revisores. No estamos obligados a enseñar a los revisores nuestros datos, ya que ellos no son policías. Está prohibido que nos retengan y nos maltraten. Nos solidarizamos con los pasajeros sin billete, y los defendemos. No tienen ellos la culpa del aumento del precio de los billetes. Nos solidarizamos con los inmigrantes frente a actitudes racistas. Formamos grupos de personas que van al mismo sitio a la misma hora, y vamos a nuestro destino lo más masivamente posible, sin pagar billete.

Asamblea abierta de habitantes de Aguía Paraskeví

El texto en griego.

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